Dime niño de quién eres

Cuando el común de los mortales comenzábamos a pensar que recuperábamos la normalidad del tiempo ordinario, nos sorprende el tiempo político con una nueva etapa de bailes de “putillas y chaperines” que, al son de la flauta de los dirigentes de cada partido, comienzan a buscar su posición, a llorar por las esquinas para que Epulón les mire con cariño y les conceda unas migajas, a reír en este u otro lugar para ser vistos, a apuñalar a diestro y siniestro para que se le conceda el goce de  un roce, es el tiempo de las Mafaldas, de los tintines, de los goofys y de las brujas averías, de las ocultas, de los tapados.

Al PP le coge en malos tiempos, en horas bajas, las dagas ya no están sólo en la ponzoña de cada subterráneo sino que se encuentran ora en una sala de un Tribunal, ora en la oficina o despacho que precisa “amor”, otrora todos de cabeza, con miedo, sin criterio, cual pollo descabezado. Ya tiene miedo hasta el “Gran Dios”, que contempla cómo se acerca el fin de sus días o que, al menos, sus retorcidas intrigas comienzan a no salirle bien. Imagina cómo está el patio de ahí para abajo, unas corren, otras saltan, otras se esconden tras la puerta que se abre, otras buscan en el arcón los linos que las hagan aparentar lozanía; pero, todos y todas, carentes de solvencia intelectual, inexistente valor moral y como lo que son: trúhanes desempolvando la cítara.

En el PSOE no está mejor la cosa, pues aun habiendo obtenido el respaldo de la militancia, más por joder que por valorarlo, Pedro no encuentra la piedra con la que trabajar, le faltan las gafas de estudiar, de comprender, es un Zapatero, con la desventaja de que a este ya le conocemos y, tras la experiencia del otro, ni en su partido desean revivir esos momentos que ahora pretenden dar lustre para pasar página, pero de los que son conscientes no se pueden repetir, que es precisa visión de Estado, comprender y entender lo que es un Estado Democrático y de Derecho para, desde visiones más estatalistas y dirigistas que las de sus adversarios, defender, con solvencia, esos postulados de más Estado frente a la apuesta liberal de reducir este.

Con estos mimbres, con la memoria de ZP en las seseras de los “perritos sin alma”, ya pueden corretear las busconas, los prostitutos que si las madame no tienen corte, y ni lo tiene, ni se espera, mal van. Sólo hace falta ver cómo el gordito bailaor se dio el trompazo para esperar que el caudillo rememore el cachiporrazo.

Ciudadanos, que tiene en formol a su joven, pero ya ajadito, Rivera, al que están quitando la frescura que tenía encerrándolo en una pecera de oro para que no vea lo que le rodea, la ponzoña e inconsistencia que se le adhiere, o no le alcance el incipiente mal olor que les envuelve, pero que como están en lo alto de la ola, no por méritos propios sino por demérito del resto, no son capaces de resolver, no son conscientes de que el tiempo les pilla sin cuadros en las provincias, con dirigentes opacos, cuando no abiertamente  insolventes, sin programa, sin plan de acción y sin sustancia sobre la que construir un partido sólido, corriendo el riesgo de que le suceda lo que a PODEMOS, que según toca pelo se convierte en calvo y se desinfla.  Alguien me podría decir, sin pasión, sin prejuicio y con fundamento ¿Cuál es la ideología de Cs? ¿Son socialdemócratas, liberales? O ¿sólo son un instrumento que tiene como único fin y destino el poder o resolver la vida de sus dirigentes?

En España se lleva el caudillismo y el culto a la persona, sin contar con las ideas, el criterio, el plan de acción, los valores; pero, luego, cuando el votante resuelve que el regenerador no regenera, el idealista no tiene ideal, el ético no defiende otro valor que el del cobre, o que el moderno es tan antiguo como el de antes, es muy cruel y destroza al cabecilla, para abandonarlo en la cuneta y dejándolo como el lumpen zurriburri que nació.

No hay comentarios

Dejar respuesta