Medio millar de profesionales sanitarios de CyL han sido agredidos en 2018

Más del 20% de las agresiones al personal sanitario se registran en la provincia de Valladolid

Fotografía de archivo

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) de Valladolid ha alertado de que casi medio millar de profesionales sanitarios de la Comunidad fueron agredidos durante 2018 mientras realizaban su labor de atención y cuidado del paciente.

Coincidiendo con la celebración, mañana jueves 14 de marzo, del Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario, el sindicato detalla que según los últimos datos del Observatorio de la Junta de Castilla y León, 437 profesionales habían sido agredidos en los 395 incidentes registrados.

Valladolid, aclara CSIF a través de un comunicado remitido a Europa Press, es la provincia con el mayor número de agresiones de toda la Comunidad, al producirse más del 20 por ciento –90 agresiones en 81 incidentes registrados–.

CSIF Valladolid lamenta que a la prevención de agresiones al personal sanitario no se le dé la importancia que requiere el problema, dentro de la prevención de riesgos laborales en el ámbito sanitario. “Que 90 profesionales de los servicios públicos de la provincia hayan resultado agredidos en 2018 es un dato muy grave”, señalan.

Prácticamente, en todas las ocasiones la agresión ha sido ejercida por el propio paciente o un familiar, y es motivada por las esperas para ser atendidos, o por el simple hecho de proporcionar una información o un resultado de una prueba diferente a la que el paciente, o su familia, quiere escuchar, señala Javier Hernando, responsable del sector de Sanidad de CSIF en Valladolid. Otras veces, la agresión se ha generado ante la negativa a certificar una baja o a prescribir un determinado medicamento, añade.

Alrededor del 70 por ciento son agresiones verbales o gestuales, pero Javier Hernando apunta que las conductas violentas, aunque no lleguen a la agresión física, no deben permitirse en ningún caso. Así, estima que más del 60% de las agresiones que sufre el personal de los centros sanitarios no son denunciadas.

“Los profesionales han tomado estas situaciones como parte de su trabajo, las han incorporado a su rutina laboral diaria y además consideran que denunciar una agresión –fundamentalmente si esta es verbal– no sirve para nada”, puntualiza.

Por su parte, la presidenta provincial de CSIF Valladolid, María José San Román, afirma que es “muy preocupante” que los casos de acoso sexual son “poco o nada denunciados”, bien “por desconocimiento y falta de sensibilización, bien por miedo a la denuncia”, ya que, en muchos casos no salen a la luz, ha explicado.

San Román destaca que es necesario abordar el problema desde una perspectiva de género. “Los datos hablan por sí solos, el 78% del personal agredido de los centros sanitarios de la provincia de Valladolid son mujeres, fundamentalmente enfermeras y TCAES. Frente a este dato, cabe destacar que el 70 % de los agresores son hombres. Esto pone de manifiesto la marcada influencia que tiene en este problema el machismo”, explica.

Para CSIF, los actuales protocolos de actuación ante agresiones “no son suficientes y es necesario una actualización, adaptándolos a la situación actual”. Asimismo, pide medidas y sanciones ante las agresiones de usuarios y pacientes. Este sindicato independiente demanda más formación para los trabajadores en asertividad, identificación de conductas violentas, o medidas preventivas adecuadas para poder parar la violencia hacia los sanitarios.

El acompañamiento al profesional durante la denuncia y el proceso judicial, y el apoyo psicológico a las profesionales víctimas de agresiones, son claves para evitar el sentimiento de desprotección que sigue presente entre los profesionales de la salud, según CSIF.

El procedimiento que permite a los trabajadores realizar una denuncia no ha hecho más que incrementar la desprotección, en algunas ocasiones, propiciando más amenazas o acciones como rayones en los propios vehículos o ruedas, mantiene el sindicato. Los propios trabajadores muestran ansiedad, tristeza e impotencia por la situación sufrida, y solicitan unas medidas disuasorias que en muchas ocasiones son insuficientes.

La formación debe ir encaminada a desarrollar habilidades comunicativas y sociales para prevenir y afrontar situaciones de hostilidad; a actuar en caso de una posible agresión; y debe ser periódica y adaptada a cada unidad o servicio. Por otro lado, son imprescindibles las campañas de sensibilización para los usuarios de los servicios sanitarios, según CSIF.

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