Estos son los acueductos romanos que aún sobreviven en Castilla y León

En la Comunidad podemos disfrutar del Acueducto de Segovia y el de Tiermes en Soria

FuenteEuropa Press
El acueducto de Segovia, uno de los destinos preferidos por los turistas.

En los siete siglos que ocuparon la Península Ibérica, desde su desembarco en Ampurias hasta la llegada de los Visigodos, los romanos dejaron un importante legado de construcciones en Hispania como anfiteatros, circos o templos, aunque probablemente sean sus acueductos una de sus obras más emblemáticas que han llegado hasta la actualidad.

Con longitudes kilométricas, alturas de hasta tres hileras de arcos e incluso excavados en las rocas, estos son algunos de los acueductos más impresionantes, más allá del de Segovia, que dejaron los romanos en lo que ahora es España.

El de Segovia es probablemente el acueducto más conocido y también uno de los mejores conservados hasta la actualidad. No se sabe con exactitud la fecha exacta de su construcción aunque los expertos calculan que data del siglo II d.C., durante los gobiernos de Trajano y Adriano, y su longitud total alcanza los 16 kilómetros, extendiéndose desde el pantano de Revenga, al sur de la ciudad, hasta el Alcázar.

Su punto más famoso se encuentra en la plaza del Azoguejo, donde el acueducto se eleva hasta 28 metros, y el buen estado de la construcción permite observar a lo largo de esta infraestructura sus 20.400 sillares de granito, 120 pilares y 167 arcos. Para visitar este monumento se puede reservar una visita guiada que dura unas dos horas y cuesta 7 euros o hacerlo por libre caminando junto a él por la calle Teodosio el Grande o desde el mirador del Postigo del Consuelo.

Acueducto de Tiermes – Soria

Tiermes fue una ciudad celtíbera aliada de Numancia que ya no existe y que estaba ubicada en la actual localidad soriana de Montejo de Tiermes. En ella se encuentra ahora un yacimiento arqueológico con un acueducto excavado en la roca entre los años 14 y 37 d.C. que servía para abastecer de agua corriente a la ciudad o municipium, como se le llamaba entonces. Destaca la construcción de un canal subterráneo de 140 metros de longitud y que su amplitud le permitía abastecer a cerca de 20.000 personas.

Se puede acceder a él con una visita guiada que dura alrededor de una hora o por libre, en una visita que puede prolongarse hasta dos horas. El coste de la visita es de 5 euros.

Acueducto de Les Ferreres – Tarragona

También conocido como Puente de Diablo, fue construido en el siglo I d.C. y se extendía a lo largo de más de 10 kilómetros para abastecer de agua a la ciudad de Tarraco. Cuenta con dos hiladas de arcos (25 en la superior y 11 en la inferior) y llega a alcanzar una altura de 27 metros.

El acueducto, que se encuentra en buen estado de conservación, está ubicado a las afueras de la ciudad de Tarragona y se puede llegar a él dejando el coche en un aparcamiento junto a la N-240 o en autobús, a través de las líneas 85 o 5 en varios puntos de la capital. También se puede ver, desde la distancia, desde el mirador del área de descanso de la AP-7 (km 246). Como curiosidad, está permitido pasear por el canal superior de la infraestructura por donde durante un tiempo pasó el agua.

Acueducto de los Milagros – Mérida

Este acueducto construido en el siglo I d.C., fue levantado para transportar agua desde el pantano de Proserpina, al norte de la provincia de Badajoz, hasta Emerita Augusta. A diferencia de los anteriores, se utilizó ladrillo y granito para su construcción, y alcanza los 27 metros de altura sobre el río Albarregas.

Se le denominó ‘Los Milagros’ por la admiración que causaba entre los habitantes de Mérida y los visitantes su buen estado de conservación. A pesar de que algunos de sus arcos y pilares se han derrumbado, aún se conserva gran parte de su estructura, en concreto hasta 73 pilares, que se extienden a lo largo de más de 800 metros de longitud.

La construcción se encuentra al norte de la ciudad de Mérida, a escasos metros del centro urbano, y está ubicada sobre un parque público abierto todo el día, por lo que se puede pasear bajo el acueducto y observarlo desde cualquier punto de vista.

Acueducto de Albarracín – Cella – Teruel

Los acueductos no solo consisten en altas construcciones de piedra con arcos. Un ejemplo de ello es este acueducto que une las localidades turolenses de Albarracín y Cella, que consiste en un conjunto de galerías subterráneas, arcos, canales y pozos verticales. Se trata de una de las construcciones más importantes de ingeniería romana de Aragón caracterizada por la gran cantidad de excavaciones bajo tierra.

Fue construido en el siglo I d.C., discurre por el interior y el exterior de rocas y edificios, y estuvo en funcionamiento hasta el siglo XII. De sus 25 kilómetros de longitud, 9 son túneles, y se puede recorrer la ruta casi en su totalidad de manera gratuita y libre. Además existe en la localidad de Gea de Albarracín un centro de interpretación que proporciona información del acueducto, su construcción y la comarca.

Acueducto de Peña Cortada – Valencia

El acueducto de Peña Cortada se encuentra en Chelva, a unos 70 kilómetros al oeste de la ciudad de Valencia, y consiste en un gran puente junto a escarpadas montañas y un conjunto de cuevas y túneles subterráneos que suman unos 28 kilómetros de longitud. Fue construido, al igual que la mayoría, en el siglo I d.C.,

El complejo está ubicado a lo largo de un sendero de aproximadamente 12 kilómetros que une los municipios de Chelva y Calles, y en su trayecto, además de poder pasar sobre la alta estructura de arcos del acueducto, el visitante puede adentrarse por los estrechos canales y túneles excavados en la roca.

Acueducto de Almuñecar – Granada

El acueducto de Almuñécar fue levantado por los romanos en el siglo I d.C.y utilizado posteriormente en el sistema de acequias árabe para abastecer de agua a la ciudad de Sexi e impulsar la industria de salazón. En total, siete kilómetros de acueducto de mampostería de pizarra que contribuyeron al desarrollo de Sexi con la construcción simultánea de un complejo de termas y un foro.

Actualmente se mantienen en pie cinco tramos del acueducto, por lo que es uno de los mejor conservados de Andalucía, y entre ellos destacan el de Torrecuevas, junto al río Verde, y otro junto al río Seco.

Acueducto de San Lázaro – Mérida

Junto al circo romano y a las termas de la capital extremeña se encuentra el acueducto de San Lázaro. Solo quedan tres pilares de esta construcción que llegó a medir más de un kilómetro y que formaba parte del conjunto de acueductos que abastecían de agua a Emerita Augusta.

A su lado se encuentra otro acueducto, Rabo de Buey, construido varios siglos después, en el XVI, aprovechando los materiales de la construcción erigida por los romanos. Es de gran longitud y se conserva entero.

Acueductos de la Rambla de Carcauz – Almería

Los acueductos de la rambla de Carcauz son un sistema de infraestructuras hidráulicas formado por canales que discurren entre los municipios almerienses de Vícar y Felix. Destaca el acueducto de los 20 ojos, que debe su nombre al número de arcos que tiene, y que al contrario que otras estructuras similares, este fue construido con fines rurales y no para la población urbana. Es uno de los mejor conservados de España y uno de los más grandes con 40 metros de longitud y 10 metros de altura.

Puente de los Moros – La Rioja/ Navarra

Entre Lodosa, al sur de Navarra, y Alcanadre, al norte de La Rioja, se erige el puente de Los Moros, parte de un acueducto que en su día recogía el agua de un manantial de Álava y lo llevaba hasta el municipio riojano de Calahorra. El puente está en buen estado de conservación aunque no han quedado en pie la totalidad de los 108 arcos que llegó a tener esta construcción.

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