Un presidente del Gobierno decente

FuenteEnrique de Santiago

Pedro Sánchez le dijo a Rajoy, en su debate electoral, que el coste para la democracia era enorme si seguía siendo gobernante, porque “el presidente del gobierno debe de ser una persona decente y, usted, sr. Rajoy, no lo es” y, tras esto, Sánchez perdió las elecciones.

Hoy cien días después de acceder al gobierno por medio de un sistema legal, pero sin el voto de los ciudadanos, que, pese a la afirmación citada, refrendaron al Partido Popular como mayoritario, nos vemos con que, en una operación, en la que el tufo penal aparece por todos sus ángulos, se procede a una irregular colocación de la esposa del Presidente, –carente de titulación para dirigir Máster, como venía haciendo de forma irregular gracias a que, posiblemente, alguien dictó una resolución injusta a sabiendas de su injusticia respecto de quienes poseían dichas titulaciones- en una Academia privada que percibe, y percibirá, aún más importantes cantidades de fondos para un proyecto público.

          Nótese que la autoridad que, prevaliéndose de su cargo o por su relación personal, influyere en otra para conseguir una resolución que le genere un beneficio económico para sí, o a para una tercera persona, está cometiendo un delito; así como que, de igual modo, es un delincuente aquella autoridad o funcionario público que, en provecho propio o de un tercero, recibiere o solicitare dádiva, favor o retribución de cualquier clase ; así, podríamos seguir revisando figuras delictivas que podrían haberse realizado con la contratación de la Sra. Gómez y que el Ministerio Fiscal debería de haber investigado en su calidad de garante de la Legalidad.

          Nuevamente, se observa una situación de claro nepotismo con la contratación del hermano del Sr. Sánchez en el Boletín Oficial del Estado, con sus amigos en determinados puestos y posiciones; pero, ya resulta chusco que el doctorado, la tesis doctoral que sirve para su obtención, del propio Sr. Sánchez se vea salpicado, cuando no calado y empapado, con la figura del “copión” o del plagio.

        Señor Sánchez, en la Universidad no se puede copiar, si te pillan estás suspenso, es una inmoralidad y está prohibido. Cuando un ciudadano hace un Master o una Tesis, se le informa de que si se detecta tal situación está suspenso y no podrá acceder al título y al Presidente del Gobierno se le ha pillado en ese marrón.

        Es una inmoralidad que tengas un “negro” que hace los escritos, es una vergüenza cómo se cocinó el tribunal que le evaluó, pero es una indecencia que además la copia y el plagio se encuentre en el trabajo y eso está admitido, en un porcentaje o en otro, con mayor o menor relevancia, es de tener muy poca decencia.

Sr. Sánchez, las palabras son un boomerang que cuando se lanzan obligan al lanzador a tener el alma y el culo muy limpios, pues si cuando regresa el artilugio, siempre por la espalda, le pilla manchadito, el salpicón o el derrame resulta un tsunami que acaba con él, y, eso, es lo que le está pasando Sr. Sánchez; el Presidente del Gobierno debe de ser una persona decente y, usted no lo es, por lo que, mientras lo sea, le hará daño a la institución, al sistema, a su partido y a la democracia… Sr. Sánchez, en 100 días ha demostrado usted más indecencia que muchos otros después de años y España no se merece un presidente como usted.

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