Gobierno de ‘señoros’, uf!

Entre primos anda el juego de política y toros

FuenteLuis Falcão | @luischiado
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El procurador de Podemos Pablo Fernández llevó al Parlamento castellano y leonés la nueva terminología que, desde ciertos ámbitos políticos de la extrema derecha y no tan extrema, se tildan de ‘progres’, por no decir de esos que niegan lal violencia de género. Sí, Fernández calificó al actual Gobierno de Fernández Mañueco, que en esta sesión se estrenaba como presidente en contestar oralmente a la oposición, «gobierno de señoros» que no ha dado «palo al agua» durante el verano. A su manera, las palabras también son empujadas por la vida, obligadas a adaptarse a las realidades y necesidades de un tiempo y un lugar. Y, ahondando más allá, ‘señoros’ tiene un sentido despectivo, señala a los varones que tratan de forma condescendiente a las mujeres. Pensamos, que ante las caras de sus señorias de falta de extrañeza, cabreo y pataleo de las filas de PP y Cs, no han comprendido el sentido de esta expresión. Un palabro que podemos calificar casi de insulto, ay!

Es que echa a andar una legislatura que, a tenor de las preguntas de la oposición, se presenta dura. Muy dura, señor presidente y vicepresidente del Gobierno regional. El PSOE llega con toda una batería de preguntas que no dejan ‘títere con cabeza’. Las nuevas consejeras de Educación, María del Rocío Lucas Navas, y Sanidad, Verónica Casado. Después de esta sesión, salimos con una duda, podrá la consejera Casado, que vivía ‘agustito’ en su Centro Básico de Salud, como gran médica de familia, con la presión que conlleva la Consejería de Sanidad… Una ‘patata caliente’ que ha puesto Cs -porque ha querido- en su plato. Y qué decir en Educación, con la acusación de «plagio» formulada por Fernando Pablos contra el director general de de Innovación y Formación del Profesorado, el exdelegado territorial de la Junta en Salamanca, Bienvenido Mena. Fernando Pablos ha pedido a la consejera de Educación, Rocío Lucas, que Mena cese como director general por el «plagio» de artículos de investigación del que lo ha acusado. Rocío Lucas defiende el «prestigio» y la «idoneidad» de todo su equipo y recuerda otros casos que afectan a los socialistas. Es lo que hay.

Comenzó todo con el rifirafe entre Fernández Mañueco y Luis Tudanca. Que siguió después entre Virginia Barcones y el vicepresidente, Francisco Igea. Por ahí irán las principales peleas políticas. En esta primera sesión se ha visto al Grupo Socialista más veterano, más curtido en estos lances parlamentarios. El nuevo Gobierno aún está muy verde en los golpes cortos. Se les nota demasiado técnicos. Mucha lectura de informes realizadosa por los gabinetes y que, políticamente, no tienen más sentido que los datos. Los socialistas, por contra, son ya expertos en esa retranca oral parlamentaria.

A quien se ha visto más irónico ha sido al vicepresidente Francisco Igea, con esa templanza que le caracteriza, incluso cuando Virginia Barcones lo califícó como «cierra-pueblos», no quedando más salida que reclamar a Sánchez 440 millones que adeuda por las entregas a cuenta de 2019 y la liquidación del IVA de 2017. Que tiene, según Barcones, un discurso  «simplista, letal y antiguo». E Igea, saliendo al quite, acusó a los socialistas por sus propuestas, ya que son quienes verdaderamente van a cerrar los pueblos, «pero por extinción, fusionando sus cementerios».

Finalmente, el toma y daca de Fernández Mañueco y Luis Tudanca en su primer cara a cara parlamentario. Antes se habían visto en los debates electorales. Para el primero, algo no ha cambiado mucho. Tudanca ha criticado el número de altos cargos y elección de asesores «a dedo y en secreto». Tampoco se ha olvidado de Javier Maroto, al que se ha referido como un «ilustre vecino de Álava y vecino irregular de Sotosalbos». Tampoco se ha olvidado del «edificante» caso del «pisito» del presidente de las Cortes, Luis Fuentes, y ha ironizado sobre la estela del nuevo vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, que, en línea con los «vicepresidentes malditos» se tendrá que sentar en el banquillo, en este caso por un asunto de amenazas.

Y Mañueco, al que no quedaba más salida que defender a su vicepresidente, pidió a Tudanca «superar sus frustraciones, las cosas son como son, no como a usted le gustaría». ¿Se acuerdan de este discurso antes del verano? Pues ahí seguimos, como sigue, por necesidad, Fernández Mañueco pidiendo a Tudanca «hablar, dialogar y «si quiere también acordar».

Finalmente, Luis Mariano Santos Reyero, dejó claro que «somos dos regiones en una Comunidad». Todo ello en referencia al que fuera todopoderoso vicepresidente de la Junta, y hombre de los dineros, José Antonio de Santiago-Juárez, pedir reconocer a Valladolid como capital de Castilla y León en el Estatuto. Que, incluso, ya fuera del Parlamento y primer plano de la gestión administrativa y pecunio de los medios, sigue siendo protagonista.

Ya para finalizar en esta primera sesión parlamentaria de martes, escribía Lola Pons Rodríguez en ‘El País’ que «la palabra ‘señor’ reúne mucho de lo que le exigimos a una lengua cuando queremos adaptarla a nuestras necesidades. Desde sus primeros usos en castellano hasta el actual ‘señoro’ que empieza a difundirse desde redes sociales, ‘señor’ es una muestra de todo lo que somos capaces de hacer los hablantes con el idioma», y el procurador Fernández Santos dejó patente con esa palabra, que la lengua no existe sino dentro de nosotros, y es lo que es porque queremos, acordamos y aceptamos que sea así. El límite para la lengua no está en el diccionario sino en nosotros, y cada uno que piense lo que quiera, ocurrencia, insulto o desprecio, ay!

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