Juana Rivas sigue burlándose de la justicia

El PSOE andaluz ha apoyado sin rodeos a Rivas incluso recientemente, con las condenas ya sobre la mesa, por boca de la propia Susana Díaz

FuenteJuan Carlos López Medina

La Justicia italiana ha quitado a Juana Rivas la custodia de sus hijos y la ha puesto en manos de profesionales para hacerle un tratamiento, al advertir “desórdenes patológicos” en ella e “instrumentalización” en su trato con los niños, y la Justicia española ha condenado a la mujer a cinco años de cárcel y seis de pérdida de la patria potestad (en sentencia confirmada en segunda instancia), pero Juana Rivas no ceja en denunciar constantes malos tratos por parte de Francesco Arcuri a sus hijos.

Estamos ante uno de esos casos más vergonzosos, donde la justicia está siendo burlada de forma increíble por el entorno de la madre de los menores, hemos de reconocer que es la obligación de la defensa, apoyada por políticos sin escrúpulos, y también con algún medio de comunicación, claramente partidista del feminismo radical.

Pero ninguno defiende a ultranza el primero de los deseos de todos los que seguimos este caso. Los derechos de los menores. Puesto que en España si no están acompañados de la custodia de una mujer, parece que están siempre vulnerados.

Pero no olvidemos que se trata de una mujer, y en este país parece que es totalmente imposible, que las mujeres puedan cometer ningún delito, incluso si está demostrado en sentencia judicial, como es este caso.

Pero ciñámonos a los hechos y hagamos memoria de lo acontecido hasta ahora. Destacando tres puntos de suma importancia.

  • El pasado 20 de marzo el Tribunal de Cagliari concedió en primera instancia la custodia exclusiva de los dos hijos al padre Francesco Arcuri, mientras que Juana Rivas podrá verlos un fin de semana de cada dos si vive en Italia o uno de cada cinco si reside en España.
  • Los niños viven con el padre desde agosto del 2017 en el municipio italiano de Carloforte, en la isla de San Pietro, en el sur de Cerdeña.
  • La Fiscalía italiana ha archivado ocho denuncias por maltrato presentadas entre 2016 y 2018 por la española Juana Rivas contra su expareja, el italiano Francesco Arcuri, por considerar que no existen pruebas, según ha confirmado la defensa de Francesco Arcuri en Italia. Ya que los informes de lesiones eran insuficientes y que en realidad la personalidad “manipuladora” de Juana Rivas había llevado al hijo mayor a inventarse dichas agresiones.

Cabe recordar que la Justicia española ha condenado a la mujer a cinco años de cárcel y seis de pérdida de la patria potestad.

Los abogados de Francesco, aclararon que entre esas denuncias se encuentra la realizada por Juana Rivas en julio 2016 en España, en la que se basó para negarse a entregar a los niños, de doce y cuatro años, a su padre. Esa denuncia fue interpuesta en España mes y medio después de que Juana Rivas se fuera con los niños de Italia y la Justicia española la derivó a los tribunales italianos, por considerar que no tenía competencia ante unos hechos ocurridos en ese país.

Pero como ocho denuncias archivadas no parecen demasiado para el entorno de   Juana Rivas, se han presentado dos nuevas denuncias contra su exmarido en Italia por presuntos malos tratos hacia sus hijos apenas unos días después de que la Fiscalía archivase las anteriores interpuestas.

La nueva querella contra Francesco Arcuri llega a raíz de dos nuevos partes de lesiones, emitidos por personal médico, cuyas supuestas agresiones habrían tenido lugar en las últimas semanas. Cuando Juana Rivas, llevó a los menores a un hospital italiano, para hacerles las pruebas pertinentes, donde poder determinar si habían sido maltratados por el padre.

El padre de los menores ha informado que su equipo jurídico estudia en estos momentos las medidas a tomar para limitar temporalmente el acceso de la madre a los pequeños por entender que les está haciendo “un daño irreparable”, alegando que es la “tercera o cuarta” vez que actúa de esta manera.

La defensa de Arcuri recalca que tanto los servicios sociales como un psicólogo hacen seguimiento de los menores en su domicilio italiano y los visitan semanalmente, por lo que ven en la actitud de Rivas una “estrategia” de defensa.

La defensa de la madre de los menores ha recurrido este archivo, y el asunto se abordará en una vista el 3 de julio.

No quisiera terminar mí artículo sin hacer referencia a otros dos casos de secuestro de menores en España, precisamente de dos madres a sus hijos.

Los casos de Patricia González y María Sevilla, dos madres que secuestraron a sus respectivos hijos durante varios años para impedir que pudiesen ver a sus padres y a las familias extensas de estos.

Si realmente queremos que la igualdad entre hombres y mujeres prospere en nuestro país, empecemos por reconocer que en estos casos no se tiene que mirar si el secuestrador es hombre o mujer, y si el “favor filli” del menor, sus derechos y sobre todo pensar que en una separación los hijos nunca tendrían que ser la parte más afectada, y en ningún caso ponerlos delante de un juez para tener que dilucidar entre los deseos de vivir con uno u otro progenitor.

Seamos justos y razonemos para empezar a caminar por la senda de la igualdad entre hombres y mujeres.

Por cierto, “Juana cada vez está en menos casas”

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