Desmán ibérico, pequeño topo en peligro de extinción en nuestros ríos

El proyecto LIFE+ Desmania intenta luchar contra la desaparición de una de las especies olvidadas que muestra lo síntomas de la mala calidad de los ecosistemas actuales

Un centenar de efectivos de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y de las administraciones autonómicas de Castilla y León y de Extremadura han luchado durante los últimos seis años para frenar de manera coordinada y urgente la extinción del desmán ibérico, un pequeño mamífero como una especie de topo con trompa en el marco del Proyecto LIFE+ Desmania, que ha contado con financiación de la Unión Europea.

El subdirector de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, Ignacio Torres, ha advertido a Europa Press de la importancia del conocimiento para luchar por “especies olvidadas” cuya extinción es un “síntoma” de la mala calidad de los ecosistemas. De hecho, después de trabajar durante seis años en el proyecto LIFE+ Desmán Ibérico Torres admite que no ha llegado a ver ningún ejemplar, lo que indica el bajo volumen de sus poblaciones y su tendencia a la extinción.

“Son esas especies, casi invisibles, una muy buena representación de la extinción masiva de especies que no solo en el Amazonas o en Indonesia se está produciendo. El desmán es un pequeño mamífero que está desapareciendo en nuestros ecosistemas, en las cuencas altas de los ríos españoles, que supuestamente son las masas de agua que están mejor conservadas. Esta extinción masiva invisible es un indicador de que algo está ocurriendo en los ecosistemas”, ha denunciado Torres.

En este sentido, ante esta “alarma de los ecosistemas”, ha destacado que en el marco del proyecto se han realizado acciones como la eliminación de barreras físicas que impedían el tránsito libre del desmán ibérico en los ecosistemas acuáticos como una docena de demoliciones de azud, presas o losas; cuatro restauraciones de escombreras; trabajos selvícolas y reforestación a lo largo de más de 80 kilómetros de ríos; retirada de residuos de diversa índole en 187 kilómetros de cauce; étcetera.

Asimismo subraya el “importante esfuerzo” en controlar las poblaciones de una especie invasora predadora “tan dañina” para la especie como el visón americano, cuya depredación está mermando las poblaciones de desmán.

El volumen de actuaciones realizado, que según Torres, además de al desmán beneficia al ecosistema en su conjunto y el Proyecto ha tenido un presupuesto total de 2,6 millones de euros entre 2012 y 2018 –de los que la Comisión Europea ha financiado el 50 por ciento–, y que se ha realizado en colaboración con las Juntas de Castilla y León y de Extremadura, pues la población más numerosa es la del sistema Central.

Los resultados del Life+ Desmania van “más allá” de las meras actuaciones, ya que el subdirector de la Fundación Biodiversidad valora que el proyecto ha permitido generar conocimiento, resolver algunos problemas de conectividad de la especie y barreras para que el “topito con trompa” pueda moverse con mayor libertad.

A nivel de sensibilización se han realizado acciones para que la población local, para fomentar su conocimiento, ya que incluso en parte se desconocía la mera existencia de la especie. Torres ha valorado que en el marco del proyecto se ha generado legislación dirigida a recuperar al desmán en Extremadura, con el plan de recuperación de la especie en Extremadura, o el Plan de actuaciones urgentes en Castilla y León.

“Se han puesto en marcha numerosas estrategias”, ha celebrado Torres que añade que otra de las cuestiones clave ha sido la coordinación administrativa “muy potente”, entre las comunidades autónomas del sistema Central, coordinados por la Fundación Biodiversidad, y las propias actuaciones desarrolladas por el Ministerio para la Transición Ecológica.

El proyecto fue coordinado entre 2012 y 2018 por la Fundación Biodiversidad con las comunidades autónomas de Extremadura y de Castilla y León, así como con la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, CESEFOR, SOMACYL y Tragsatec. También ha contado con el apoyo de las Confederaciones Hidrográficas del Miño-Sil, Tajo y Duero, centros de investigación y asociaciones de pescadores.

La especie

El desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) es una especie endémica catalogada en ‘peligro de extinción’ en el sistema Central y ‘vulnerable’ en el resto del país. En el marco del proyecto se han realizado las actuaciones que contempla la Estrategia Nacional de Conservación de la especie. En concreto, se ha actuado en 33 Zonas de Especial Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000, distribuidas entre las provincias de León, Palencia, Zamora, Ávila, Salamanca y Cáceres.

“LIFE+Desmania ha generado conocimiento sobre la especie”, ha insistido Torres que, de hecho, se ha encontrado una buena población en la provincia de Ávila, desconocida hasta la fecha. Para ello, se han analizado más de 9.000 kilómetros de río; se han tomado muestras en más de 1.000 tramos y se han analizado genéticamente 1.200 muestras.

Con este análisis se ha logrado identificar obstáculos y amenazas para focalizar las actuaciones de conservación del proyecto y para divulgar la especie se han realizado 28 jornadas de formación y se ha formado a más de 450 agentes.

También han participado 13.000 escolares en 500 talleres, se han organizado 43 campañas de divulgación y sensibilización al público general con 1.000 asistentes; 410 personas involucradas en 17 jornadas de voluntariado ambiental y se ha realizado una exposición itinerante ha sido vista por más de 45.600 visitantes en las 32 ubicaciones donde ha estado expuesta y se han celebrado 7 seminarios técnicos.

Torres considera que esta es una de las “especies desconocidas u olvidadas”, por lo que considera que el proyecto ha supuesto un “salto sustancial” para conocer la especie por parte de la población local y especialmente para los actores con mayor presencia en los ríos, fundamentalmente pescadores y regantes, a través de las acciones y materiales de sensibilización y divulgación que se han realizado sobre el terreno.

El subdirector de la Fundación atribuye al desmán ibérico un papel de “bioindicador” del buen estado de salud de los ríos, sobre todo en las zonas altas de los cauces y cree que aumentar conocimiento y mejorar la gestión de la especie, vulnerable a los cambios antrópicos, beneficiará no solo a la propia especie sino al ecosistema en su conjunto.

En el grupo de trabajo de la especie, en el marco de la Estrategia Nacional para la conservación del desmán ibérico, tienen representación las comunidades autónomas de Extremadura, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Madrid, Asturias, Aragón, y La Rioja, las Confederaciones Hidrográficas del Duero, Tajo, el Parque Nacional del Guadarrama y del proyecto LIFE+ Desmán en Francia.

Futuro complicado

“Mentiría si dijera que lo tenemos todo atado. El desmán ibérico es una especie complicada y hemos trabajado un montón en el ámbito sur de su distribución, que va desde el sur de Francia hasta el sistema Central. Nos hemos centrado en el área donde la especie está en mayor peligro de extinción”, comenta.

Torres advierte de que la especie se enfrenta a amenazas “muy difíciles” y la mayoría relacionadas con la lucha con otra especie, el homo sapiens de la que ha dicho que “muchas veces está en menor sintonía de lo debido con la supervivencia de las especies”.

Por ejemplo, apunta que en la zona de distribución de la especie, el desmán sufre el intenso uso del agua del hombre para regar, por ejemplo, los cerezos del valle del Jerte de modo que ha reclamado como una “necesidad” una nueva forma de gestionar los ecosistemas para que estos perduren en el tiempo y, defender en definitiva así también la propia supervivencia humana. “Anteponer el beneficio a muy largo plazo frente a los beneficios económicos a corto plazo. Debemos lograr un entorno que permita la coexistencia de todas las especies”, ha concluido.

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