Delfos, el ónfalos del mundo antiguo

FuenteRedacción
Delfos.

El nombre de Grecia nos evoca rápidamente a la mitología, a sus historias del bien y del mal, de dioses olímpicos y de castigos divinos dirigidos a los humanos. A pesar de ser la cuna de la civilización occidental y del nacimiento de la democracia, la filosofía, la literatura y los Juegos Olímpicos, entre otras cosas, Grecia sigue despertando gran interés por sus mitos e historias, los cuales desembocaron en la creación de impresionantes construcciones artísticas y arquitectónicas que siguen siendo referente en nuestro tiempo. Pero si hay una zona envuelta por un aura mística es la ciudad de Delfos, ubicada en el monte Parnaso y uno de los lugares arqueológicos por excelencia.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, la ciudad de Delfos se encuentra en la actualidad al oeste de la zona arqueológica, convirtiéndose en un destino turístico muy popular. Según la mitología griega, la ciudad era un lugar sagrado dedicado a Apolo, dios de la música, de la belleza y de la curación, pues este había decidido construir su oráculo en aquella zona en concreto, al pie del monte Parnaso. Sin embargo, el oráculo es uno de los muchos yacimientos que se han hallado en la actualidad.

El oráculo de Delfos

Se cuenta que Apolo, antes de poder establecer su oráculo en Delfos tuvo que enfrentarse a la serpiente Pitón, dejada por la diosa Gea, la Tierra, para salvaguardar su territorio. Una vez derrotada la serpiente, Apolo obtuvo el conocimiento necesario y creó el oráculo. Para ello, hizo levantar un templo en su nombre, en cuyo interior se encontrarían el adyton con el ónfalos (el denominado ombligo del mundo), el oráculo y el asiento de la Pitia. Esta Pitia era una sacerdotisa a través de la cual hablaba el dios a aquellos fieles que peregrinaban para consultarle el futuro. En el exterior, estaba situada la Fuente Castalia que era el lugar donde debían puriscarse los peregrinos.

Es precisamente esta historia la que atrae año tras año a infinidades de curiosos y amantes de la mitología que se acercan a contemplar uno de los lugares más importantes de la Grecia clásica. Actualmente, solo es posible contemplar las ruinas del edificio, las cuales se remontan al siglo IV a.C., aunque fue previamente edificado sobre los restos de varios templos anteriores para acabar siendo destruido definitivamente en el año 390 por el emperador cristiano Teodosio I. A pesar de ser el monumento histórico por excelencia de Delfos, la ciudad comprendía otras muchas construcciones de diversa índole.

Patrimonio cultural de Delfos

De esa manera, se han hallado abundantes vestigios de un templo en piedra caliza dedicado a Atenea Pronaia, aunque los historiadores no son capaces de llegar a un acuerdo sobre su datación pues en un principio los elementos constructores del templo datarían del siglo IV a.C., pero se han descubierto objetos que lo relacionarían con un templo del siglo VII a.C. Si esto fuese cierto, estaríamos ante uno de los templos más antiguos de Grecia. No obstante, además de poder visitar las ruinas de dos de los templos más valiosos en cuanto a historia se refiere, también se localizan en la zona los tesoros de Delfos y el Museo Arqueológico de Delfos.

En la antigua Grecia el nombre de tesoro se refería a templos destinados a albergar las ofrendas que se hacían a los dioses y que normalmente se situaban en los santuarios. En esta zona se levantaron tres, datados en época arcaica: de los atenienses, de los sifnios y de los sicionios. El Museo Arqueológico, por su parte, fue fundado en 1903 y es uno de los principales museos de Grecia, alojando en su interior los descubrimientos de los restos encontrados del templo de Delfos. Dos de los elementos arquitectónicos de gran repercusión son el famoso Auriga de Delfos y la Esfinge de Naxos.

Por supuesto, además de visitar estas manifestaciones artísticas de gran transcendencia, es indispensable recorrer el pueblo en su totalidad, entrar en las diversas tiendas y disfrutar de las maravillosas vistas del valle desde algunos de sus puntos elevados. Dado la popularidad del lugar es muy fácil encontrar distintas guías turísticas que muestren e informen de cada uno de los monumentos que se deben ver, aunque siempre se puede optar por dejarse llevar y explorar en profundidad una de las zonas con más magia de Grecia.

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