Luis Fuentes, el buen vasallo que no pudo ser señor

Militante de Ciudadanos, será elegido mañana presidente de las Cortes de Castilla y León

FuenteTERRITORIO CIDIANO / Carlos Velasco, director de www.noticiascyl.com
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Hasta hace nada, el salmantino Luis Fuentes Rodríguez (1960) era un personaje prácticamente desconocido, al que muchos en su provincia se referían simplemente como “el hijo de Marcial”. Porque, en Salamanca el verdaderamente conocido era su padre, Marcial Fuentes Ramos, mayormente por su carrera política en la Diputación Provincial durante la legislatura 1983-87, encuadrado en la coalición AP-PDP-UL, y también por sus años como alcalde del municipio de San Pelayo de Guareña y como presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas de Salamanca.

La carrera política de Luis Fuentes, diplomado en Ciencias Empresariales,  especializado en marketing y análisis de mercados y responsable del departamento de ventas de una empresa de fabricación y distribución de mobiliario, no es reciente.

Una buena parte de la misma ha transcurrido en la provincia de Salamanca, pero con escasos resultados y sin ninguna trascendencia fuera de los límites provinciales. Fue uno de los principales líderes del partido Unión del Pueblo Salmantino (UPS), emparentado con la Unión del Pueblo Leonés (UPL), entre cuyas reivindicaciones estaba la diferenciación entre las regiones de León y Castilla, con las provincias de León, Zamora y Salamanca como integrantes del viejo Reino de León.

El líder de UPL, Luis Mariano Santos Reyero, recordaba hoy mismo con gracia e ironía en unas declaraciones el pasado ‘leonesista’ de Fuentes: “Me parece chocante y curioso que por fin en las Cortes de Castilla y León haya un presidente de Unión del Pueblo Salmantino”. Eso, sí, para concluir, paradójicamente, que, a pesar de ello, su formación no lo votaría mañana.

Fue a raíz de la integración de Luis Fuentes en Ciudadanos, igual que hicieron otros muchos militantes de UPS, cuando su figura política comenzó a adquirir relieve. Mantiene desde hace años una excelente relación con el líder nacional de la formación naranja, Albert Rivera, tras los avales que los concejales de Unidad Regionalista y UPS proporcionaron a Ciudadanos, que fueron decisivos para que el todavía débil partido de Rivera pudiera presentarse a las elecciones europeas de 2014.

Ya en Ciudadanos, participó en los momentos iniciales de este partido en Castilla y León, el cual, hace cuatro años tenía una estructura marginal en nuestra comunidad autónoma. Fuentes concurrió a las elecciones autonómicas de 2015 y obtuvo escaño de procurador por la provincia de Salamanca.

En las Cortes de Castilla y León ha desempeñado durante estos últimos cuatro años el cargo de portavoz del Grupo Parlamentario de Ciudadanos, al que sumó el de coordinador regional de la formación naranja. Uno y otro lo convirtieron de hecho en el líder de Ciudadanos en Castilla y León.

Sin embargo, las cosas cambiaron drásticamente para él a principios del pasado mes de marzo, cuando desde la dirección nacional de su partido se pergeñó una operación política de alto calado para que la entonces presidenta del Parlamento regional, Silvia Clemente, miembro destacado del PP de Castilla y León, concurriera a las primarias y fuera finalmente la candidata de Ciudadanos a presidir la Junta de Castilla y León, en disputa con el que había sido su correligionario de partido, Alfonso Fernández Mañueco.

Pero la ‘operación Silvia Clemente’ acabó como el rosario de la aurora. Las bases de Ciudadanos se rebelaron contra la imposición y apoyaron al otro candidato, Francisco Igea, un médico que había militado en UPyD, que posteriormente se afilió a Ciudadanos y que desde hacía cuatro años ocupaba un escaño de diputado nacional por la provincia de Valladolid en el Congreso de los Diputados.

Los principales cargos públicos de Ciudadanos en la Comunidad apoyaron a Silvia Clemente, no tanto porque estuvieran de acuerdo con la operación, sino por disciplina de partido. Luis Fuentes fue uno de ellos. Ahora algunos tratan de afear su comportamiento en aquellas primarias. Pero no explican que él fue el principal damnificado. Porque era el líder natural de Ciudadanos en Castilla y León, y acaso el militante con más derecho a optar a presidir la Junta.

Fuentes dio un paso atrás porque eso era lo que le pedía la dirección nacional de Ciudadanos, el mismísimo Albert Rivera. Es decir, renunció a sus intereses personales, legítimos, por pura disciplina de partido. De ahí lo del buen vasallo que no pudo llegar a ser señor.

Presumiblemente, mañana, viernes, será elegido presidente de las Cortes de Castilla y León con los 29 votos del PP y los 12 que consiguió Ciudadanos en las pasadas elecciones autonómicas, justo la mayoría absoluta que exige un parlamento que hoy integran 81 procuradores, tres menos que en la legislatura anterior a causa de la despoblación.

Eso sí, si no hay ninguna sorpresa de última hora, algo que pudiera suceder, dadas las tensiones internas que se viven tanto en el PP como en Ciudadanos por el acuerdo de gobierno que ambos partidos han venido negociando en los últimos días en Castilla y León. Y más fácil también por el carácter secreto de las votaciones.

Todo parece indicar que Fuentes será elegido finalmente presidente de la cámara legislativa regional. La semana que viene le llegará el turno a Alfonso Fernández Mañueco, PP, para ser presidente de la Junta. Un hecho inédito, que supondrá que dos salmantinos ocupen los puestos de primera y segunda autoridad de Castilla y León.

Así pues, a partir de mañana Fuentes deja de ser en Salamanca “el hijo de Marcial” y este último pasará a ser “el padre de Luis Fuentes”.

Conque, en la política de Castilla y León, entre salmantinos anda el juego.

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