El muro de Pink Floyd

Entre primos anda el juego de política y toros

FuenteLuis Falcão | @luischiado

‘The Wall’: el ‘Muro’ que salvó y derrumbó a Pink Floyd. Pues bien, esta Comunidad castellano y leonesa -distingamos, sr. Santos Reyero– tiene un muro que salva, y mucho, a Juan Vicente Herrera. No sabemos si lo derrumbará, pero visto lo acontecido en el pleno celebrado esta tarde de martes -el primero después del periodo de Navidad, ay!- mucho nos tememos que tenemos The Wall Aguado para rato. Hasta que finiquite esta ya caduca legislatura. Mientras, vaya paraguas, presidente! Ya puede caer agua, nieve, granizo o piedras del cielo -perdón, de la oposición-, porque el parapeto no es de ladrillo, sino de hormigón bien armado.

El sutil consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, lleva cuatro, ocho u ochenta años o plenos aguantando balines, balas e incluso cañonazos contra el PP de Castilla y León en el culo de la Junta. Pero ni con esas! Claro que sí, presidente, coincidimos con usted en que es su mejor consejero. Cómo lo va a cesar. Faltaría más, y a escasos tres meses para las elecciones. Es que, le respondía Herrera a Luis Tudanca -ya con el mono electoral desde algún tiempo- que «su política no era más que de acoso y derribo a un gran consejero de Sanidad». Faltaría más, ya quisieran para sí los variados presidentes de todas las administraciones habidas y por haber tener a un hombre con la paciencia, la socarronería y también la osadía de un Sáez Aguado, The Wall digamos.

Es que un portavoz tras otro -menos Luis Fuentes de Ciudadanos más interesado en la innovación, quizás ya cansado de darse tantos golpes contra el muro- lanzaban cañones contra el escudo de Herrera. Como sería el rebote de las bombas que llegaban hasta la Venezuela del «tirano» Nicolás Maduro. Decía Pablo Fernández después del pleno «como estaría Herrera de argumentos para sacar a colación a Maduro, al que no apoyo». Pues eso, que el portavoz de Podemos parecía pensar en fray Herrera cuando dijo que «como le quedaba poco tiempo en el convento se hacía sus cosas dentro».

Es que la Sanidad de Castilla y León, con los cañonazos que lanza la oposición contra Herrera, aunque ahora también y más contra Fernández Mañueco, -que en el pleno no dijo mú-, en las posaderas de hormigón del consejero Sáez Aguado, entra en las urgencias. No sabemos bien si en las electorales o en las de verdad, en las que hay que darle cuidados intensivos. Cómo estará de salud que hasta al joven que promete Álvaro Lora de Sahagún -de donde San Juan patrono de Salamanca y bien arropado por Fran Díaz y Diego Vallejo, qué buen triángulo político, que no de las Azores, entre Salamanca, León y Valladolid, y, sobre todo, ganas de aprender, señora Ávila– el consejero de Sanidad «no lo entendía». En un discurso bien hilvanado, los datos sobre la Sanidad rural y más en León son los que son, se mire como se mire. Pero ni con esas The Wall no sufría ni una grieta.

La Sanidad en Castilla y León tiene un problema serio. Se diga lo que se diga. Las cifras no engañan, de un lado y de otro. Cada uno ofrece las que le interesan. Pero lo que no cambia es el malestar de la sociedad civil con un asunto de primera necesidad, como el agua y el pan, que no convence en cuanto a su gestión. Digamos, por ejemplo, el caso que nos concierne, que llevamos casi dos años a la espera de una cita en Urología cuando estamos casi el mismo tiempo con las pruebas ya realizadas y esperando resultados. Bien es cierto que también hemos escuchado que si fuéramos a la consulta privada en unos días quedaba resuelto el problema. Pues he ahí el fondo de la cuestión, más allá del bombardeo de cifras, datos, inversiones, contrataciones, nuevos hospitales o discursos que ya cansan de unos y otros. Para finalizar este asunto, señor Herrera, cada ladrillo del muro refleja una de las angustias, ay!

Pero el pleno, o lo que acontece fuera del pleno, como le ocurre a ‘El Muro’, sigue cayéndose y levantándose con mayor o menor éxito. Como esas ausencias de las tertulias de un diario nacional en su sección regional de Fernández Mañueco y Luis Fuentes. La primera no podemos confirmar el por qué, aunque hacemos nuestras conjeturas, pero la del segundo es por no apropiarse de lo que aún no es aunque será, a ciencia cierta. Porque, lo digamos claro, Luis Fuentes será el candidato, pero en este momento no puede acudir a un lugar como tal sin serlo. Ni más ni menos, cachis!

Es, digamos, como a ese político de la tierra, si un día todopoderoso en una provincia del Viejo Reino de León y en Madrid, y que ahora vive sus horas bajas, al que quieren mandar para Rentería de concejal para que, de una vez, trabaje para ganarse el sueldo. Cómo anda el patio y además con la matrícula tomada por dos veces. Qué cosas ocurren, ay!

P.D.: Se comenta por los pasillos de las Cortes cidianas y sanchistas -por los reyes Sanchos de León, no piensen mal por Dios!- que el PP podría sacar tres procuradores por Salamanca, uno será Fernández Mañueco, otro Javier Iglesias y queda una tercera persona, será mujer, será hombre, a esperar, porque vivimos días de especulaciones y rumorologías, pero en prensa tiene mucha aceptación el principio de Arquímedes en el que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del fluido desalojado… y este principio nos lleva a afirmar que el rumor es la antesala de la noticia, ay!

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