Todos los flashes apuntaban a Alfonso Fernández Mañueco

TERRITORIO CIDIANO

FuenteCarlos Velasco / director de Noticiascyl
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Interesaba no tanto el contenido del pleno, sino sobre todo la escenografía victoriosa de Alfonso Fernández Mañueco haciendo su entrada triunfal en el hemiciclo de las Cortes cidianas. Esa expectación inusitada explica, sin duda, que el número de gráficos duplicara al de otras sesiones. Llamaba la atención la hilera colmada de cañones con el punto de mira orientado hacia la puerta de acceso al salón de sesiones, como perros de presa inmóviles atentos a cobrarse la pieza gráfica codiciada.

Fernández Mañueco entró al mismo tiempo que Antonio Silván. En los escaños, de pie, frente a los gráficos, escenificaron con un abrazo que entre ellos no existe resquemor alguno a pesar de la intensa disputa electoral reciente. Pasaron las elecciones internas en el PP regional y las aguas vuelven por donde solían, es decir, de nuevo todos juntos y unidos en la sesión plenaria.

Un par de minutos más tarde accedió al hemiciclo Juan Vicente Herrera, aunque la nube gráfica siguió atenta a los gestos de Mañueco y Silván. Algo inusitado, sin duda, pues en los plenos siempre era Herrera quien concitaba la atención mediática. El presidente de la Junta casi tuvo que apartar a los fotógrafos a codazos para conseguir sentarse en su escaño. Y estos seguían ignorándolo.

Luego miró hacia atrás, y Mañueco y Silván se apresuraron a acercarse al todavía presidente del partido para repetir la estampa de que aquí no ha pasado nada. Sólo en ese momento Herrera entró en los planos. Mañueco y él se abrazaron entre ráfagas incesantes de flashes. Acto seguido, el mismo ritual con Silván, aunque en su caso Herrera exteriorizó su afecto personal estampándole dos besos que nos recordaron el estilo soviético. Besos a la española, eso sí, o sea, en las mejillas y no a lo Leónidas Brézhnev, que hubieran dejado a la parroquia boquiabierta. En suma, un bonito teatro para el tendido.

Diez minutos antes, en la zona noble de las Cortes, nos habíamos topado de bruces con todo el Grupo Parlamentario del PP, que salía de la reunión habitual previa a los plenos. Mañueco y Silván caminaban juntos, charlando distendidamente. Al vernos, el primero desvió ligeramente la marcha y se acercó a saludarnos, dándonos la oportunidad de felicitarlo por su contundente victoria. Felicitación con el mismísimo Antonio Silván de testigo exhibiendo su perenne sonrisa.

Dada la inminencia del pleno no era momento de preguntar por lo tratado en la reunión. Suponemos que se hizo balance de la campaña entre los afiliados para elegir nuevo presidente. Tal vez se habló del inminente congreso regional, que tendrá lugar el 1 de abril en Valladolid. Y acaso se comentó la polémica abierta por Rosa Valdeón, exvicepresidenta de la Junta, al acusar al coordinador general del partido, Fernando Martínez-Maillo, de airear, engordando las circunstancias, el infausto incidente de tráfico que dio al traste, en un abrir y cerrar de ojos, con su prometedora carrera política.

Pasadas las primarias, lo que toca ahora es hilvanar el equipo del que se rodeará Alfonso Fernández Mañueco a partir del 1 de abril. Equipo cien por cien a su medida o equipo de integración. He aquí la gran pregunta. ¿Será Silván el nuevo secretario regional del PP según el acuerdo de caballeros al que, según dicen, ambos llegaron al inicio de la campaña? ¿O para ese cargo se piensa ya en alguien de Zamora?

Alfonso Fernández Mañueco administra su victoria incuestionable con prudencia. Aunque ha pasado a jugar en primera división, se le ve discreto, humilde, como tratando de difuminarse entre el resto de procuradores de su grupo parlamentario, poco proclive a convertirse en foco de las cámaras.

Tiene un difícil reto por delante, conformar un equipo que sume, en el que se vean representadas todas las familias internas. Un equipo que llegue fortalecido a la cita electoral autonómica de 2019 y le dé opciones de revalidar el trono de la Junta que desde hace 16 años recae en Juan Vicente Herrera. Objetivo complicado si tenemos en cuenta la aritmética parlamentaria que depararon las últimas elecciones, con el PP privado de la mayoría absoluta por un único escaño.

Conque, el viejo tópico de la retórica escolástica: enanos a hombros de gigantes, ay.

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