Luces y sombras

Entre primos anda el juego de política y toros

Mientras en el Congreso de los Diputacios se hablaba de ‘Brexit’ y Cataluña -en un símil que detalló el presidente Sánchez– en las Cortes de Castilla y León también se hablaba de Cataluña y de la manida Transición y de la cacareada Constitución y de la manoseada bandera roja y gualda… Pero también de Alfonso Fernández Mañueco, político que centraba todas las conversaciones en los corrillos, no por ofrecer nada nuevo, ni por novedad alguna, sino porque había dejado de ser alcalde de Salamanca para pasar, ahora sí, a convertirse en blanco y diana de todos los disparos políticos y electorales e, incluso, del fuego amigo que dicen por este territorio cidiano que se avecina.

El PP de Férnández Mañueco, que se estrenaba como candidato sin serlo aún oficialmente, aunque por lo bajito todos saben que así será, buscaba, digamos que acorralar a la izquierda -socialistas, podemitas y comunistas- con una moción en “defensa” de los símbolos “nacionales”. Pues bien, hasta el bueno de David Castaño -del que dicen el mejor orador naranja porque se trabaja las intervenciones, es obediente y curra como el que más, y lo dice alguien ‘ciudadano’ que de estas cuestiones sabe y controla- entró al trapo intentando dejar al descubierto las “vergüenzas” de los socialistas para que “dejen de pactar con los que quieren romper España”. Desde la bancada roja también se escuchó “y vosotros con la extrema derecha de Vox en Andalucía?”. Pues eso, asuntos electorales en la búsqueda del voto que se necesita.

Pero volvamos al protagonista de la jornada. Al presidente del PP regional y se supone que candidato a la Presidencia de la Junta, para sustituir, si los castellanos… y leoneses -señor Santos Reyero, para que sus huestes vean que sí distinguimos- así lo votan en más que convulsos, tormentosos, comicios con algún cataclismo que puede llegar por el movimiento de las placas, no tectónicas, políticas como una alteración grande de la normalidad en el orden político, ay!

Férnandez Mañueco llega con luces – para unos pocas, para otros demasiadas- y sombras -algunas y muy comentadas políticamente-. El joven cachorro popular apostó por esto de la política ya a los 18 años, y como anécdota va camino de los 54 años, será en abril , cuando se afilió a Nuevas Generaciones del Partido Popular. En 1993 es nombrado secretario general del PP en la provincia de Salamanca, puesto que ocuparía hasta 2001. En las elecciones municipales de 1995 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Salamanca. A los pocos días, es nombrado diputado provincial en Salamanca por el Partido Popular. Allí, desempeñaría además el puesto de vicepresidente de la misma y diputado de Infraestructuras. Un año más tarde, en 1996, es nombrado presidente de la Diputación de Salamanca. Y aquí comienza su verdadera carrera política de la mano de lo que se conoce como la familia Villares, a la que pertenece por lazos conyugales. Es cuando sustituye, en menos de un año, al entonces presidente Gonzalo Sáiz al frente de la Diputación de Salamanca, en una operación bien ideada y manejada. Eran los tiempos del férreo Julián Lanzarote como hombre fuerte en Salamanca y alcalde y también defensor y protector del joven Mañueco, rodeado en su gabinete por todo un equipo de jóvenes cachorros populares, y otros cargos afines, hablamos de Félix Colsa, Fernando Rodríguez, Salvador Cruz, Carlos García Sierra, Antonio Luis Martín, Emilio Arroita… suma y sigue. Pero también de Gonzalo Robles, al que en su origen buscó cobijo como diputado nacional por Salamanca el defenestrado Casimiro Hernández, padre y granero electoral de todo el PP salmantino y que, aún, su beneficio llega hasta nuestros días.

Todo el camino posterior ya es conocido tras su irrupción en la política regional, eso sí, de manos del entonces presidente regional y de la Junta, Juan José Lucas, y del todopoderoso Jesús Merino –el que cambió los designios del ‘viejo’ PP salmantino y no como por arte de magia, al que Fernández Mañueco sustituye como secretario regional, siéndolo de Lucas Juan Vicente Herrera. Eran los dos delfines de los que por entonces mandaban y cortaban más que el bacalao. Sale elegido procurador, después es nombrado consejero, de Presidencia y también de Interior y Justicia y, ante un declive que se presuponía, por su más que evidente distanciamiento de Juan Vicente Herrera, opta a la Alcaldía de Salamanca quedando en la cuneta, ay! Julián Lanzarote y rotas las antaño irrompibles relaciones. Los tiempos cambian y las urgencias y deseos políticos también. Pero más que venirse abajo, consigue mayoría absoluta en el Consistorio salmantino, después la pierde, pero su labor al frente del PP de CyL sigue más que fuerte y moviéndose en el aparato, con los apoyos de Cospedal y, cómo no, Rajoy. Primarias en el partido para presidente regional y se lanza a la yugular de Herrera y todo su equipo, barriendo a Antonio Silván, alcalde de León y candidato de última hora y bajo perfil político, ante un órdago que Mariano Rajoy echó, en la lid de Medina del Campo, a Herrera. Y sale victorioso, dejando a Juanvi compuesto y sin novia. Apoya a Soraya antes que a Cospedal -ya ven, cosas de la vida, y de la mano de su adalid Fernando Martínez Maíllo,- por no decir su opinión sobre Casado- pero cual birlibirloque gana el joven Pablo Casado. Y, a partir de ese momento, comienzan otras urgencias del supuesto candidato Fernández Mañueco.

Y así llegamos al pleno de este miércoles, ya desprendido de su pesada y molesta carga política como alcalde de Salamanca. Ahora, comienza una nueva etapa que, estudiados los acontecimientos políticos que se viven, nada tienen que ver con las vividas por su “querido y protector presidente Juanjo Lucas” ni por su ‘alejado’ Juan Vicente Herrera, aunque en el pleno de hoy se haya puesto en escena una cercanía que ha sorprendido hasta a los propios. Ahora es diana a la que llegarán flechas, como al mártir de San Sebastián, de todos los lados, naranjas, morados, rojos e, incluso, azules gaviotas.

De café por la cafetería de las Cortes ya comenzaban a llegar avisos de lo que ocurrirá, porque desde hoy, y hasta el mismo 26 de mayo, el político/candidato centro de todas las críticas y diana no será otro que el incombustible Alfonso Fernández Mañueco. La solución a esta lucha electoral y también de vida política, la decidirán los castellanos… y leoneses – que sí, huestes de Santos Reyero– en una noche primaveral que, vistos los antecedentes y la situación política actual puede provocar algún cataclismo, cachis!

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