Síndrome de Solzhenitsyn más síndrome de Estocolmo

Cuenta Solzhenitsyn en sus memorias, narra que después de pasar la segunda guerra mundial combatiendo en las fuerzas armadas de su país contra la invasión alemana, parece ser que realizó una crítica, según algunos, sin nombre al máximo dirigente de su sociedad-Estado, según otros, que fue narrando en cartas la vida de los campesinos del oeste de Rusia, por ese motivo y sin juicio fue llevado a varios  campos de concentración de Siberia.

En el último parece ser que estuvo dando clases de física y matemáticas en dicho campo, le surgió un cáncer de piel, después de mucho tiempo, lo llevaron a un centro de salud, de un pueblo cercano, y el cuenta, que custodiado por varios soldados, éstos empezaron a hablar con las campesinas rusas, y él, se quedó allí parado, sin decir nada, esperando su diagnóstico, si no recuerdo mal, cuenta se quedó callado y silenciado, pensando sobre si mismo, “a quién le iba a contar su drama”.

Se podría denominar síndrome de Solzhenitsyn, quizás a esa aptitud y actitud, sentimiento y afecto conceptual y sentimental, de la persona que sin hacer nada, se le hace una grave injusticia, sea por motivos sociopolíticos o similares. Y encima no puede narrar o contar nada, por vergüenza, por temor, porque incluso está de acuerdo en sus grandes líneas con el sistema que le ha sancionado, etc.

No entro en la defensa de unos regímenes frente a otros, sino que puede darse esta realidad y la sensación de personas, que después de “defender un sistema sociopolítico, sea equis o sea zeta, por las razones que sea, pero sin justificar, se le deja en un segundo o tercer plano de la historia, de su pequeña microhistoria”.

Y el que sufre esa realidad, diríamos esa falta de justicia y de equidad, no puede decir nada, no se atreve a expresar nada, sino sufre en silencio su destino, su realidad profunda.

Ciertamente, en toda justicia e injusticia, en toda falta de derechos humanos o en toda realización y materialización de esos derechos, puede y existe una escala de más o menos. Cosa que todavía no somos capaces de entender o de captar…

Puede en su forma débil, que alguien defendiese modestamente, la democracia y los derechos humanos, cuando estaba en un sistema no-democrático, cosa que no hacia la mayoría, por unos motivos o razones o fines u otros, y después, viene dicho sistema, y pasan los años, lustros, décadas, y se da cuenta, que unas veces, por unas razones, otras por otras, siempre le han ido cerrando las puertas de un mejor futuro económico, social, laboral, profesional. Entre sus errores, y entre que quizás, no se ha juzgado y sentenciado de forma equitativa y justa las oportunidades laborales, siempre ha ido quedando, él o ella, o su familia, o ambos, él y ella en segundo o tercer plano. Unas veces, le cerraban la puerta a esa o esas personas en concreto, otras veces, se le abrían a otras personas, con más fuerza, unas por negación, otras por aceptación de otros candidatos o candidatas, sin tener más méritos, capacidad, estudios, etc.

Y pasan los años-lustros-décadas veranos-inviernos, y se ha ido quedando en la cuneta de la historia, tanto trabajo de estudio, tanto trabajo de esfuerzo, tanto siempre seguir y respetar el sistema jurídico vigente, siempre intentando seguir una vida ética y moral correcta, originados sus fundamentos en siglos de evolución, y siempre quedándose atrás, quedándose en un lado…, y no solo causado por censores sociopolíticos de nivel intermedio, sino también por otras entidades sociales privadas o no privadas, no de una ideología, sino de varias, supuestamente por motivos desconocidos…

Siempre estando en el silencio-resilencio, sin decir nada, sin atreverse a expresar nada, porque a qué y a quién le iba a decir, ese individuo o esos individuos nada, a qué y a quién. Es más, los que creían que eran de los suyos, también le cerraron las puertas. ¡A quién se iba a quejar, temiendo que quejarse es pillarse aún más dedos contra el muro…!

¿Al final esas personas sufren una especie combinada de síndrome de Solzhenitsyn y síndrome de Estocolmo, moderado o leve o débil éste último, pero ambos a la vez…? ¿Porque alguien que crea en un sistema sociopolítico, sea el que sea, cómo va a criticar, aunque se sienta perjudicado, aunque sienta que ha cometido injusticias con él o con ella, de alguna manera no sufre una especie de síndrome de Estocolmo….?

Se siente-percibe-huele en el horizonte, la guadaña, el tránsito final, que puede durar unos meses o unos años o unos lustros, pero no más, y se enfrenta esas personas a esas realidades de su pasado, y como Solzhenitsyn, siente lo que podríamos denominar el síndrome de Solzhenitsyn, a quién le va a contar su drama, a qué y a quién, alguien que siempre ha defendido la democracia, alguien que siempre ha creído los derechos humanos, alguien que en la modestia ha intentado buscar nuevos argumentos y razones de la necesidad de la democracia, de los derechos humanos, que siempre ha sido moderado en lo sociopolítico, alguien que cree que el mejor sistema o el menos malo, es la alternancia en el poder de la izquierda moderada y de la derecha moderada.

Alguien que aunque sufra ese síndrome sigue creyendo en la democracia o en el sistema sociopolítico equis o zeta, alguien así, siente, que por unas razones o por otras, su billete en esta vida se está terminando y acabando, aunque no sabe muy bien cuántas paradas le quedan para bajarse definitivamente del autobús, y siente, que entristecido en su sillón, espera el silencio, o espera que después del silencio exista una Voz, su pequeño y último consuelo.

¿¡Nadie se ofenda, porque a nadie se necesita-desea-quiere ofender…, pero ésta es una realidad social, y quizás muchas razones-efectos-realidades del presente no se comprendan, si no se tiene en cuenta este conjunto de motivos, entre otros…!?

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