Bandidos, facinerosos y rufianes…

FuenteMiguel Mayoral

Es comprensible que la rapidez o la vehemencia que pueden aparecer en un debate radiofónico o televisivo, o el deseo de elaborar un texto que evite repeticiones, lleve a utilizar palabras del español que se toman vulgarmente por sinónimos aunque no significan exactamente lo mismo y, algunas, hasta lo contrario. Cualquiera que se dedique a la escritura se habrá encontrado con ese problema, más si se trata de un texto científico como una tesis doctoral en que las palabras tienen hasta vigencias históricas que no llegan a los meses. Se empieza por simplificar y se acaban aceptando palabras que no son.

En estos días en los que se está hablando y escribiendo tanto sobre multitud de temas que nos preocupan o nos imponen se usan muchas palabras que nos llevan a equívocos, a sentirnos como ratón en corral de gallinas, pero que se aceptan. Unos apelan mientras otros llaman. Ayuda a estas reflexiones referirse a los “buenos” y a los “malos”; es decir, a los que actúan en este lado de la ley y a los que actúan en el otro. Quien secuestra es un delincuente, luego, siguiendo lo fijado por la Real Academia Española, valdría decir “secuestrador” (quien secuestra) o exactamente “pirata” (persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar). Y, deslizándonos a palabras menos usuales, “bandido” (persona perversa, engañadora, estafadora), “facineroso” (delincuente habitual) o “rufián” (hombre sin honor, perverso, despreciable), ejemplos de plena actualidad…

En fin, hay varias o infinitas posibilidades. Todos ellos sin duda se podrían usar para tildar a los nacionalismos de taifas que secuestran la democracia de nuestro país,  y a los corruptos que se la trae al pairo, ante la inoperancia de los que nos gobiernan y de las instituciones que deberían de defendernos. Además de los silencios o no de los medios de comunicación, que informan o comunican según les va. Por ello, los piratas son piratas (definición exacta para quienes secuestran en el mar) y no corsarios, ni nacionalistas, ni milicianos, ni totalitaristas, aunque al final puede que tengamos que aplicárselo a todos y lo sean todos en este solar expoliado de nuestro país. Esperemos poder darle a cada cual lo suyo, porque si no podremos acabar desorientados o atontolinados como  aquel del dicho: “El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”.

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