Pacto de perdedores

Sobre los pactos electorales

Cuando en más de una ocasión se pide el voto para evitar un “pacto de perdedores” es porque ese candidato no tiene otra cosa que ofrecer y tiene un miedo cerval a un escenario negativo para sus intereses.

Y si insistentemente lo pide Mañueco, visto lo visto, el único pacto de perdedores que los ciudadanos deberían evitar revivir es el que uniría a Castilla y León y los derechos de sus habitantes con el presunto candidato a Cortes Regionales, Alfonso Fernández Mañueco, porque ya sabemos quiénes serían los perdedores.

Si hacemos una traslación histórica a resultados concretos de los casi 24 años que lleva el PP gobernando la capital charra, de la que ha sido alcalde Mañueco cuatro años con mayoría “aplastante” y los últimos con mayoría simple, sería el siguiente, 15.0000 habitantes menos.

Que quiera recuperar el PP esa mayoría aplastante, ese rodillo inmisericorde, es porque, de alguna manera, en estos últimos cuatro años no ha podido gestionar aquellos asuntos que han evidenciado dejadez y compromiso hacia los salmantinos, más preocupado en sus intereses de partido. En definitiva, una gestión nefasta propia y siendo honestos, también de la heredada de su antecesor, Lanzarote. Si se hubiese dedicado más a salvar sus muebles que a proteger la herencia recibida…

Tanto que habla de “pacto de perdedores” deberíamos decirle que, ni en las Cortes Regionales presididas por el PP, donde es procurador, ni en el Ayuntamiento salmantino, del que es alcalde, se da esa circunstancia que denuncia en ambos casos pues gobiernan las listas más votadas.

Igual habla Mañueco de los acuerdos de perdedores que su partido tiene con el PSOE para gobernar en dos municipios donde no son la lista más votada: en Pelabravo la lista más votada es UPyD y en Villarino ganó una unión de electores municipalista donde, al final, gobierna el PP y el teniente alcalde es socialista.

Aquí, como en el caso de la elección de los miembros del CGPJ, hay buena sintonía para repartirse los cromos.

Cualquier domingo veremos en el parque de La Alamedilla, junto con los chavales que se intercambian los cromos futbolísticos, a Mañueco y a Pablos, cambalacheando con los cromos. Cosas tenedes, amigo Alfonso, y cosas veredes, amigo Pablos.

Ya, azuzando un poco el ingenio o la sospecha, quizás Mañueco se está refiriendo a un posible pacto de afiliados del Partido Popular: “un pacto de afiliados perdedores” para indicarle su camino de vuelta a Salamanca. “El hombre paciente se sienta en la puerta hasta ver pasar el cadáver de su enemigo”. Algunos, lo hacen hasta “silbando”.

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