Sentencias XVIII de Juan de Portoplano

FuenteJMM Caminero

El de Portoplano aquella mediana tarde, se acercó a la tascar-bar-cafetería, dónde a veces, realizaba pequeños diálogos, pequeñas tertulias con sus convecinos. Otras veces, se enfrascaba en su líquido caliente, por lo general, y en las hojas de noticias. E intentaba como siempre pensar y repensar la realidad.

– Casi todos los males, vienen y devienen, porque aplicamos la ley del embudo, como el saber popular sabe desde hace siglos, lo ancho para mí, lo estrecho para ti, cuándo me interesa algo la opinión A, cuándo me interesa después la opinión B.

– Si tiene usted talento en algo, siéntase orgulloso, pero también con la Naturaleza, que le ha dado dicho don.

– Todo el mundo quiere ser un Mozart es un especialidad, vocación o profesión, es decir, tener un enorme talento en ello, tener una genialidad probada. Pero saben ustedes o se imaginan llevar el peso de una genialidad, tener que soportarla sobre los propios hombros y cabeza. Y si además, no es reconocida las obras por los demás. Saben ustedes el drama que es esta realidad. Para el individuo que sufre ese don-talento-genio-genialidad.

– La obra Cuadernos o Cuadernos de la Mancha es inmensa, al menos en tamaño, miles de páginas escritas, miles de dibujos-pinturas-hojas de libros de artista, éstas la inmensa mayoría deberían estar en colecciones públicas y privadas, miles de fotografías… ¡Pero prácticamente a nadie interesa! Debo aceptar el veredicto y sentencia de mis coetáneos, es una producción cultural mediocre, de una escala del cero al diez, quizás de valor tres.

No me ofendo con nadie, ni con nada, cada uno y yo mismo tendrá que responder en y con su conciencia en el Otro Mundo.

¡Pero qué voy hacer, no tengo suficiente conocimientos, invención, creatividad, cultura, ingenio, capacidad literaria, ni filosófica, ni pictórica estética…!

¿Ha sido un sueño imposible…?

– Solo soy un creador o buscador de frases, y que éstas armonicen con la realidad.

– Tener principios y normas morales correctas, con el mayor grado de verdad y bondad posibles, y después practicarlas en la vida y en la existencia del modo más correcto según circunstancias.

Pero no solo hay que conocer que una norma equis es la verdadera y bondadosa, dentro de las diferentes opciones existentes, ni tampoco cómo hay que practicarla en una situación concreta, sino enseñar cómo ir consiguiendo de la teoría a la práctica, es decir la ascética.

– No sabemos lo que es el amor, ni lo que es el amar, en verdad y bondad. Solo intuimos un poco lo que es el amor y el amar.

– La mayoría de personas, nos perdemos y emborrachamos con las palabras. Los pensadores y filósofos también.

– El ser humano tiene un deseo, profundo y esencial de Dios o del Misterio o de Lo Otro.

Ciertamente después lo interpreta y reinterpreta de multitud de modos diferentes, como la historia de la metafísica y de las religiones y de los ateísmos y escepticismos lo demuestra.

– No te creas ninguna frase de ningún autor, ni tampoco mías, sino que a partir de esa frase intenta argumentarla y razonarla, encontrar pruebas y datos.

– No todas las metafísicas son iguales e idénticas, no todas las religiones, no todos los ateísmos y agnosticismos.

– No infravalores a los seres humanos, así es posible que ellos no te infravaloren.

– No intentes creer lo que deseas creer, sino lo que sea más verdad y más bondad. Después adaptado a cada situación y circunstancias, es decir, la prudencia.

– Casi todo desamor tiene un principio o razón psicológica, pero también moral y ética, e incluso espiritual. Es un desajuste psicológico-moral-espiritual anterior al desamor o al mismo principio.

– No vengas a beber de esta agua, formada por frases y palabras, pensando que encontrarás la sabiduría y el conocimiento. Yo, yo soy un ignorante, con múltiples errores, con múltiples fracasos. Lo único que puedes hacer y debes hacer, es que cada frase sea como un espejo que te ayude a pensar y observar y analizar mejor. Y después, tú o usted, encuentre la solución correcta.

– Tantas veces, da la sensación que el malo y la maldad ganan la partida. Es decir, es una manera más de plantear y sufrir el síndrome de Job.

– Todos se sienten superiores a los demás, porque en el fondo se sienten inferiores a los demás. Porque todo el mundo es superior e inferior en algo a los demás, pero en la mayoría somos similares.

– Pocos hoy se esfuerzan por un entrenamiento serio y profundo a nivel moral y ético, se matan por el ejercicio físico o la belleza del cuerpo, o por la cultura o por el ascenso social, pero pocos por encontrar una ética más correcta, y una moralidad práctica más correcta.

– Muchos seres humanos quieren o desean o se les han enseñado que maten el concepto y el deseo de Dios dentro de ellos mismos. Pero ahora existen colectivos e ideologías que buscan ese fin.

Se alejó del recinto, dijo adiós a los contertulios callados, a él lo miraban con sosiego, y él los remiraba a ellos con conmiseración. Al final, ni él, ni los convecinos habrían sido capaces de buscar y encontrar la paz y las razones del mundo. Todos se miraban al espejo del existir, no comprendiendo muy bien lo que es el mundo, ni lo humano, ni la naturaleza, y esperando, en el fondo, la mayoría de que hubiese el Buen Dios, para que les explicase alguna vez, todos los misterios del mundo.

FuenteJMM Caminero
Compartir
Artículo anteriorEn lo que me esperas. Vota sin crispación
Artículo siguienteEl VRAC domina y se lleva el derbi
Periodista. Técnico Superior en Imagen y Sonido. Amante del deporte: Fútbol, baloncesto, balonmano, tenis, ciclismo, rugby... Apasionado de los idiomas. Italiano e inglés.

No hay comentarios

Dejar respuesta