Escuelas Católicas lamenta “el ambiente de sospecha generalizada a la iglesia”

A causa de las denuncias de abusos sexuales a menores

El secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, ha lamentado “el actual ambiente de sospecha generalizada a la iglesia y a sus instituciones” por las denuncias de abusos sexuales a menores, al considerar que se olvida “a los miles de religiosos y religiosas que han sido y son ejemplares en su comportamiento con los menores”.

Según ha informado la patronal de los centros educativos católicos, Alvira ha realizado esta valoración durante la apertura de la asamblea general de la organización, que se celebra durante este jueves y mañana viernes en Madrid, y donde ha hecho “especial hincapié en la necesidad de actuar con decisión para terminar” con los abusos sexuales a menores.

En la asamblea, Escuelas Católicas ha reelegido por unanimidad como presidente en su asamblea general al salesiano Juan Carlos Pérez Godoy, que seguirá al frente de la patronal durante un segundo mandato de cuatro años.

Según ha informado la organización, la asamblea general ha servido también para presentar el libro ‘Escuela Evangelizadora’, que describe como “una herramienta de reflexión para ayudar a los centros a diseñar y desarrollar proyectos educativos evangelizadores, conscientes de la necesidad de adaptar la evangelización al nuevo contexto cultural, social y político”.

El doctor en Filosofía y licenciado en Teología Luis Aranguren, autor del documento junto con el resto de miembros del equipo de pastoral de Escuelas Católicas y distintos expertos, ha explicado que el libro “no inventa nada nuevo”, sino que recoge lo que ya se está haciendo para “situar la pastoral en el ámbito de la escuela católica”, pero expresado y adaptado al momento actual. “Mucho de lo que hasta ahora nos ha servido en términos de evangelización tristemente tiene fecha de caducidad. De ahí esta propuesta”, ha indicado.

Además ha destacado que el libro hace una llamada a “humanizar la educación, a transformarla en un proceso en el cual cada persona pueda desarrollar sus actitudes profundas, su vocación y contribuir así a la vocación de la propia comunidad”.

“Humanizar la educación significa poner a la persona en el centro de la educación, en un marco de relaciones que constituyen una comunidad viva, interdependiente, unida a un destino común”, ha subrayado Aranguren.

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