Herrera en su último discurso: “Ha sido un enorme privilegio que nunca podré agradecer suficiente”

Entrega de los Premios Castilla y León

FuenteEuropa Press
Foto: JCYL.es

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha aprovechado su último discurso institucional como jefe del Ejecutivo regional en un Día de la Comunidad para reconocer el “enorme privilegio” que ha supuesto para él poder ejercer este cargo al que accedió en 2001.

“Ha sido un enorme privilegio que nunca podré agradecer suficiente, recibir tanto afecto, confianza y hasta compresión por los errores cometidos”, ha reconocido Herrera que ha explicado que en estos años como presidente de la Junta de Castilla y León ha podido comprobar que, por encima de las diferencias, la unión está en el “amor recio” por esta tierra.

Herrera ha trasladado la “seguridad” también de que el futuro de Castilla y León va a ser mejor que su presente y su pasado y ha expresado su “convicción” de que ese reto depende de los castellanoleoneses “más que en cualquier tiempo anterior” de su historia.

“Cada uno podemos aportar algo para construir esa Comunidad más moderna, abierta, próspera y equilibrada que queremos”, ha defendido el presidente que ha reivindicado a Castilla y León como una Comunidad “respetada”, “integrada sin complejos en España y en Europa” y “capaz de aprovechar sus fortalezas y de superar sus debilidades y retos y de ofrecer un futuro mejor a todos, en especial a nuestros jóvenes”.

“Os aseguro que es un esfuerzo que merece mucho la pena y al que si queremos estamos permanentemente convocados todos”, ha concluido Herrera en su último discurso institucional que ha tenido que interrumpir por una acusada afonía para ceder el testigo a la consejera de Cultura, María Josefa García Cirac.

Álex Grijelmo

El periodista burgalés Álex Grijelmo, Premio Castilla y León de las Ciencias Sociales y Humanidades, ha reclamado que no se permita también la despoblación de las palabras para que el “castellano hermoso perviva en los libros y en la memoria”.

“Se marchitan los pueblos; y con ellos multitud de términos que fueron aventados en nuestros campos: hoz, zoqueta, gavilla, almiar, rastrojo, hacina, parva, bieldo, criba, acequia, reguera, garrucha, noria, cangilón, arcaduz”, ha enumerado el premiado en su discurso de agradecimiento, al tiempo que ha añadido topónimos de localidades que ha advertido de que también pueden quedar “abandonados”, como “Herramiel, Lozanquillo, Busnela, Ahedillo, Gobantes, Villorbe, Tabanera…”.

Grijelmo ha señalado que, probablemente, tanto él como las personas que le escuchaban, forme parte de “una de las últimas generaciones que pronunciarán los vocablos más hermosos” de la tierra castellana, pues al tiempo que “las aldeas se despueblan de sus vecinos, también se quedan vacías de sus palabras”.

No obstante, aunque la gente se vaya “sin remedio”, Grijelmo ha abogado por “intentar que no se pierda el castellano hermoso” porque los campos de Castilla y León van “asociados con esas palabras, con esos recuerdos y con esa herencia cultural que se va perdiendo”.

Por ello, ha reivindicado que aunque la gente “se vaya sin remedio”, al menos no se debe perder el castellano, pues “las palabras dormidas estarán esperando a que un día alguien las despierte al abrir unas páginas o al relatar un recuerdo”. Así, ha citado unos versos del poeta Tino Barriuso dedicados a su hijo: “Intentaré enseñarte la lengua de Castilla para que aprendas, hijo, lo que tu pueblo olvida”.

Esta lengua, ha defendido en definitiva Grijelmo, se compone de unos elementos que “marcan una manera de vivir y de habitar la Tierra”.

El premiado ha empleado como ejemplo unos versos del vallisoletano Francisco Pino para explicar que las palabras se pueden asociar a los campos, a los recuerdos, a la “herencia cultural que se va perdiendo”.

“No me busques en los montes, por altos que sean, no me busques en el mar, búscame aquí en esta tierra llana con puente y pinar, con almena y agua lenta, donde se escucha volar aunque el sonido se pierda”, escribió Pino en su poema ‘Esta Tierra’.

Según Grijelmo, “el mayor invento del ser humano son las palabras”, ya que sin ellas “no habría existido ninguno de los demás”, pues “marca el camino de todo conocimiento” y además su tecnología “apenas ha cambiado”, mientras los soportes han evolucionado notablemente, “desde la tablilla de arcilla” hasta las pantallas que todo el mundo lleva actualmente “en el bolso o el bolsillo”.

De hecho, el periodista y divulgador ha destacado que muchos vocablos “apenas han tenido transformación en ese recorrido”, pues las escribimos y pronunciamos “igual que los romanos” hace miles de años, como fortuna, audio, déficit, homicida, multa, disciplina o dúplex.

“Constituyen una herramienta de la razón, pero se hallan tan imbricadas en el pensamiento que es imposible pensar sin ellas”, ha incidido Grijelmo, que se ha preguntado “cómo razonar, cómo distinguir” sin las palabras, y ha señalado que si un urbanita va al campo sólo vería árboles, pero si está acompañado por un lugareño “verá robles, álamos, tejos, endrinos…”.

También ha definido Grijelmo la palabra como “un órgano de la visión” y ha reflexionado que con ella se puede “humillar, herir, consolar, hacer sangre, alimentarse, mentir y decir la verdad”.

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