Balada del muerto vivo, o sea, Luis Tudanca

CARTAS A MARIO

Los socialistas de Castilla y León, Mario, están celebrando este fin de semana en Zamora su XIII Congreso autonómico, que escenificará el renacimiento polí­tico del burgalés Luis Tudanca. El muerto vivo al que hace un par de meses muchos correligionarios consideraban maduro para la tumba, pero que ha renacido al rebufo de su referente nacional, Pedro Sánchez, otro resucitado asimismo. Conque, los milagros existen, ay.

Tudanca no estaba muerto, que estaba de parranda…

El congreso socialista se convoca esta vez en Zamora forzando lejanos simbolismos, según declara Ana Sánchez, la secretaria de organización, en concreto, la constitución hace 40 años en esta provincia de la federación autonómica socialista, surgida del I Congreso regional, celebrado el 18 de diciembre de 1977 en el hotel Rey Sancho de la capital zamorana.

Acaso también porque por Zamora deambula una de las figuras incombustibles del PSOE regional y nacional, Demetrio Madrid, quien ha sido uno de los más vehementes valedores de Pedro Sánchez en su refriega interna con Susana Díaz y el aparato antañón, y, en consecuencia, padrino asimismo de Tudanca y de la propia Ana Sánchez, ‘cuza’ como Demetrio.

Tudanca no estaba muerto, que estaba de parranda…

El XIII Congreso de los socialistas castellanos y leoneses es el de la joven guardia roja del partido que quiere enterrar a sus padres y hacerse plenamente con las riendas del poder. Incluso el lema con el que se convoca, “La alternativa decente”, contiene reminiscencias que recuerdan las peligrosas soflamas de la desdichada Revolución Cultural de Mao en los años 60, dirigida contra altos cargos del partido e intelectuales acusados de traicionar los ideales revolucionarios. Si nosotros somos los decentes, los otros serán lo contrario, claro.

Pedro Sánchez, Tudanca y demás son ese nuevo PSOE, el partido de la militancia, más radical que quiere alejarse de la derecha para retornar a los orí­genes rojos y revolucionarios de Pablo Iglesias. Claro que ese Pablo Iglesias no es otro hoy más que el jefe de filas de Podemos.

He aquí­ el reto de Pedro Sánchez y también el de Luis Tudanca. Si el PSOE se enroca en la militancia y se aleja del espacio electoral del centro, sus expectativas electorales menguan. Solo le quedará espacio por la izquierda. Un espacio exiguo que deberá disputarse con Podemos y que, en el mejor de los casos, sólo conduce a gobiernos de coalición, gobiernos, por supuesto, muy condicionados por la formación morada, que es lo que aterraba a los viejos dirigentes, amorcillados en su estilo de vida burgués, y lo que puede aterrar también a los potenciales electores.

Tudanca no estaba muerto, que estaba de parranda…

Otra cuestión importante es que el XIII Congreso no cerrará las heridas en el seno del partido a nivel regional. Tudanca, emulando los hechos de Pedro Sánchez, apostará por una ejecutiva autonómica monolí­tica en la que no quepa ni una sola voz discordante. Las Sorayas, los Villarrubia, los Vadillo, los Pablos, los Tinos, los Gordo y demás quedarán para acompañar a José Luis Rodríguez Zapatero al recuento de nubes en sus respectivas provincias.

El caso de Carlos Martínez, el alcalde de Soria, decidido defensor de Susana Díaz, se nos escapa. Político camaleónico donde los haya y con gran ambición de poder, más le valdría a Tudanca alejarlo de su vera porque más tarde o más temprano acabará dándole la dentellada, igual que le hizo Soraya, ay. El problema es que habrá que buscarle un sustituto que gane las elecciones en Soria, y no sabemos si Virginia Bárcones sería la persona adecuada.

Tudanca no estaba muerto, que estaba de parranda…

Conque, a partir de mañana el muerto aparecerá muy vivo y con enormes ganas de disputarle la presidencia de la Junta de Castilla y León en 2019 a Alfonso Fernández Mañueco, que se presume será el candidato del PP.

No parece probable que este nuevo PSOE radical de Luis Tudanca consiga una mayoría absoluta a nivel regional que le permita gobernar en solitario dentro de dos años. Su reto es remontar el baldón de los 25 procuradores en las Cortes de Castilla y León, de modo que la suma de escaños de PSOE y Podemos le ponga la silla curul de la Junta al alcance de la mano.

Tudanca, el muerto vivo, tan cerca y tan lejos, como el dedo de Adán en la Capilla Sixtina, ay.

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