Un orgullo llamado Aula Valladolid

FuenteAlvar Salvador
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Aún recuerdo con cariño y nostalgia cuando vivía en la calle Gallo del humilde barrio vallisoletano de Pajarillos. Cuando con apenas seis años caminaba de la mano de mis padres rumbo al quiosco para comprar un par de sobres de cromos de la Liga, o aquellos paquetes de soldaditos de plástico que hacían las delicias de muchos peques como yo.

Me acuerdo y tengo imágenes de eso bien guardaditas en la caja de la memoria selectiva de mi cabeza pero también de unas chicas que jugaban, porque sí, porque les gustaba, al balonmano, un deporte por aquel entonces muy orientado al sector masculino, y recuerdo también las sonrisas que esbozaban al hacerlo cada tarde en el polideportivo del Colegio Cristóbal Colón que se ubica en la calle Cigüeña.

Chicas que, como yo y mencionando a Cristina Cifuentes, han ido creciendo de manera directamente proporcional a lo que lo ha hecho el Aula Valladolid, que ahora mismo y desde que se completara su ascenso en el año 2012-2013, con ese subcampeonato en la categoría de plata, se ha consagrado en la División de Honor del balonmano español.

Puede resultar ventajista este artículo después del triunfo de ayer de las pucelanas ante Castellón y con ese  tres cero que refleja la clasificación, incluida la meritoria victoria ante Zuazo, sin embargo lo único que se intenta es  ensalzar el esfuerzo y la labor de un club que se ha tenido que agarrar los machos para crecer.

Liderado desde el banquillo por un Miguel Ángel Peñas que es todo un ejemplo de constancia, esfuerzo, lucha y dedicación, que se empeña cada año en sacar lo mejor de sus chicas y en reponerse de bajas tan duras como las que han supuesto este año las de Amaia González de Garibay o Silvia Arderius.

Y comandado desde los despachos por un Cayetano Cifuentes que se esmera también cada año por firmar mejores condiciones para sus jugadoras con el trabajo que supone la firma también de patrocinios, combinando acuerdos de colaboración con instituciones para que este club siga creciendo, como hace cada año.

El Aula es un ejemplo claro del dicho “el que la sigue la consigue” que completa a las mil perfecciones con trabajo diario y buena gestión desde un club que tiene los pies en el suelo, que nunca ha gastado más de lo que tiene, y que pone mimbres cada año, para ser uno de los aspirantes, quien sabe si en un futuro no muy lejano, para llevarse esa Liga de División de Honor, tan competitiva y bonita como, a veces, olvidada.

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