Florencio Carrera y el queso que llueve en Hinojosa de Duero

TERRITORIO CIDIANO

Hinojosa es otra cosa. Por ejemplo, en pocos sitios llueven excelentes quesos de oveja como en este bello rincón del suroeste salmantino festoneado por los ríos Camaces, Huebra y Duero y desde el que se toca con la mano Portugal.

El tentador olor a queso y la murga de fiesta grande se advertían incluso antes de alcanzar el pueblo. Numerosos vehículos aparcados en derredor del casco urbano y azacaneo de gentes. La mañana soleada y cálida auguraba lleno hasta la bandera como se vio luego. Abría sus puertas una nueva edición de la Feria Internacional del Queso, uno de los tres certámenes más importantes de España en lo relativo a este producto junto con los de Ordizia y Trujillo. Y el mérito de que en dicho podio figure un pueblo cuyo censo registra poco más de 700 habitantes.

Hinojosa es otra cosa, es cierto. Como ya es costumbre en la Feria del Queso de Hinojosa, otro pregonero de lujo: Florencio Carrera Castro, comunicador radiofónico y televisivo de dilatado pedigrí, entre sus méritos, el ser ‘padre’ de la televisión local y regional de Castilla y León.

Todavía guardamos en algún cajón el pin iniciático que regalaba con entusiasmo a principios de los 90 a todo aquel que visitaba el estudio de la televisión local de León, desde la que se impulsaría luego la implantación del cable de fibra óptica por León y Castilla y el actual panorama televisivo regional. Aquel león rojo de cándida melena y ojos grandes e ingenuos que acaso representaba, sin que ambos lo supiéramos entonces, la ilusión juvenil por este abnegado oficio del periodismo, ay.

Florencio es asimismo otra cosa. Flanqueado por una pléyade de autoridades españolas y portuguesas, encandiló a los hinojoseros o hinojinenses con un pregón sencillo y cercano en el que alabó iniciativas como esta de la Feria Internacional del Queso y otras, que son buen ejemplo de la laboriosidad y buen hacer de algunos pueblos y un excelente antídoto contra ese veneno implacable que es la despoblación del mundo rural.

Subrayó además que la Feria no es solo un gran escaparate para el sector agroalimentario, también un loable foro que congrega en armonía a políticos de todas las ideologías y brinda una excelente tribuna de confraternización con el vecino Portugal.

Así, en Hinojosa pudimos ver ayer, entre otros muchos, al presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias; al secretario provincial del PSOE, Fernando Pablos; al procurador regional de Ciudadanos David Castaño, junto a su compañero en la Diputación Provincial de Salamanca Jesús de San Antonio; al alcalde de Ordizia, José Miguel Santamaría (PNV), o a los presidentes de las cámaras municipales portuguesas de Figueira de Castelo Rodrigo, Pinhel y Freixo de Espada a Cinta.

Y, sin duda sorprendido por tan sana algarabía, el pregonero sentenció: “¡Y lo que el queso ha unido, no lo separen los hombres!”. Conque, amén de comunicador de primera división, Florencio desplegó su auctoritas personal y ofició a la par de obispo del queso o así.

Hinojosa es otra cosa, claro. Esas laderas primaverales esplendentes que miran hacia el Shangri-La salmantino poco conocido que son los valles que conforman los ríos Camaces, Huebra y Duero, en los que destacan la mole imponente del salto de Saucelle; el puerto de la Molinera; el cachón o salto del Camaces; el antiguo poblado de Iberduero, hoy reconvertido en complejo hotelero con el nombre de Aldeaduero, o esa joya hostelera, con categoría de Posada Real, que es la Quinta de la Concepción, regentada por nuestros amigos Montse y Manuel Ángel.

Y, por supuesto, al fondo, Portugal. La puerta de entrada al territorio mágico del Douro Vinhateiro, el Duero navegable, la Beira Interior o el sur de Tras-Os-Montes. Un mundo por descubrir para tantos españoles, ay, de suaves laderas peinadas de viñedos, olivos y naranjos que son un regalo para la vista; pueblos medievales colmados de historia; una gastronomía lujuriosa y gentes amables en extremo que reciben a los irmãos espanhóis con los brazos abiertos.

Hinojosa es otra cosa, sí. Un pueblo laborioso y bien organizado que, para sorpresa de tantos, consigue organizar con gran brillantez la Feria Internacional del Queso, un evento que requiere de una intendencia considerable. Y al frente de todo, su alcalde, José Francisco Bautista, “un crack” en palabras de Florencio Carrera.

Todo este rincón del suroeste de Salamanca es otra cosa, sin duda. Y acaso no demasiado conocido. Pueblos como Hinojosa de Duero, La Fregeneda, Saucelle, Lumbrales, Sobradillo, Vilvestre…, los Arribes del Duero en definitiva, atesoran enormes posibilidades turísticas que acabarán fraguando con el tiempo.

Iniciativas públicas y privadas que propicien un desarrollo merecido y necesario para poner freno a tiempo al cáncer tremendo de la despoblación, ay.

 

 

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