La elección de Pablo Casado y paradojas del PP de CyL

TERRITORIO CIDIANO

FuenteCarlos Velasco / director de www.noticiascyl.com
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El que quiera peces, que se moje el tafanario. Mientras nosotros comíamos los peces (riquísimos peces de río fritos) en Foz do Sabor, bellísimo paraje natural del municipio de Torre de Moncorvo, Portugal, Soraya y Pablo (dos castellanos, qué casualidad) se enfangaban hasta las trancas para tratar de conseguir el voto de los compromisarios.

Finalmente, el no tan joven Casado consiguió llevarse más peces a su red. Y a Soraya y al nutrido cortejo de apparátchik que la ha apoyado en esta campaña se les quedaba cara de estar viendo una película de Paco Martínez Soria.

Pablo Casado pretende que el PP recupere las señas de identidad de la derecha tradicional (familia, medidas para frenar los independentismos, educación privada, etc.), en sintonía con algunas de las tesis de José María Aznar, quien ‘resucita’ al cabo de 14 años llorando sus penas por las esquinas del país ante la desafección del que fuera su delfín, Mariano Rajoy, y de tantos otros ingratos que le volvieron igualmente la espalda.

La vida es una gran paradoja, sin duda. Rajoy ha pagado en sus carnes los numerosos pecados de corrupción del PP. Unos pecados forjados en la época triunfal de Aznar (la boda famosa de su hija en el Escorial es la imagen más ilustrativa) y ahora el PP de Pablo Casado parece querer volver por aquellos derroteros.

Los vaivenes sorprendentes de Castilla y León

El congreso del PP, el primero que se desarrolla bajo unas reglas de juego más acordes con lo que supone el sistema democrático, ha provocado cierta perplejidad entre los que seguimos la cosa en Castilla y León.

Silvia Clemente, presidenta de las Cortes. Fotografía: Europa Press.

Se suponía que en el seno del PP regional había dos bandos: uno, el que aupó a Fernández Mañueco a la presidencia regional del partido, que estaba en sintonía con el aparato de Génova, o sea, con Mariano Rajoy; y otro, el que impulsó al alcalde de León, Antonio Silván, a plantarle cara al salmantino, tras el que se hallaba la mayor parte de la oficialidad de la Junta, es decir, Juan Vicente Herrera, sus consejeros, muchos procuradores regionales, etc.

Pues bien, ante este congreso inopinado del PP se esperaba que esos dos bandos actuaran en consecuencia. Pero no ha sido así, o al menos solo en parte. El PP de Valladolid apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría, heredera de Rajoy, haciendo piña con Fernando Martínez-Maíllo, el excoordinador general del partido, considerado una ‘bestia negra’ en la Junta, y con el propio Alfonso Fernández Mañueco, presidente regional.

Sin embargo, la presidenta de las Cortes cidianas, Silvia Clemente, muy próxima a Mañueco, apostó decididamente por Pablo Casado, lo mismo que Antonio Silván, quien ha entrado a formar parte del nuevo equipo dirigente de Casado. Conque, menudo lío.

Renovar significa cambiar lo viejo por lo nuevo

Lo dice el diccionario de la RAE. Renovar significa “sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase”. Así pues, si Pablo Casado llega a la presidencia del PP con la bandera de que el partido tiene que renovarse para plantarle cara al PSOE de Pedro Sánchez, tendrá que cambiar necesariamente lo viejo por lo nuevo. Y entre esos cambios, no solo estará el de las ideas, sino también el de las caras.

Por muy buenas palabras que haya tenido ante los compromisarios de que nadie ha perdido en este congreso, de que todos han ganado, no dejan de ser afirmaciones retóricas. Se quiera o no, unos han ganado y otros han perdido. Parece claro que la cara de Javier Arenas desaparecerá finalmente de las fotografías de la nueva ejecutiva nacional. La de Arenas y las de otros muchos, claro.

Y eso mismo acabará sucediendo, guste o no, en las autonomías, y también en las capitales de provincia. Porque no hay mayor renovación ante la opinión ciudadana que la de los rostros. No se pueden vender ideas nuevas con las caras de siempre. He aquí el reto inmediato de Pablo Casado ante las cercanas elecciones municipales y autonómicas. Y esto en cualquier partido genera inevitables tensiones.

¿Qué consecuencias tendrá la elección de Casado en Castilla y León, una comunidad que, salvo las excepciones de Palencia y Ávila, expresó su total apoyo a Soraya Sáenz de Santamaría? Iremos viendo.

A Albert Rivera le sale un clon

La elección de Pablo Casado para dirigir el PP no es una buena noticia para Ciudadanos. Casado y el líder nacional de Cs, Albert Rivera, se parecen como dos gotas de agua, no sólo en lo físico, también en muchas de sus ideas: unidad de España, nacionalismos, etcétera.

Ergo, ambos van a competir por los mismos espacios: la derecha y el centro, o sea, el centro derecha. Rivera ha estado varias veces en Ávila para ‘resucitar’ la figura de Adolfo Suárez y se ha declarado su heredero. Y Pablo Casado, hoy en el congreso popular, ha reclamado asimismo el legado de Suárez y para ello se aseguró de que los hijos del expresidente de la Transición estuvieran presentes en el hotel donde se celebraba el congreso para que su apoyo explícito fuera grabado por las cámaras de la televisión.

Rivera y Casado tirando cada uno de un brazo del de Cebreros, que se revolverá perplejo en su tumba de la catedral de Ávila ante tanto afecto tardío, ese afecto que no le tributaron en vida, ay.

Pedro Sánchez debe de estar frotándose las manos en el Falcon imaginando los tortazos que se van a arrear mutuamente los dos jóvenes del centro derecha.

Los sueldos millonarios de algunos dirigentes socialistas

Lo de subir las pensiones, los impuestos, los sueldos… suena a tomadura de pelo cuando te enteras de que el exsecretario del PSOE de Castilla y León, Óscar López, ha sido nombrado presidente de Paradores con un sueldazo de 180.000 euros.

Y que el exjefe de gabinete de Pedro Sánchez, Juanma Serrano, ha sido premiado con la presidencia de Correos, lo que conllevará el no menos desdeñable salario de 200.000 euros.

Y que sepamos, salvo el carné del PSOE, ni uno ni otro tienen una cualificación específica para desempeñar dichos puestos. O sea, lo de siempre, los partidos políticos como instrumentos para repartir prebendas entre los amiguetes.

El socialista Óscar López

En este mes de julio, mes de pagar IVA, retenciones de IRPF y otra retahíla interminable de impuestos, se te queda cara de panoli leyendo noticias semejantes.

Mientras la política sea en España un modo de vida, de darse la gran vida, claro, una forma de forrarse sin romperte mucho la cabeza y sin demasiadas responsabilidades, esto no lo arreglará ni la madre que la parió.

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