Sacar dinero, una odisea para muchos pueblos castellanoleoneses

Más del 15% de la población de la Comunidad no tienen acceso a dinero efectivo en su municipio, según unas jornadas sobre la brecha financiera en España

FuenteEuropa Press
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Más del 15 por ciento de la población de Castilla y León no tiene acceso al dinero en efectivo, un porcentaje que «sigue creciendo» y se sitúa «muy por encima de la media española», que se sitúa en el dos por ciento, según se ha constatado en unas jornadas celebradas por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada sobre la brecha financiera en España.

Asimismo, se prevé que este dato «siga incrementándose» y, por tanto, colocando en situación de «riesgo por exclusión financiera» a más población, especialmente en los pequeños núcleos rurales, al tiempo que señala que algunas entidades advierten a estos municipios de que «habrán de pagar para al menos tener un cajero automático».

A nivel nacional, se estima que con el actual ritmo de cierre de sucursales bancarias en 2025 aproximadamente el cinco por ciento de la población española tendrá «muchas dificultades» para acceder al dinero en efectivo y cerca de tres millones de personas estarán «en grave riesgo de exclusión financiera», un riesgo con «notables consecuencias sociales y económicas».

En Castilla y León, el porcentaje de municipios que no cuenta con oficina bancaria es del 78,6 por ciento, datos a cierre de 2017, con una cifra absoluta de 1.767 poblaciones. Este dato se eleva hasta superar el 81 por ciento si se tiene en cuenta los pueblos de menos de 1.000 habitantes que no disponen de cajero automático. A pesar de ello, Castilla y León ha sido una de las comunidades que ha sufrido un menor impacto por el cierre de oficias bancarias en los últimos años.

En concreto, entre el 2008 y el 2017 se cerraron 1.050 sucursales, un 34 por ciento del total y lejos del 44 en el que se sitúa la media española, pero con «grave riesgo» de incrementarse como consecuencia de los ERE de la banca comercial, lo que se agudizará, vaticinan las mismas fuentes, en un escenario de recesión económica.

Entre el 2008 y el 2017, el número de oficinas bancarias en España ha caído casi un 44 por ciento, con cerca de 20.000 sucursales menos. En 2018 se cerraron otras 1.695, lo que representa que finalizaron actividad más del seis por ciento de las sucursales en España en tan solo un año.

En los últimos ejercicios, el ritmo de cierre de oficinas bancarias supera el cinco por ciento anual, señala el estudio del Instituto. Los esfuerzos de las entidades bancarias por ofrecer cajeros automáticos volantes, oficinas móviles y otras soluciones, limitadas a municipios de tamaño medio, no han logrado superar el problema de acceso al dinero en efectivo en una población eminentemente rural que crece año tras año, en el espacio de la España vacía.

A pesar de estas cifras, para el 53 por ciento de la población el efectivo sigue siendo el principal medio de pago y en España las operaciones en los puntos de venta siguen siendo mayoritariamente en efectivo, con el 87 por ciento del total y por encima de la media europea, que se sitúa en el 79.

Problemas de falta de efectivo

Los problemas de tipo social y económico que la falta de acceso al efectivo están generando en amplias capas de la población se van a agudizar en determinados territorios y sus consecuencias van a ser «impactantes» en el conjunto nacional, tal como han señalado los ponentes, agravando «la brecha geográfica, la desigualdad económica y de oportunidades», en el empeño del Estado de «promocionar el cartel de los medios electrónicos de pago y abandono del gigantesco logro político de la moneda como identidad europea, para favorecer el Brexit y los nacionalismos excluyentes».

En este sentido, advierten de que «una sociedad sin acceso al dinero en efectivo es el paradigma de la desigualdad», por lo que una buena parte del trabajo del Instituto se centra en «señalar los peligros de la reciente tendencia instalada en buena parte del sistema financiero de impulsar la eliminación del dinero en efectivo y su sustitución por medios de pago electrónicos», un negocio «concentrado en un oligopolio que mueve cifras astronómicas, en una cultura que no es propia».

«Un mundo sin efectivo incrementará notablemente el poder del sistema financiero cuyos patrones de conducta hemos sufrido dramáticamente en esta última crisis con cientos de miles de litigios por mala praxis y con los rescates como socialización de las pérdidas, señala el Instituto, que podrán controlar todas las transacciones, dejando al estado y a la ciudadanía inermes», añaden, al tiempo que apuntan que «el dinero en efectivo es un contrapoder en manos de los ciudadanos».

Para el vicepresidente ejecutivo del Instituto Coordenadas, Jesús Sánchez Lambás, este estudio señala el «grave riesgo de exclusión» financiera de una buena parte de la población española si sigue la tendencia de dificultar o impedir el acceso al dinero en efectivo.

«Una sociedad sin efectivo es un riesgo evidente, pero es imperativo poner en marcha todo tipo de actuaciones para que un porcentaje significativo de la población no quede fuera del sistema financiero», ha sentenciado.

El Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada es un organismo de pensamiento e investigación de la interacción entre gobernanza y economía aplicada para avanzar en constructivo y en decisivo sobre el trinomio bienestar social, progreso económico y sostenibilidad ambiental.

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