Probablemente Dios si existe, II

FuenteJMM Caminero

Ante el aumento de la increencia, según datos estadísticos en la Península Ibérica, quizás haya que reflexionar sobre algunos puntos.

– El lema de hace unos años, expuesto como publicidad en algunos autobuses en algunas ciudades de España, que si no recuerdo mal era el siguiente: “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”.

Si nos fijamos bien, existen tres enunciados o conceptos interrelacionados. Primero, que Dios no existe. Y es una afirmación negativa, que en ningún momento, se demuestra, aunque sea con textos complementarios.

Segundo “deja de preocuparte”. O dicho de otro modo, no te preocupes, ni te ocupes de que Dios exista, y desde luego tampoco de que no exista. Es decir, olvídate de este tema o cuestión.

Tercero, “disfruta de la vida”. Que puedo tener muchos significados, desde el radical de Dostoievski, aunque él no compartiese dicha idea. “que si no existe Dios, está permitido todo”, o caer diríamos en todos los matices de hedonismo-materialismo-sensualismo-relativismo.

La cuestión empecemos por este último, es que aunque Dios no existiese, el ser humano no puede hacer lo que quiera, puede y debe disfrutar de la vida, según la naturaleza humana, y según la naturaleza moral del ser humano. Cierto es, también que si anulamos la variable Dios de la ecuación del ser humano, muchas ideologías o grupos, pueden pensar que no hay un equilibrio de poder, o que pueden hacer lo que quieran, cosa que hemos visto que demasiadas veces, ocurre así.

En una simple frase, de dicho autobús, en el fondo quieren cambiar, al menos conceptualmente, toda la metafísica-ontología-antropología-psicología-moralidad del ser humano. Es decir, representar otro ser humano, otra idea de lo humano. Con consecuencias impredecibles, porque exista Dios o no exista, que nadie ha demostrado, que yo sepa, hasta ahora que no existe, Dios es diríamos el contrapeso a todos los poderes, incluso a todas las pasiones del ser humano, individual y colectivamente… El ser humano, para su equilibrio, hoy por hoy, necesita a Dios, aunque no exista, ciertamente a un Dios suficientemente racional, prudente, moral. Porque no todas las definiciones de Dios, ni de metafísicas son iguales…

– La prueba de la existencia de Dios, denominada de Pascal-Unamuno, es decir, vives como si Dios existiese, y si no existe no pierdes nada, y si existe ganas todo.

Es decir, vives una existencia lo más moral posible, según tu estado de vida, de tal modo, que intentas hacer el menos mal posible, hacer el más bien posible, aunque sea mucho o sea poco, y sigues las normas morales, digamos que la tradición de siglos, o las metafísicas de siglos en occidente se han ido perfilando. Si existe Dios, has ganado todo, aquí habrás sido moral, habrás hecho el menos mal posible, y ganarás la eternidad, y si no existe Dios, aquí habrás tenido una vida correcta, y no habrás perdido nada.

Esta prueba de interrelación entra la moralidad y la existencia de Dios, no se puede desdeñar. Mirando al siglo veinte, hemos visto, como ideologías ateístas, no han puesto límite a su poder, dicho de otro modo, no han tenido límite a saltarse derechos humanos esenciales, aunque haya sido en nombre de grandes utopías.

– Toda persona, al menos a un nivel suficiente de reflexión y racionalidad, debe, si es capaz de enfrentarse a dicho espejo, intentar entresacar cuales verdades y enunciados, son demostraciones evidentes en las que cree, y cuales son creencias, que son en mayor o menor grado racionales y morales, pero no son demostraciones, sino creencias.

Si una persona se analiza, cuántos enunciados o conceptos, que él o ella acepta, se dará cuenta, cuántas son demostraciones en mayor o menor grado, y cuántas serán, simplemente, creencias en mayor o menor grado.

– En cuanto al tema de Dios, cada ser humano que cree, y el que no cree especialmente, tiene que intentar deducir e inducir, por qué no cree. Pero no solo los argumentos o razones, en mayor o menor grado racionales, por los que cree o no cree. Sino que tiene que analizar más, aún más, los factores emocionales o sentimentales o afectivos, por los que cree o no cree. Es decir, que heridas o traumas, qué recuerdos, que endoculturación familiar o ambiental, que experiencias propias o de sus antecesores, le han llevado a admitir y definir y afirmar que no cree.

Si tiene el valor debe intentar realizar este ejercicio mental y conceptual, con prudencia y moderación, cada uno, en su estado de vida y circunstancias y formación, en el mayor sosiego posible. Es un deber hacia si mismo, plantearse durante toa la vida, si puede existir Dios, porque de creer o no creer, tiene consecuencias para su existencia enormes, aquí y más Allá de Aquí, para si mismo y para los cercanos y para los lejanos.

Porque realizamos miles de actos o pensamientos o palabras cada día. Y es como la sal y el azúcar, un alimento con esos ingredientes, sabe diferente que si no lo tiene. Una vida sin Dios, aunque la persona tenga un nivel moral suficiente, es entendida y su sombra es diferente que con Dios.

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