¿Según Naím, quién puede activar una guerra nuclear?

Existen actualmente nueve potencias nucleares, Moisés Naím se pregunta quién puede activar o desactivar una guerra nuclear. Teniendo en cuenta que una guerra nuclear, de por sí, puede destruir la especie humana, sin entrar si pueden existir guerras nucleares localizadas y, tampoco la escalada potencial de una guerra localizada convencional pueda ir ascendiendo de complejidad y terminar en un conflicto NBQ.

Desde la filosofía y el pensamiento en general, tenemos que plantearnos estas preguntas y otras, siempre me digo a mi mismo que si Kant o Aristóteles viviesen hoy, se plantearían los cientos de cuestiones que hicieron en su tiempo, pero también otras de la realidad viviente. La extinción humana, de la especie humana, por y con el poder que el ser humano ha adquirido, es hoy una realidad posible o potencial. Por lo cual, aunque nos equivoquemos en los conceptos o ideas, con modestia y racionalidad hay que plantear, por desgracia este tema y otros, nos gusten o disgusten, acertemos o desacertemos.

– Parece ser que en noviembre de 2017 el Senado norteamericano se reunió con el tema o cuestión de si el presidente de Estados Unidos tenía la Autoridad suficiente para lanzar un ataque nuclear o no.

Existen parece ser dos modelos de quién puede activar el balón nuclear, la primera, es que es solo una persona, por lo general el máximo representante político en el gobierno de cada momento; la otra solución, es que existen tres personas o tres altos cargos en una administración, sin saber muy bien, porque esto está bajo el máximo secreto, qué o quienes o cómo o cuándo.

Ciertamente, esto exigiría, en los países con armamento nuclear, pero también con el biológico, que posiblemente sean docenas, plantearse seriamente, que cada candidato de cada formación política, debe ser elegido libremente por ellos, además las elecciones democráticas, pero al mismo tiempo, la obligación de que cada candidato se someta a unas pruebas de racionalidad psicológica y de conducta de salud mental suficiente. Creo que esto sería absolutamente necesario un estudio sobre esta cuestión, y cómo se podría llevar a la realidad esta posibilidad, antes de que cada candidato se presente a la máxima responsabilidad de un Estado o de un Gobierno.

El ser humano ha adquirido un poder tecnocientífico enorme, en el siglo veinte, no solo lo nuclear, sino lo biológico y químico y, lo demográfico, de tal modo, que se puede producir, por multitud de motivos o razones, un desequilibrio que podría llevar al mundo al límite de la extinción humana, o de crear una enorme cantidad de sufrimiento como no podríamos imaginar o soñar.

Se lleva casi un siglo hablando y dialogando y discutiendo que la gran masacre de la primera guerra mundial, fue una cuestión diríamos impredecible, pero personalmente, siempre he puesto en duda esta afirmación, o existen dos explicaciones, los altos mandos militares y políticos de todos y cada uno de los países europeos, eran unos ingenuos, por utilizar un substantivo débil, o nos han engañado, y buscaban entre otros motivos, una siega de hombres de esa generación, cosa que sucedió.

O dicho de otro modo, ningún estratega militar o político, que supiese y debería haber conocido, lo que sucedió en la guerra secesión norteamericana, y que conociese los resultados de las ametralladoras en la guerra de los boers, se habría dado cuenta, que la siguiente guerra, convencional, pero en masa sería catastrófica. Como así sucedió.

Estamos en una situación similar o parecida, ahora, por mucho que queramos obviarlo u olvidarlo o negarlo, tenemos el armamento nuclear o el NBQ, por lo cual, una guerra convencional en un territorio limitado, entre dos Estados o entre tres o cuatro, podrían terminar en un conflicto no solo nuclear o bacteriológico o químico a gran escala en ese territorio, sino un conflicto mundial, por las interrelaciones y pactos entre las sociedades-culturas-religiones-Estados.

– Kingston Reif uno de los más grandes expertos norteamericanos en esta cuestión, indica que darle ese enorme poder a una sola persona, es en sí un grave error, porque pueden suceder muchas circunstancias y situaciones diferentes, personales de quién ostenta dicho poder.

 Creo o estimo, o deseo creer, que en la práctica, esto tendrá diríamos poderes intermedios al máximo nivel, o al menos asesoramientos intermedios a la máxima autoridad, que no solo una persona pueda activar dicha realidad. Pero es evidente, que esa medida se tomó en la guerra fría para intentar responder y disuadir inmediatamente.

Se indica que el presidente Nixon, estuvo a punto de lanzar un ataque nuclear debido a su inestabilidad temporal en un momento. Desconozco si esta información es cierta, pero de serlo, quizás esta sea la razón esencial de que fuese defenestrado del poder y no otras como se ha indicado.

Sin entrar en la limitación humana, individual y colectiva, y en los errores de interpretación de datos y de informaciones urgentes y de tomar decisiones muy rápidas, la cuestión es que estemos o no estemos en la famosa cuarta fase de la revolución industrial, empezando por la primera de alrededor de 1750, la humanidad está en una situación enormemente compleja, por lo cual, nos guste o disguste, multitud de ideas y conceptos y prácticas del presente o del pasado que nos han llegado hay que revisarlos y analizarlos.

Siempre he pensado que la manera más segura de que no existan guerras, o se reduzcan, es simple y llana, por ejemplo, en la Península Ibérica, cuándo en la Edad Media, existían en ella, varios reinos cristianos y no cristianos, es raro que en alguna generación no hubiese un conflicto armado, entre algunas de esas potencias del momento.

Cuándo en la Península Ibérica se unificó como Estado, las guerras entre los territorios, en los siglos posteriores se redujeron ostensiblemente, aunque es obvio que no desaparecieron.

Estimo que entre otras medidas, salvo excepción de excepciones, como territorios descolonizados, la ONU, y todas las potencias mundiales, no deberían permitir el nacimiento de nuevos Estados, aún más de desgajamientos de Estados ya creados de hace siglos, más aún en Estado democráticos. Porque estamos en una situación de doscientos Estados actuales, a más jugadores en la partida de ajedrez o de go del mundo, más posibilidades de fabilidad y de limitación de los máximos dirigentes y de las máximas autoridades en cada sociedad y en cada Estado.

Y es cierto que el armamento nuclear solo lo disponen nueve Estados, pero el armamento químico y biológico pueden tenerlo todos o casi todos.

Junto con la no creación de nuevos Estados, salvo excepciones de excepciones, estaría la búsqueda seria y profunda de nuevos conceptos e ideas en todos los temas, en miles de cuestiones de la realidad, y junto a ambos, caminar de forma pacífica y de acuerdo hacia un Único Estado Mundial lo antes posible. ¡Ustedes verán y sabrán…!

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