Umbral y el purgatorio de los escritores

FuenteJMM Caminero
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Según, indica el español.com en un artículo del 14 de enero del 2018 firmado por Maldonado, si es que he entendido bien, que la editorial receptora de sus derechos de edición, avisó a la Fundación Umbral, que iba a quemar los libros que tenía en depósito de un título y no vendía.

Según, dicho artículo, parece ser que es una práctica común, de las grandes editoriales, cuando no venden los libros, avisar a los herederos y realizar esa cremación de papel, para que se convierta en gas y ceniza. Parece ser, que la Fundación Umbral llegó a un acuerdo con ellos, y recibió los libros, desconozco si de un solo título o de varios, para regalarlos y conservarlos.

Según dicho artículo expresa que desde que falleció, en el 2007, ahora doce años, solo se han realizado dos o tres reediciones de sus libros y una nueva edición de uno nuevo sobre su figura y obra…

– Este dato o realidad, si es que he comprendido bien, me deja perplejo, diríamos de alguna manera es un shock cultural, ¿si uno de los grandes escritores, digamos de los cinco o seis, de la segunda mitad del veinte, en español y de España, le sucede esta realidad, que no pasará con los demás, incluido los que no hemos sido capaces de publicar en editoriales comerciales?, ¿si a un escritor como Umbral, que ha recibido todos los grandes galardones literarios del país, le sucede esto, que no nos sucederá a los demás, hayan publicado en editoriales comerciales o no?

Ciertamente, hay que distinguir, bajo mi punto de entender, su literatura, entendiendo el artículo periodístico, que realizó a docenas de miles, también como literatura. Hay que distinguir, a mi modo de ver, que podría ser de alguna manera considerado, como el Quevedo o el Voltaire del siglo veinte en España, y también, distinguir, que posiblemente, era el receptor y propietario, de una de las grandes prosas del siglo veinte en la lengua española, y ciertamente, por otro lado, en cuanto a la moral y la ética, dicho con todo respeto, a mi modo de ver, en muchos aspectos literarios, podríamos indicar, suavemente, que la tenía menos desarrollada y perfeccionada, si partimos de la máxima que una buena estética y una buena ética deben ir bien combinadas en la obra de arte.

Ciertamente, le tocó vivir, una época literaria y cultural de la segunda mitad del siglo veinte, de una enorme riqueza, a y en todas las lenguas del mundo, especialmente occidentales, han florecido y surgido grandes escritores, y en español, toda la enorme cosecha de los latinoamericanos. Por lo cual, su competencia y competitividad, en su momento, de su existir y, después, va a ser permanente… Le ha tocado vivir los primeros oleajes de Internet y su enorme sombra en el mundo cultural. ¡Pero eso, no es óbice, razón suficiente, que tenga sentido, digamos el enorme purgatorio literario que, según indican las fuentes, está pasando su obra…!

No podemos ser, ingenuos, es casi una ley universal en la cultura, salvo excepciones, que cuando fallece el autor en cualquier arte o saber, éste y su obra, pasa por una especie de desierto-purgatorio-laberinto, que puede durar unos años o décadas o siglos, o ser permanente…

No acabo de comprender-entender, lo que está sucediendo con esta figura, como escritor y con su obra, no soy el que tiene que juzgar otras facetas de su existir y de su hacer y quehacer literario y vital, por ejemplo, diríamos los problemas de dialéctica y confrontación que tenía con otros escritores…

Pero un autor, que ha escrito más de cien libros, que ha escrito docenas de miles de artículos periodísticos literarios, que era seguido por miles de personas que narraba en dichos fragmentos de realidad, no puedo entender, diríamos la situación tan olvidada en que está este gran escritor, que quizás hubiese merecido, al menos literariamente, que le hubiesen propuesto para el Nobel.

De pasada, algunas fuentes indican que llegó a escribir cien mil artículos, y publicarlos. No digo que no sea verdad, pero he hecho números, y si contamos cincuenta años de producción cultural literaria periodística, saldría, a seis artículos cada día. Yo, con toda prudencia y respeto, pienso, que una persona, que escribiese esa cantidad de artículos y después distribuirlos por los medios de comunicación, cuándo no existía correo electrónico, también escribir libros, más de cien, también leer todos los días, también ocuparse de su familia, después de los avatares de la realidad de cada uno en su entorno sociopolítico, después una vida social intensa, según el mismo y que cargaba como botijos sobre su cabeza. Pienso, pienso realmente, que este dato de los cien mil artículos debe estar equivocado.

Quizás, la recuperación de Umbral, su renacimiento, empiece, por este concepto, es decir, indicar, claramente la realidad y la verdad, no expresar de él y de su obra, nada que no sea cierto, ni por exageración, ni por defecto, ni por loar su figura y su obra, ni por vituperar… ¡Quizás, el fin de este modesto artículo es recuperar la obra de este gran autor…!

Personalmente, pienso que la ética y la estética deben ir unidas en la obra de arte, incluso ética y estética y espiritualidad. Pienso, por otro lado, que Umbral, será considerado por las generaciones que vienen, un nuevo Quevedo-Voltaire de la segunda mitad del siglo veinte, en español y de España.

Y, pienso, también, me hago la pregunta del principio, si a Umbral le está sucediendo esto, que no nos sucederá a los demás, que, o solo han publicado en algunas editoriales públicas o similares o, y, solo hemos realizado pequeñas autoediciones… Si para Umbral, algunos hablan de muerte y ocaso como escritor, yo creo que esa percepción es errónea, solo es el purgatorio de los escritores.

¡Qué sucederá a los demás, dentro de unas décadas, no habrá nada, no quedará nada, habremos arado el campo de la cultura y, solo quedará el desierto! ¡¿Habremos dedicado cuarenta o cincuenta o sesenta años a la siembra de la cultura-literatura-filosofía-pintura, para todo se  convierta en ceniza, ni siquiera en carbono, no ya en diamantes!? ¡Muchos los llamados, pocos los escogidos. Paz y bien!

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