Problemas del centro derecha

FuenteEnrique de Santiago

Los españoles de centro derecha, cuando nos sentimos traicionados por el Partido Popular miramos a VOX, que prometía hacer las cosas de otro modo, demostrando que a la política se acude a servir y no a servirse, con solvencia profesional, trasparencia, temporalidad en la política y regeneración ética.         

En el año 2015, yo mismo, definía a los que estábamos en VOX como una pandilla pequeña (éramos pocos) de locos (que creían en poder hacer las cosas de otro modo) paracaidistas (veníamos de nuestro trabajo, desempeñábamos el encargo y nos volvíamos a lo nuestro).

En un primer momento, el miedo a PODEMOS hizo que esa ilusión no se tradujese en apoyos, que nacen ahora cuando, además de todo eso, sentimos que el independentismo sólo es afrontado con solidez y seriedad, ante los Tribunales, por VOX.

La fuerza de la acción solvente y la ilusión por demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo, hacen que VOX se dispare en Andalucía, en la que presentan una candidatura de profesionales de alto nivel, sirviendo esto de lanzadera a nivel nacional.       Con ese efecto efervescencia comienzan los errores, graves errores, como el de que quienes se suponía eran “VOZ” desdeñen a la prensa y se empeñen, únicamente, en las redes sociales, redes de cobardes, en las que no existe el diálogo.

Con el fin de dar más fuerza y presencia, se comienzan a lanzar misivas que, unas veces se malinterpretan y otras se convierten en falsedades y, mientras en otras fuerzas se buscan personas de peso y solvencia para presentar como candidatos, en este partido (excepción hecha de a las europeas) se aparta a todo aquel que desea colaborar, bajo la consigna de arribistas y cobardes.   Esos “valientes” que hoy están en VOX, más veces que menos, son personas indeseables, carentes de un pasado digno de presentar, envueltos en lemas trasnochados y sin sentido, si no llevan aparejada una “vida ejemplar”, que acusan de traidores a los que estuvieron antes y se erigen como valientes que se esconden ante el más mínimo problema y son incapaces de mantener un debate, conversación o discurso contradicho por cualquiera y, con semejantes despojos, pretenden presentarse a los ciudadanos, a los que deslumbran, o eso pretenden, con la marca, ya maltrecha otra vez.

 El PP, por su parte, no acaba de entender que o se pega al terreno, se acerca a los ciudadanos, limpia su casa y la deja como una patena y vuelve a liderar la regeneración, la trasparencia y una nueva forma de hacer política, en la que toda la carcunda, que se colocó en un pasado, sea sustituida por personas con mochila, con seriedad, con esa voluntad de servicio y de temporalidad, que se vendía por VOX y que nunca ha llegado a ser practicada, pero que es el sustrato básico del centro derecha, o, como decía un socialista de verdad, no os va a conocer ni la madre que os parió.

El centro derecha social quiere respeto a los valores de España, familia, libertad, solidaridad, equilibrio de poderes, generación de controles al poder y, con ello, democracia, un respeto y superaciones del pasado, para enfrentar el futuro con las manos limpias, con una economía de mercado que nos permita crecer, tener trabajo, sostener el sistema básico de prestaciones sociales y hacer grande España, limitando el gasto político antes que meter la mano en el bolsillo del ciudadano, un Estado pequeñito pero eficaz, frente a uno elefantiásico, carísimo e ineficaz, claramente.

El ciudadano de centro derecha no quiere enfrentamientos, crispaciones innecesarias, disputas que parecen guerras fratricidas, sino seriedad, solvencia y sin miedo a la aplicación de la Ley, somos gente de paz que quiere vivir en paz, con adversarios políticos, pero no hostiles, en los que los únicos enemigos sean los delincuentes. Y, eso, se consigue con el diálogo sincero, solvente, sólido y sin personalismos o vanidades que impidan la unión.

Ya sé que una cosa es el “deber ser” o el deseo y otra el “ser” o la realidad, pero la solución no es el PP, la solución no es VOX, sino un partido nuevo o fusión de ambos, ilusionante, solvente, cercano a los ciudadanos, sin complejos ni embravecido, regenerador, transparente y limpio, sin soflamas frentistas, pero sin bajar la cabeza ante nadie.

Olvídense, que Cs no es centro derecha, sino una “izquierdita cobarde”, más cercana a las posiciones que llevaron a Felipe González al poder que al PP; que parte de la socialdemocracia y que, con el fin de vestirse de modernidad, defiende postulados que jamás serán defendidos por la derecha. Ellos, sólo quieren aparecer como derecha para captar votos; pero, su ser, su fondo, su visión, nada tiene que ver y cuanto antes se les despoje de ese antifaz, antes veremos lo que de verdad son, meros arribistas que pescan en todos los caladeros.

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