Santiago y cierra España

FuenteMiguel Mayoral

Santiago de Zebedeo o Jacobo de Zebedeo, conocido en la tradición cristiana como Santiago el Mayor, para distinguirlo del otro discípulo homónimo, fue uno de los doce apóstoles. Nació probablemente en Betsaida, Galilea. Fue hijo de Zebedeo y Salomé, y hermano de Juan el Apóstol. Murió a manos de Herodes Agripa I en Jerusalén entre los años 41 y 44 de nuestra era. Es el patrono de España. Su maestro Jesús les puso el sobrenombre de Boanerges (Mc 3:17), que, según el mismo evangelista afirma, quería decir hijos del trueno.

Según una tradición medieval, tras el Pentecostés, hacia 33 dC, cuando los apóstoles son enviados a la predicación, Santiago habría cruzado el mar Mediterráneo y desembarcado para predicar el Evangelio en Hispania. Según unos relatos, su prédica habría comenzado en la Gallaecia, a la que habría llegado tras pasar las Columnas de Hércules. Según el escritor gaditano Fray Gerónimo de la Concepción, Santiago fue quien consagró el Templo de Hércules a San Pedro, actual Sancti Petri. Siguió bordeando la Bética y la deshabitada costa de Portugal; otras tradiciones afirman su llegada a Tarraco y su viaje por el valle del Ebro, hasta entroncar con la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y terminaba en la actual La Coruña. Una tercera versión postula su llegada a Carthago Nova, actual Cartagena, por el barrio de Santa Lucía, de donde partiría hacia el norte. Esta tradición hace de Santiago el santo Patrón protector de España.

En cualquier caso, la tradición de la evangelización por el Apóstol Santiago indica que este hizo algunos discípulos, y siete de ellos fueron los que continuaron la tarea evangelizadora una vez que Santiago regresó a Jerusalén. Para ello fueron a Roma y fueron ordenados obispos por San Pedro. Son los siete Varones apostólicos. La tradición de los Varones Apostólicos los sitúa junto a Santiago en Zaragoza cuando la Virgen María se apareció en un pilar.

De acuerdo a la tradición cristiana, hacia el año 40, el 2 de enero, la Virgen María se apareció a Santiago el Mayor en Caesar Augusta. La Virgen María llegó a Zaragoza en carne mortal, mucho antes de su Asunción, y como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida popularmente como el Pilar. Se cuenta que Santiago y los siete primeros convertidos de la ciudad edificaron una primitiva capilla de adobe en la vera del Ebro.

Coincidiendo con el patronazgo de España, Santiago el Mayor, también es patrono del Arma de Caballería, del Ejército de Tierra. La frase final del Himno de esta Arma, es una de las más conocidas de España en la reconquista: Santiago y cierra, España.

Recordando hoy a nuestros altos patronos, la época en que fueron protagonistas, y el valor de la tradición para sentirnos protagonistas de nuestro país y de nuestra historia. No podemos dejar de pensar en el marasmo o panorama social que nos rodea, y la gran pérdida que supone para la sociedad nuestras grandes tradiciones.

Estamos en España muy acostumbrados a matar de lejos. A tirar la piedra y a esconder la mano, a ir poco con la cara limpia y desnuda. En algunas regiones o autonomías se ha convertido en un deporte permitido. España como Estado y como Nación que lo es, mal que les pese a ciertas minorías, de todo tipo y corte, que sólo persiguen cobardemente sus fines, sólo saldrá adelante como tal, unida. Con una fuerte idea de unidad social y por ende política, en el sentido de remar en pro del bien de común. Trabajando todos los ciudadanos juntos y convencidos en una misma dirección que es la del sentido común y el bien de todos. Para poder forjar así las bases de un futuro común en el que no se pierdan los recursos y energías en temas que no aportan ni riqueza ni bienestar a los ciudadanos. No dudando en denunciar cualquier cosa que vaya en contra, pues defender a España es siempre sinónimo de Democracia.

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