León ‘entierra’ a Genarín entre orujo y ofrendas

Miles de leoneses y visitantes arropan a Genarín en su procesión por las calles de la capital

FuenteCristina Álvarez Vallejo
Genarín, en su farola y con la botella de orujo

La capital leonesa siente el día Jueves Santo de una manera especial. Es un día diferente, es un día histórico, es el ‘Entierro de Genarín’. La procesión más profana de la Semana Santa de León tiene lugar en la noche del Jueves Santo. Miles de leoneses y visitantes beben orujo y ‘matan judíos’ en honor a Genarín.

Este año se cumplen 90 años de su muerte y León sigue celebrando la ‘procesión de los borrachos’ con un gran sentimiento e ilusión. La Cofradía de Nuestro Padre Genarín hace honor a su patrón todos los años sacando el paso de Genarín por las calles del casco histórico de León. La Plaza del Grano es su lugar emblemático y este año tiene una placa conmemorativa en la esquina de la calle ‘Apalpacoños’, donde estuviera la mítica taberna del Tío Perrito, punto de inicio de la ronda de Genaro por la ciudad.

Foto de archivo de la procesión del Genarín

Esta procesión conmemora la muerte del ‘bendito canalla’ Genaro Blanco, un borracho amante del orujo, el vino, las mujeres y los burdeles. Genarín era como se le conocía por los ambientes bohemios de la capital leonesa y murió un Jueves Santo de 1929 mientras hacía sus necesidades en el tercer cubo de la muralla ya que arrollado por el camión de la basura.

Tras su muerte, un grupo de cuatro personas conocidos como los Evangelistas arrancó con una procesión para este personaje tan querido y peculiar de León. Así, Genarín nunca caería en el olvido de los leoneses.

La imagen de Genarín va a hombros de los cofrades y rodeado de La Cuba (con las ofrendas), la Muerte y la Moncha (prostituta que socorrió a Genaro tras el fatal accidente). La procesión va acompañada en todo momento por cuatro cabezudos, que representan a los cuatro “evangelistas” de Genarín.

La imagen de la muerte, con su guadaña

La procesión finaliza en la torre de la muralla. El “Hermano Colgador” trepa por la muralla para depositar las ofrendas: queso, pan, naranjas, una corona de laurel y una botella de orujo.

No hay comentarios