Saudade Portugal

Con la custodia de los hijos y dentro del domicilio familiar.

FuenteJuan Carlos López Medina, Presidente Nacional Asociación de Padres de Familia Separados

Saudade Portugal, o lo que es lo mismo, Anhelo Portugal, país vecino con gentes maravillosas que por esos avatares de la vida, el pasado puente de la Constitución y La Inmaculada, visite con la intención de trasportarme al pasado siglo para recorrer sus calles y plazas.

Lisboa, llena de encanto y belleza. Nostalgia que uno siente desde el primer encuentro con la ciudad portuaria, abierta de par en par a Europa y al mundo, eternamente mecida por la serenidad del río Tajo. No existe melodía que refleje mejor las emociones de una ciudad como hace el fado con Lisboa y Lisboa con el fado, sin saber distinguir quién inspira a quién.

Comenzamos nuestro paseo en la Estación de Rossio. Lo más curioso del interior de la Estación de Rossio es que los andenes están en altura, es decir, por encima del nivel suelo. Esto se debe, simplemente, a la orografía del lugar, pues la estación está ubicada en una de las colinas del Barrio Alto y hubo que adaptar las instalaciones a este desnivel.

Los techos de hierro forjado que cubren los andenes, de más de 20 metros de altura, son obra de Gustave Eiffel

Caminando disfrutando del color ya de la navidad, paseamos hacia el  final de la Rúa Augusta, la calle más importante de la zona, cruzando el Arco Triumfal, que es la puerta de entrada a la popular Plaza del Comercio, donde fue el momento de empezar a disfrutar del paseo en el mítico tranvía 28 que recorre el barrio de Alfama.

Una buena opción  para empezar a compartir así el día a día de los vecinos. Gentes humildes pero especialmente amables, que desde bien temprano comienzan sus labores escalinatas arriba y abajo, intercambiando impresiones sobre temas varios con quienes cada pocos metros se asoman a las ventanas desvencijadas en busca de conversación, mientras tienden la colada al sol. Alfama merece que te pierdas una tarde entre sus callejuelas maltrechas, sin preocuparte del rumbo que tomas. Cada esquina y recoveco aguarda una postal única. Si la tarde noche es propicia, puedes pasear por las tabernas de Alfame sintiendo los sabores añejos de El fado, que es el llorar de un pueblo, su cantar.

La principal y más antigua edificación religiosa de la ciudad, es la Catedral da Sé o Santa Maria Maior de Lisboa. Construida en el siglo XII y de los pocos monumentos que se han conservado tras los terremotos que han asolado Lisboa en diferentes épocas. Reemplazó a una antigua mezquita y mezcla diferentes estilos arquitectónicos como el románico o el gótico, con sus dos torres y un gran rosetón.

Volvemos a la  Plaza del Comercio, para nuevamente en el tranvía 28, y siguiendo el curso del Tajo nos dirigiremos hacia el barrio de  Belém, la zona donde se yacen los monumentos que rememoran la edad de oro de los descubrimientos. –Aquí visitaremos el Monumento a los Descubrimientos y el Monasterio de los Jerónimos, declarado Patrimonio de la Humanidad. Además, nos adentraremos en su iglesia para ver las tumbas de ilustres portugueses como Vasco da Gama o Luiz de Camoes.

Continuaremos nuestro tour por la famosa Torre de Belém, una fortaleza ubicada en el estuario del Tajo que sirvió de cárcel y de punto de partida de navegantes.

Ya de vuelta y después del agradable paseo en tranvía, retomamos las subidas a pie por la colina, hasta llegar a uno de los emblemas de Lisboa: el Castillo de San Jorge, de origen visigodo. Si bien en su interior se han hallado restos fenicios, griegos y cartagineses, además de haber sido ocupado y reformado por los musulmanes en el siglo IX.

Para terminar el rápido pero intenso viaje por Lisboa, visitamos el Panteón Nacional de Santa Engracia. Su construcción supuso casi 300 años de trabajos interrumpidos y desde 1916 es donde descansan los restos de varios políticos, héroes y artistas nacionales, como la fadista por excelencia Amalia Rodrigues, a cuya tumba nunca le faltan flores. Si bien la cúpula no se terminó hasta 1966. Emula a la Basílica de San Pedro en el Vaticano y ciertamente es impresionante, tanto vista desde fuera como desde su interior.

Ya solo me queda recordar con cariño y respeto a Portugal, y hacerle un pequeño homenaje con un fragmento  de una de las canciones más populares “Abril en Portugal”

Saudades de un lugar, el aire de un cantar, leyendas que escuchar mil versos que rimar. Un alma, una emoción, un pueblo, un trovador, Abril se vuelve una canción.

Coimbra es un soñar, Lisboa mi ciudad, Oporto es una noche en fiesta. El fado es el llorar de un pueblo su cantar me gusta abril en Portugal.

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