Eutanasia | Blázquez defiende que si alguien pide ayuda para morir no reclama ‘muerte digna’ sino ser “tratado con amor”

El arzobispo de Valladolid ha defendido en la Misa Crismal celebrada este Jueves Santo que la sociedad ofrece "medios preciosos" a través de los servicios sanitarios en los hospitales y residencias con los cuidados paliativos

Foto: Archidiócesis de Valladolid

El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blazquez, ha defendido en su homilía de la Misa Crismal celebrada este Jueves Santo en la Catedral de Valladolid que cuando alguien pide que se le ayude a terminar con su vida en realidad no reclama “muerte digna” sino “ser tratado con amor”.

“Cuando una persona pide que se le ayude a terminar la vida porque la pena se le hace insoportable, lo que solicita es, en realidad, ser tratado con amor; no pide la llamada ‘muerte digna’, que es uno de los tantos eufemismos inventados en nuestro tiempo para evitar llamar a las cosas por su nombre”, ha relatado Blazquez ante los fieles que han asistido a este acto enmarcado en la Semana Santa.

En este contexto, el arzobispo de Valladolid ha destacado que el rezo de el Rosario se “adapta perfectamente” por el “conocimiento y reiteración de las oraciones” a la situación de los cansados, ancianos y enfermos.

De este modo, Blazquez ha defendido que la sociedad ofrece “medios preciosos” a través de los servicios sanitarios en los hospitales y residencias con los cuidados paliativos, tras lo que ha considerado que el verdadero sufrimiento “largo y extendido” actual es la soledad.

“El trato cariñoso de las familias, las visitas de los amigos y la atención delicada de los profesionales de la medicina pueden paliar esa soledad”, ha defendido.

En la homilía pronunciada este Jueves Santo se ha referido a la necesidad de iniciar a los niños en la fe, en la forma cristiana de vivir, en los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía y en la pertenencia a la comunidad cristiana, aunque, ha advertido de que actualmente se constata que es “insuficiente” iniciar a los jóvenes de la forma tradicional.

“Poco a poco vamos abriendo camino peno nos falta mucho por descubrir y por ponerlo en práctica”, ha aseverado, tras lo que ha considerado “puertas” la familia como lugar “donde se enciende la lámpara de la fe” y la “parroquia” porque “in comunidad es muy difícil la continuidad y la maduración de los iniciados”. “Aislados en el desierto de nuestro mundo somos candidatos a extraviarnos”, ha destacado Blazquez.

No obstante, el arzobispo ha considerado que la Iglesia necesita una auténtica iniciación cristiana en la que se deben unir “conocimiento de la fe y experiencia creyente”.

Por último, en su homilía de este Jueves Santo el arzobispo ha defendido a la Iglesia como ministro de “comunión y concordia”. “Con la erosión de la vida cotidiana corremos el peligro de que se adormezca la gracia sacramental que el Señor por su Espíritu nos ha transmitido, la vida mortecina y mediocre abre la puerta a numerosas claudicaciones”, ha manifestado.

Por último ha considerado que en la situación actual envuelve a la ciudadanía en una “niebla densa” por las acciones a “abominables” de “hermanos”. “No privemos a los hermanos de la gracia de la fraternidad”, ha concluido.

Esta celebración de la Misa Crismal incluye el rito de consagración del Santo Crisma y la bendición de los Santos Óleos. Con el Crisma consagrado por el arzobispo serán ungidos los nuevos bautizados y serán signados los que reciben la confirmación y los sacerdotes en su ordenación. Con el óleo de los catecúmenos se prepararán y dispondrán para el bautismo los propios catecúmenos y con el óleo de los enfermos éstos serán aliviados en sus enfermedades.

Con la Misa Crismal se anticipa en la Archidiócesis de Valladolid el inicio de los días del Triduo Pascual, las jornadas centrales de la liturgia de Semana Santa. Así, también este Jueves Santo, el arzobispo presidirá la Santa Misa de la Cena del Señor (coena domini), a partir de las 18.00 horas en la Catedral, y ya el Viernes Santo, a las 17.00 horas, presidirá también en la Seo la Pasión del Señor para, a su conclusión, incorporarse a la solemne Procesión General.

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