“Cuando tengamos la mayoría…”

FuenteEnrique Arias Vega
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Con otra formulación, Joan Tardá ha insistido esta semana en la frase que hace poco escandalizó a propios y extraños: “Si hay algún independentista ingenuo o estúpido que crea que puede imponer la independencia al 50 por ciento de los catalanes que no lo son es evidente que está absolutamente equivocado”.

En una demostración de coherencia, su compañero de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, había reconocido días antes que para sus propósitos es “imprescindible que exista una mayoría social inapelable”.

Ésa es la gran diferencia entre los del partido de Junqueras, por una parte, y el precipitado personalismo de Puigdemont y el aventurerismo revolucionario de la CUP y los Comités de Defensa de la República, por otra: Esquerra Republicana prefiere la seguridad a la prisa.

Tal estrategia no debilita el objetivo de la independencia, sino que lo garantiza, ya que, a sensu contrario —tal como ya se ha formulado más de una vez—, en cuanto se obtenga esa mayoría social se va de cabeza a imponer la República Catalana.

Por otra parte, hasta economistas sensatos, expertos conocedores de las variables numéricas del país, como Niño Becerra, aceptan la viabilidad económica de un Estado independiente y llegan a vaticinar, en su caso, la propuesta en pocos meses de una especie de Plan Ibarretxe, es decir, la creación de un Estado asociado a España, como lo es Puerto Rico respecto a Estados Unidos.

Leído todo lo que antecede de otra manera, equivale a decir “cuando tengamos la mayoría social… se van a enterar”. Porque lo cierto es que el tiempo juega a su favor. Hace 40 años, en Cataluña habría un 1 o un 2 por ciento de independentistas. Ahora, quiérase o no, para la mayoría de los catalanes España es un ente abstracto con la misma significación para ellos que Ucrania o Afganistán; con el agravante, además, que esos países no se han metido nunca con ellos mientras que el ominoso, represor y antidemocrático Estado Español les “roba”, les “oprime”, les “encarcela”…

Esto seguirá siendo así —y cada vez más— porque es lo que se les enseña en la mayoría de las escuelas, se ve en TV-3 y en otros medios de comunicación, se oye en casa y se ratifica en el Parlament. O sea, que como dice Tardá, aguardemos hasta obtener esa inexorable mayoría social que nos garantizará a buen seguro una independencia permanente e irreversible.

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