Guerras numantinas en las Cortes

TERRITORIO CIDIANO

FuenteCarlos Velasco / director de Noticiascyl
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A menudo, los plenos de las Cortes regionales se asemejan al cerco de Numancia, aunque a uno no acaba de quedarle claro quiénes son los romanos y quiénes los celtíberos.

Numancia 2017 será uno de los acontecimientos culturales más importantes en Castilla y León durante el próximo año. Una efeméride, respaldada ayer por unanimidad de todos los grupos parlamentarios de las Cortes, que tratará de difundir el poco conocido patrimonio histórico de Soria, esa provincia lejana y sola, desgarrada por la lepra de la despoblación, ay.

La conmemoración de la gesta numantina nos parece bien, pero no nos gusta tanto ese enfoque maniqueo de buenos y malos que suele emplearse siempre, o sea, los pobrecitos celtíberos (arévacos o pelendones, no se sabe) masacrados por los perversos romanos. Es como si los españoles de hoy nos identificáramos con aquellos valientes celtíberos derrotados, sin darnos cuenta de que no somos otra cosa que los celtíbero-romanos que habitan la Península en el siglo XXI, un crisol de pueblos, razas y culturas.

Conque, digo, seguimos sin discernir si los romanos son Juan Vicente Herrera y su cohorte de consejeros, o si ese papel de agresores debería atribuírsele más bien a los grupos de la oposición, los cuales, pleno tras pleno, no cejan en su afán de aniquilar a Herrera como sea.

El primero en arrojar la lanza fue Luis Tudanca, tribuno de las desvencijadas huestes socialistas cidianas, quien principió reprochando al presidente de la Junta que el gobierno regional no cumpla las resoluciones del parlamento, que lo tome “por el pito de un sereno” según él, para orientar enseguida su intervención hacia la comisión de investigación de la trama eólica (reprochó a Herrera que en un año no haya celebrado reunión alguna), que era la guerra numantina que en realidad le pedía el subconsciente.

Herrera contestó al líder socialista con el espadazo de que “no se entera y es una lástima”, recordándole que en esta legislatura se han aprobado 500 propuestas de resolución.

El portavoz de Podemos CyL, Pablo Fernández, con la melena recogida en coleta, parecía mayormente un gladiador, tal Espartaco, dispuesto a rebanar el pescuezo a Juan Vicente Herrera con su gladius dialéctica. Fernández bosquejó un panorama para los castellanos y leoneses tan oscuro como el de los numantinos sitiados por las tropas de Publio Cornelio Escipión en aquel aciago año 153 a.C.: paro (especialmente el juvenil), discriminación de la mujer, despoblación, recuperación económica que no notan los más desfavorecidos, deterioro de los servicios públicos, etc.

Tampoco se amilanó Herrera en esta refriega. Tras ofrecer una serie de datos que contradecían la visión del portavoz de Podemos, le reprochó severamente a éste que no tenía «ningún derecho a marchitar la esperanza» de Castilla y León. Como siempre, a Fernández, que parece haberse erigido en portavoz de la oposición, le sorprendió la respuesta vehemente de Herrera y el tono oratorio que adopta últimamente con él.

Luis Fuentes, portavoz de Ciudadanos, quien con su barba entrecana y su pose abacial podría pasar por senador romano, puso el foco oratorio sobre el problema de la despoblación tomando como base el dato de la pérdida de 24.000 habitantes en la Comunidad durante 2015. Planteó a Herrera soluciones urgentes, amén de subrayarle que se halla ya “en retirada”. Y, a punto de concluir su intervención, rogó al presidente que no le ofendiera en su respuesta “como acostumbra”.

El presidente de la Junta señaló que el crecimiento económico es la mejor vacuna contra la despoblación, tal como indican los datos, recordando que entre 2001 y 2008, con una tasa de desempleo del 7%, Castilla y León vio incrementada su población en 85.000 personas. Luego, ducho en mil batallas, le espetó a Fuentes que “de retirada, nada” y que si estaba ocupando el sillón de la presidencia era también gracias al apoyo de Ciudadanos.

El único procurador de IU, José Sarrión, de melena rizada, más griega que romana, llevó al pleno el proyecto de una explotación de feldespato en la Sierra de Ávila, sobre el que expresó su oposición por las consecuencias negativas económicas y medioambientales para el entorno. Herrera se limitó a indicarle que el gobierno regional no pone ni quita minas, que se trata de un procedimiento administrativo del que deberán decidir los órganos competentes.

Conque nos aburrimos bastante ayer tarde por los derroteros de los debates y decidimos bajar a la cafería a visitar a nuestra amiga Esther. Y, aunque huele a Navidad, el meollo estaba allí y también en los encuentros fortuitos en los pasillos. Políticos de la oposición y periodistas comentaban con fruición la frase de Herrera: “De retirada, nada”, ay.

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