Salarios basura = pensiones míseras = pensionistas pobres

En los últimos años estamos asistiendo a un espectáculo esperpéntico sobre el futuro de las pensiones en el que no todo vale, especialmente cuando se trata de mentiras  o medias verdades peligrosamente engañosas. Soy consciente que el debate es complejo y se presta a múltiples interpretaciones, pero la complejidad del tema no puede impedir que los ciudadanos opinemos. Vaya por delante decir que defiendo un sistema público de pensiones digno como derecho de las personas que es obligado garantizar, y por lo tanto, no puedo compartir ningún argumento que vaya en contra de ese derecho y menos si ello conlleva  poner en riesgo las pensiones por defender intereses empresariales.

El Partido Popular se ha encargado de propiciar deliberadamente el mayor déficit de la historia de la Seguridad Social, nada menos que 18.800 millones de euros para favorecer los fondos de pensiones privados y seguir engordando el negocio de la banca. Nos bombardean constantemente con estadísticas y gráficos difíciles de entender con datos distorsionados  para vender la insostenibilidad del sistema y así poder justificar las indecentes medidas que están adoptando, con la  única pretensión de acercarnos cada vez más a un sistema de pensiones privadas.

Los cambios aprobados por el Gobierno con la reforma de las pensiones en 2013 originarán un deterioro drástico de las mismas a medida que pasen los años sino se introducen modificaciones. Según el sindicato UGT, a partir del 2019 las pensiones perderán un 4% más de poder adquisitivo cada diez años, acumulado a la pérdida derivada por la mísera subida frente al IPC y estarán sometidas a la incertidumbre de un sinfín de variables tanto económicas como demográficas por el factor de sostenibilidad que las  vinculará a la esperanza media de vida de los futuros jubilados.

Este invento del coeficiente de sostenibilidad, cuyo único fin es rebajar el importe de las pensiones, va a afectar principalmente a las mujeres porque ya partimos de la desigualdad. La brecha de género de las pensiones es un asunto que no se aborda con la seriedad requerida, dando la impresión que no interesa corregirla. La lenta incorporación de las mujeres al mercado laboral, la precariedad y la desigualdad salarial han provocado que la pensión media de las mujeres sea inferior a la de los hombres. Como bien apunta la economista Julia Montserrat, solo el 42% de las mujeres cobra pensión en España, frente al 87% de los hombres, y la media de la pensión es un 37% inferior a la de ellos; además dos terceras partes son inferiores al salario mínimo interprofesional. Es evidente que la brecha de las pensiones por sexo vuelve a penalizar a las mujeres, igual que ocurre en otros aspectos del mercado laboral como los salarios.

La actual subida de las pensiones del 0,25% es una auténtica burla y una provocación del actual Gobierno que propiciará más pobreza en este colectivo. La revalorización de las pensiones debe ir en la línea del IPC para no perder poder adquisitivo y, si con el nivel de empleo actual no se puede alcanzar el objetivo, convendría  buscar estos recursos a través de  fuentes complementarias como son los impuestos.

Si bien algunas personas son conscientes de la gravedad del tema y están decididas a actuar, otras no tanto. Afortunadamente la mayoría de nuestros pensionistas han salido de la resignación y el miedo y han decidido movilizarse. Poco a poco se van uniendo y movilizando colectivos de pensionistas en las plazas de las ciudades y pueblos, los sindicatos han iniciado campañas contra la insuficiente subida de las pensiones y por la derogación de la reforma de pensiones del 2013, pero la lucha no puede ser sólo de los pensionistas, sino de todos los trabajadores especialmente de los jóvenes que van a ser los más afectados en el futuro.

El sistema público de pensiones es sostenible, el verdadero problema está en los que lo gestionan, quizás porque ellos tienen el horizonte totalmente despejado y no precisan ni van a precisar jamás de un plan privado de pensiones. Por lo tanto, tenemos que luchar por mantenerlo, no sólo por nosotros sino por los futuros pensionistas.

Asimismo, habrá que recordar al gobierno que los casi 10 millones de pensionistas votan.

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