Día de Todos los Santos

FuenteMaria García Gómez / Trabajadora de la Sanidad Pública
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Si bien la situación política de nuestro país es crítica y estamos en máxima tensión temiendo consecuencias imprevisibles, esto no es óbice para intentar evadirnos de la realidad, a veces injusta y contradictoria. El 1 de noviembre es día festivo y de difuntos, espero que la actualidad política nos deje disfrutar, al menos durante un día, de un poco de paz y sosiego.

Año tras año celebramos la festividad de todos los santos sin pararnos a pensar de donde viene esa tradición. El día de todos los santos es una fiesta de tradición católica para recordar a los mártires caídos durante la gran persecución de Diocleciano a principios del siglo IV. Aunque durante muchos años se cambiaron fechas, fue el Papa Gregorio III el que fijo la fecha del 1 de noviembre para responder a la fiesta pagana del Samhain que se celebra el 31 de octubre, para que se fueran abandonando estos ritos, luego Gregorio IV en el siglo IX la hizo extensiva a toda la iglesia.

En estas fechas es normal acudir a los cementerios para visitar las tumbas de familiares y personas queridas que han fallecido y depositar flores en las sepulturas o rezar siguiendo las costumbres religiosas y de tradición, muchos de ellos con un profundo sentimiento de devoción. Otros, envueltos en creencias, tradiciones y supersticiones crean puentes entre el mundo de los vivos y los muertos. Pero en los últimos tiempos esta festividad ha sufrido una gran transformación. Ha llegado Halloween, fiesta pagana de tradición americana que se desentiende totalmente de la solemnidad cristiana e incorpora elementos consumistas que acapara la festividad con disfraces de personajes siniestros, espíritus o fantasmas de ánimo festivo y de juerga.

La tradición es común en todo el país, algunos ritos varían dependiendo de la localidad y aunque la fiesta va en declive la esencia perdura con ritos y costumbres en nuestra comunidad como la Moza de ánimas en la Alberca y Mogarraz (Salamanca) o el ritual de las ánimas en Tajueco (Soria). También se incorporan las representaciones teatrales del Tenorio, obra clásica de nuestro paisano vallisoletano Zorrilla, muy adecuada para la ocasión, donde se producen apariciones de muertos en el acto final de la obra que tiene su protagonismo en la noche de todos los santos. También está ligada a la gastronomía con dulces como los buñuelos de viento a los que acompaña la leyenda que dice: “si te comes un buñuelo se salva un alma del purgatorio” o los huesos de santo hechos con mazapán en forma de tubo.

En Cataluña tiene mucho arraigo esta festividad y se celebra el día de todos los santos junto con la festividad de la Castanyada, comida de castañas, boniato al horno y frutas en conserva y de postre los famosos panellet, esa deliciosa masa de almendras y azúcar recubierta de frutos secos cuyos orígenes se remontan a las antiguas celebraciones o cultos funerarios dedicados a los muertos. Esperemos que los catalanes, este día lo puedan disfrutar sin convulsiones.

Para otras personas es sólo tiempo de ocio y turismo que lógicamente, como a los demás debemos respetar.

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