Creadores: Miguel Delibes

FuenteJMM Caminero
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Bueno, es no olvidar-obviar a nuestros grandes autores, tampoco a los medianos, ni a los pequeños, porque nos han intentado descifrar el mundo. El mundo entendido como toda la realidad, el mundo interior y el mundo exterior, el mundo de dentro y el mundo de la sociedad-cultura-naturaleza-Trascendencia. No deberíamos dejar de sentir, que hasta que las ciencias naturales y sociales, no nos descifren lo que somos en todos los aspectos del existir, las humanidades (letras, artes, filosofía, teologías) son los grandes saberes que intentan descifrarnos el sentido de la realidad  -racional e irracional y supranacional e antinacional-, no todo los significados, pero si diríamos las direcciones-metas hacia las que se tiene que orientar, a grandes rasgos, la totalidad humana. En definitiva, es como un juego de niños-adultos tapados los ojos para intentar ser-estar-saber lo que tienen que pensar-conocer-sentir-esperar, recordando al gran Kant.

Miguel Delibes Setién, Valladolid, 1920, + Valladolid, 2010. Toda persona, he indicado en estos artículos, a mi modo de ver, es un enigma y un misterio, la humanidad entera también, podríamos reformularlo de otra forma, “todo ser humano está abocado a la Metafísica”, es decir, los grandes problemas y entidades y realidades que “recorren la espina dorsal de todo ser humano, de la historia, de la humanidad”. Al abordar mínimamente a un autor, en este caso literario, abordamos una persona, y de alguna manera, es como una especie de espejo poliédrico, para nosotros vernos, vernos en algo a nosotros mismos. Empecemos:

– Se ha dicho que Delibes solo tiene un tema, y ese tema es Castilla, y de alguna manera, si es Castilla es Hispania o España o Celtiberia o Iberia o…

Quizás Castilla lleva demasiadas décadas, siglos dormida o semidormida, en un sueño que casi se está haciendo eterno, la Castilla de siempre, no necesariamente, las separaciones-trozos en la que se ha materializado en estas últimas décadas por los avatares del existir-existencia-historia humana en colectividad.

Delibes, posiblemente nos quiera decir, que Castilla es más que una palabra, más que una idea, Castilla, que según el axioma popular, “Castilla que hizo España y se deshizo al hacerla”.

– Siempre se indica que defendió los valores humanos, diríamos los basados en una concepción humanística del ser humano y de la sociedad y de la humanidad, esos valores, que en Europa se han ido decantando poco a poco, posiblemente desde los presocráticos, pasando por el mundo judeocristiano y todos las civilizaciones que han ido existiendo a lo largo de los siglos en la Península Europea, y por tanto, también en la Península Ibérica.

Los grandes valores de la libertad, de la dignidad humana, de la sociabilidad, de la moralidad, de la lealtad, etc.

– El ser humano, podríamos definirlo, como una entidad que tiene que vivir-existir consigo mismo, con los otros o sociedad, con la Naturaleza, con las ideas-costumbres-cultura-conocimientos y con el horizonte de la cuestión metafísica-religiosa-espiritual.

Delibes que tanta importancia otorgó a la naturaleza, especialmente, a la naturaleza de Castilla, como toda persona, como todo autor, no tuvo más remedio que abordar-limitar-encerrar todas estas cuestiones en sus libros-obras, porque en definitiva, eso es lo que somos, somos una especie de espejo-laberinto-volcán de nosotros mismos-sociedad-cultura-naturaleza-metafísica. Y cada persona con sus circunstancias-situaciones va intentando superarlos-vivirlos-abordarlos-orillarlos o quedar atrapados en ellos, de una manera o de otra…

– La naturaleza se convierte en campo, el campo de Castilla, pero aplicable a cualquier paisaje, cuándo el ser humano está e interviene en él.

Desde la prehistoria el ser humano es en la naturaleza, convirtiéndolo en paisaje-campo, campo como concepción, que es más que naturaleza, que es una naturaleza mezclada con historia-sociedad-cultura-religiosidad. El campo es la combinación entre hombres más ideas más historia más futuro.

El ser humano es, en cierto modo, lo que es el campo-paisaje dónde está instalado. Hoy, en la vida-existencia urbana, la mayoría de personas no son conscientes del campo. Porque el campo es más que “tener una segunda residencia en el campo”, el campo es un sentimiento-idea-concepción de estar-ser en la inmensidad del horizonte, es sentirse doblemente pequeño, porque el paisaje-naturaleza, incluyendo los cielos de noche es inmenso y tú eres muy pequeño, y en segundo lugar, que la historia-sociedad-cultura, es decir, los siglos van pasando, pero las generaciones también, “el abuelo tal acaba de fallecer, la abuela tal del pueblo, falleció hace diez años”. Es decir, se expresa claramente la vida y la no-vida, la existencia y la no-existencia de cada ser humano individual. Cada ser humano-persona está o es más consciente del vivir y del morir. Quizás de aquí nazca la austeridad-ascética propia de siglos de Castilla, que quizás, ahora, se ha diluido por un hedonismo-materialismo-epicureísmo-inmanentismo-relativismo-escepticismo. Cada uno escoge su filosofía en el gran supermercado de las ideologías y de la tolerancia actual.

– Se ha hablado mucho de su “desprecio a la corte y su alabanza a la aldea”. Pero creo, que una persona, es una figura poliédrica, con diferentes aristas y lados y caras y ángulos y perspectivas y dimensiones. O dicho de otro modo, es imposible encerrar en una serie de ideas cerradas, porque todo está abierto, “panta rhe”, todo fluye-cambia-modifica-evoluciona. Quiéralo el mismo sujeto o no. Cambia lo de dentro y cambia lo de fuera, en todos los sentidos. Que alguien refleje unos valores frente a otros, no quiere decir, que no tenga matizaciones. Que a un autor, los demás lo vean o lo veamos de determinada forma o manera, no quiere decir, que el o ella se sienta de ese modo o de otro.

En mi modesto entender-comprender, lo que quería expresar Delibes es que el progreso debería equilibrarse con los grandes valores de la tradición, que la vida moderna, que era positiva y buena tenía que armonizarse con los valores heredados de siglos. Es decir, el mismo proceso que todas las sociedades han tenido que sobrellevar en estos dos últimos siglos, como aunar la tradición de siglos y todas las revoluciones que se han ido encabalgando, revoluciones sociales, políticas, económicas, tecnológicas, científicas, etc.

No puedo encerrar la inmensidad de una persona-escritor, que era de fama universal que tenía una gran calidad humana, no puedo encerrarlo en mil palabras. Personalmente me hubiese gustado que alguna de sus novelas-narraciones hubiese sido más vanguardista, pero también me hubiese gustado, que en vida, porque no puede ser de otro modo, se le hubiese otorgado el Premio Nobel. No podemos minusvalorar, ni olvidar su existencia basada en valores tradicionales humanísticos, por muy importante que es-sea-fuese como escritor. Solo queda que usted, se sumerja, en sus obras, para así de ese modo, posiblemente entenderse mejor, entender mejor a Castilla, que es lo mismo que entender mejor la Península Ibérica. Mi homenaje maestro, estés dónde estés o seas lo que seas, esperemos-deseamos en el Lado Bueno de la Eternidad.

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