¿Gobierno de coalición? Sobran los motivos

FuenteRaquel Sánchez Villorejo
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En los últimos días no paro de escuchar en televisión, radio, prensa escrita y digital, opiniones diversas en relación al gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos.

Unos dicen que se avecina el caos, que la unión de ambas formaciones supondrá, cuanto menos, el fin del mundo como poco.

Otros dicen que la unión llega tarde, que para eso no había hecho falta repetir las elecciones.

¿Y yo? Yo solamente tengo una pregunta en mi cabeza que no para de dar vueltas, y es la siguiente ¿creen alguno de ustedes que las familias que están esperando ayudas a la dependencia, ayudas a las personas que se han quedado sin prestación por desempleo, a las personas que tienen familiares en una situación sumamente dolorosa de salud, creen de verdad que les importa lo más mínimo los catastrofismos y las charletas de tertulianos?

La respuesta es NO, porque las necesidades sociales de cada una de esas personas no están cubiertas. Poco les importa si el presidente no puede dormir, o si esta coalición llega “tarde” por la terquedad de algún dirigente.

Mi opinión es sumamente clara, SÍ veo necesario este pacto, y les aseguro que no soy nada sospechosa de que el dirigente de Unidas Podemos me despierte especial simpatía. Se preguntarán entonces cómo soy capaz de estar de acuerdo con el pacto.

Simplemente porque hay factores que no se están valorando desde el imaginario colectivo, factores que paso a desgranarles.

El primero de ellos es que es necesario desbloquear este país, porque a un país, a España, no se le defiende enarbolando banderas de colores. A este país no se le defiende cerrando las fronteras a quienes necesitan de nuestra ayuda para salvar sus vidas. Y señores de la derecha más neoliberal y rancia, a este país no se le defiende diciendo que la violencia machista no existe, que las mujeres nos pongamos a coser para “empoderarnos” y que el feminismo es un cáncer.

Para evitar que esos discursos falsarios, populistas y disgregadores sigan creciendo, lo que este país debe hacer es tener un gobierno progresista, estable y que fundamentalmente piense en las personas que más lo necesitan.

Necesitamos de una vez que la inversión en dependencia crezca, que los presupuestos contra la violencia machista pasen de 20 millones a 220, que los salarios sean dignos, que quienes siguen enterrados en fosas comunes recuperen su dignidad, y que también la tengan aquellas que decidan dejar este mundo.

Hace pocos meses perdí a mi abuela, que para mí era como una madre, se la llevó un cáncer de estómago que detectaron demasiado tarde. Al principio pensaba que por qué no le habían revisado, que algún médico tenía la culpa, que era joven y me habían robado años a su lado, y que se marchó sufriendo dolor.

Con el paso de los días, también me pregunto ¿por qué no le miraron mejor antes de que fuese tarde? Puede que no todo sea culpa de falta de profesionalidad, sino fundamentalmente de falta de recursos, ningún médico, por maravilloso que sea, puede atender en 10 minutos a 5 pacientes, ya que eso supone que pase lo que pase tiene que cumplir con un rendimiento de 2 minutos por paciente. Sí, 2 MINUTOS ¿creen de verdad que en 2 minutos da tiempo a algo más que decir buenos días? Yo creo que no.

Necesitamos más recursos para las personas, porque sus vidas, en todos los sentidos, y también sus muertes, dependen de ello. Nuestro Estado de Bienestar debe continuar siendo eso, de “Bien-estar”.

No podemos permitir que aquellos a los que amamos se vayan sufriendo, ni que la ciudadanía crea que la sociedad les ha dado de lado.

En segundo lugar, y no menos importarte, tenemos que ser capaces de comprender que las mayorías absolutas han terminado (afortunadamente a mí parecer). Es el momento de hacer política, porque la política es aquello que hace partícipe a la ciudadanía de las cuestiones públicas.

La ciudadanía ya ha participado en dos elecciones generales, unas autonómicas, unas locales y unas europeas, y lo que han dicho de forma reiterada es que quieren un gobierno progresista, un gobierno encabezado por el PSOE, que se ocupe y preocupe de sus necesidades como sociedad.

Hay que respetar la soberanía del pueblo, dejar las fobias y filias a un lado, dialogar para llegar a los acuerdos que mejoren la vida de las personas y ser ejemplo para el resto de los países del poder del diálogo en favor de la ciudadanía.

Nadie puede vetar el respaldo, abstención o negativa de un grupo político con representación en el Congreso, simplemente porque todos ellos representan a la ciudadanía, que es quien les ha situado ahí.

Puede que no compartamos las ideas de muchos, que nuestra víscera nuble nuestro raciocinio, pero como dice Chomsky “Si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella para nada”.

Por todo esto, y por mucho más, sobran los motivos para decir sí a un gobierno de coalición progresista.

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