Las del “eso” somos el 50%

Hace unos días, el presidente del Gobierno, M. Rajoy, respondía a una cuestión de equiparación salarial entre hombres y mujeres “No nos metamos en eso, los gobernantes deben ser muy cautos a la hora de saber cuáles son sus competencias”. Por primera vez coincido en parte con las declaraciones del presidente, ya que es cierto que los gobernantes deben ser cautos a la hora de saber cuáles son sus competencias, por lo que SÍ debemos meternos en “eso”.

El deber de los políticos es legislar, y hacerlo en virtud de aquello que es más igualitario para la ciudadanía, por lo que meternos en “eso”, es prioritario, aunque a la derecha de este país le parezca que no.

Las mujeres Sr. presidente, somos la mitad, la mitad del PIB, quienes dan a luz a esas pequeñas personas que incrementan las cifras de natalidad, quienes tienen que luchar día a día, y siglo a siglo para hacerse ver, para igualarse a lo que durante siglos el sistema patriarcal nos ha impedido desarrollar y demostrar. Nosotras también votamos, porque mujeres como Clara Campoamor hicieron que “eso” fuera posible.

Lo justo Sr. Rajoy, lo igualitario, lo ético, racional y constitucional, es que las mujeres seamos IGUALES a los hombres en cuanto a derechos y deberes, no vaya usted a pensar que venimos ahora nosotras a decir que debemos ser más que otro, porque no, eso no es lo que se defiende.

Ya es triste, penoso, y vergonzante que en pleno siglo XXI, en un país desarrollado (al menos en otras cuestiones), las mujeres tengamos que escuchar de boca del presidente del gobierno, que no nos tenemos que meter en “eso”.

Que por cierto Sr. Presidente, con “eso” ¿a qué se refiere? ¿a la igualdad salarial de hombres y mujeres? ¿O es que acaso con “eso”, se refiere a las mujeres en sí mismas, generando más cosificación de la que ya sufrimos cada día?

Desde luego que con “esos” mensajes que provienen desde la clase política, al menos desde la de la derecha, no podremos avanzar, sino más bien involucionar, ya que los niños y niñas de este país, están creciendo con nuevas políticas de derechas en las que les separan por clases entre niños y niñas, en donde si a una mujer le violan debe demostrar que es que no iba “provocando”, un país en el que las mujeres tenemos que “tener cuidado” por llegar tarde a casa, o donde si decidimos nuestra libertad sexual para mantener relaciones sexuales con quien estimemos oportuno, se nos tacha de “frescas”, y cuando lo hace un hombre es todo un “campeón” o un “machote”.

Mucho me temo Sr. Presidente, que a lo que usted se refiere por “eso”, hay demasiado trabajo por hacer, y desde luego bien sabemos que no serán sus manos las que se pongan manos a la obra, porque ni siquiera tiene la capacidad de poner nombre a “eso”, pero descuide, que desde el PSOE ya lo hacemos, se llama DESIGUALDAD SALARIAL, y es indecente que se siga produciendo en nuestros días. Yo, sí, soy

mujer, y como usted diría “muy y mucho mujer”, y no tengo por qué regalar horas de trabajo, ni ceder en mis derechos, porque el partido que gobierna este país, esté más preocupado de tapar sus casos de corrupción, que de “eso” a lo que a tantas nos afecta. Si le vale nuestro trabajo, si le sirve nuestro voto, también exigimos que nos dé lo que se nos debe, que es el derecho de ser iguales, y percibir el mismo salario que aquellos que son iguales a nosotras, los hombres. En palabras de la gran Clara Campoamor, defensora del “eso”, le digo que “Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar , a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras” (Fin de la cita Sr. Rajoy).

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