Políticos entre jamones y políticos mareados

ALEA JACTA EST / Raúl Martín

Tercera semana de 2018, la de la feria turística Fitur, las nuevas cámaras de control de acceso de vehículos a calles peatonales del centro de Salamanca y la marea blanca. Decenas de miles de castellanos y leoneses, con amplia presencia salmantina, se dieron cita ayer sábado en Valladolid para protestar contra la política sanitaria de la Junta de Castilla y León, contra los recortes de plantilla, trabajadores que ya no dan más de sí con la sobrecarga de pacientes, y sobre todo contra las listas de espera. Porque al final es la pescadilla que se muerde la cola, si hay menos trabajadores sanitarios tienen que atender a más pacientes cada uno y los retrasos se van acumulando.

Sin embargo, la Consejería de Sanidad que dirige Antonio María Sáez Aguado, a quien unos llaman ‘El somnífero’, por su capacidad para dormir cuando habla, y otros denominan ‘El que se peina como Manolo Escobar’, pues él sigue erre que erre, que están trabajando en ello, como diría José María Aznar en sus mejores tiempos, pero las palabras después no se traducen en hechos. Y este consejero, al igual que el gerente del Sacyl, Rafael López, alias ‘El pañuelos’, el mismo que se quiso llevar para su nuevo despacho en Valladolid unos cuadros propiedad del hospital de Salamanca que le habían gustado, están ya pensando en su futuro a partir de 2019, más que en el presente de gestionar los recursos para beneficio de los ciudadanos. Porque saben que cuando llegue el nuevo jefe no va a quedar ni el apuntador.

Y como no quiero ser como muchos políticos, que sólo critican sin ofrecer soluciones a cambio, ahí le va una al consejero. Los 893.000 euros para gratificaciones de altos cargos sanitarios, las denominadas ‘bufandas’ (serán de seda china, con lo caras que salen), y los millones de euros para operaciones quirúrgicas en hospitales privados con la excusa de reducir listas de espera, que los empleen en contratar más personal de medicina y enfermería. Las listas seguirían reduciéndose igual, o más, y la salud de los trabajadores aumentaría a la par que la calidad de atención a los pacientes.

Pero, como he dicho, la política ya está pensando en las elecciones municipales y autonómicas de 2019. Las últimas encuestas incluso dan más intención de voto a Ciudadanos, por encima del Partido Popular, y eso a las gaviotas les ha hecho remontar el vuelo de la maquinaria electoral. Pues que la vayan preparando para dentro de dos semanas en Salamanca, porque se prevé la asistencia de Albert Rivera a un acto del partido naranja en el hotel Doña Brígida.

De esta ciudad es alcalde Alfonso Fernández Mañueco, al mismo tiempo presidente del Partido Popular de Castilla y León, y si las encuestas no fallan, próximo presidente de la Junta de Castilla y León, eso sí, con una coalición de gobierno con Ciudadanos. Porque a día de hoy un pacto de los naranjas con el Partido Socialista no resulta muy viable por la escasa confianza que genera Luis Tudanca. Su secretaria de organización, Ana Sánchez, dijo esta semana en Salamanca que el PSOE se está fortaleciendo para gobernar en 2019. Pues ya pueden ir al gimnasio de forma intensiva y quitarse antes las espinas de sus tallos, porque si no lo que van a fortalecer es sus posaderas con tantos años en la oposición.

Mañueco esta semana ha coincidido con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y departido mucho con él, tanto en reuniones de ámbito nacional del Partido Popular como en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en Madrid. Certamen promocional donde ha destacado un stand, el de Guijuelo, porque ya se sabe que el jamón de la villa chacinera es el mejor del mundo, y todos querían dar cuenta de ello, desde famosos del cine, la televisión y el teatro hasta famosillos de medio pelo, viceversas de esos que se estilan ahora, pero también políticos como el ya mencionado Albert Rivera y el vicesecretario del PP Pablo Casado, a quien muchos ven como sucesor de Rajoy en el futuro. El alcalde de Guijuelo, Julián Ramos, una vez más ha demostrado su don de gentes, lo apreciado que es y sobre todo que cuenta con un equipo con ideas. No es de extrañar que sea uno de los alcaldes más votados de España en porcentaje dentro de las grandes localidades del país. Y buen trabajo también el realizado en Fitur por Béjar, con Alejo Riñones, Purificación Pozo y Ángel Orgaz a la cabeza; y Alba de Tormes, con Jesús Blázquez y Sonia Sánchez como máximos representantes municipales.

Fitur ha sido la cita para los entresijos de la política esta semana, principalmente en PP, PSOE y Ciudadanos, mientras en Salamanca de forma implícita la otra izquierda seguía con sus particulares disputas internas. Esta vez, en forma de comunicados, a ver quién enviaba más y quién intentaba ser más que el otro. Izquierda Unida y Podemos han comenzado una batalla silenciosa que no apunta a final feliz, más bien a próximo divorcio, como ya se está viendo a nivel nacional y se quiere trasladar a comunidades autónomas y provincia.

Fitur ha sido también lugar para rumores y charcarrillos. Uno de ellos dice que entre quienes ostentan el poder fáctico en un partido de Salamanca hay alguien a quien le quedan dos telediarios, acusado de jugar a correveidile en dos bandos. Su nombre fue el protagonista de una tensa reunión y un ultimátum ante uno de los mandamases autonómicos. Pero ya saben, se dice el pecado, pero no el pecador. La próxima semana, les prometo más madera.

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