Universidad y contradicción

Tomás Hidalgo, concejal de Ciudadanos en Calzada de Valdunciel

En el siglo de las tecnologías digitales, donde la vida de uno prácticamente está enmarcada en la pantalla de un ordenador, aún hay que hacer la matrícula universitaria de forma presencial. Tienen que saber que existes, que no ha sido un robot el que ha asistido a clases durante 18 años, que no has usurpado la personalidad de otro durante la EBAU.

En un mundo donde las tecnologías de la información debería ser una herramienta para mejorar, se torna ésta en una contradicción existencial, algo anacrónico y es que para hacerla según la norma, uno se ha tenido que hacer 927 kilómetros para plantar a mi vástago delante de la pantalla del administrador de la UCLM, in situ en una unitas actio similar a la sponso romana…

-¿Eres tú?
-Sí, yo soy.
-Bien, ya se puede ir.
-Han sido 200 euros a mayores.

Sí, ya sé que no es necesaria la presencia del estudiante, que basta con una delegación pero ¿quien no tiene un familiar en todas las ciudades universitarias de posible elección con todo el tiempo para perderlo en una cola muy al estilo de otros tiempos? En la USAL la preinscripción se ha podido realizar pero solo de forma presencial, menos mal que estamos aquí, y la matrícula, de hacerse si hay plazas, se hará por que hay alguien.

Ciudadanos ha reivindicado una (EBAU) “homogénea” y que garantice “la igualdad tanto en los contenidos como en los criterios de evaluación”. Pero yo iría más allá, por ejemplo, que los periodos de preinscripción se inicien a posteriori de que se celebre la EBAU no antes, como ocurre en la Universidad de Granada y posiblemente otras, de tal manera que, alumnos que han terminado la EBAU en segunda convocatoria en otras regiones se han encontrado con las puertas de esta y muchas universidades cerradas hasta la repesca de septiembre, llegado el momento corre que te corre a hacer la matrícula (si hay sitio) sin piso y sin posibilidades de elegir carrera.

Es que considero otra contradicción, hacer preinscripciones sin saber ni qué nota mínima se ha conseguido o ni siquiera, si vas a tener la capacidad de acceder a la Universidad, es una carrera lanzada con dorsal y una meta incierta o incluso inexistente.

Para evitar esto, por qué no hacer los exámenes de una EBAU en única sesión los mismos días y a las mismas horas para cada uno de los exámenes, similar al fútbol en los partidos finales de temporada, donde todo está en juego (todos juegan a la misma hora) así pues, nadie saldría con la ventaja de conocer el resultado de otro partido con comunes intereses.
Y en septiembre… ¿tendré que ir a Granada? Pero ese es otro episodio ‘to be continued, 400 euros. Allí no tenemos delegados familiares.

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