Diócesis de Astorga, pionera en apoyo a las víctimas de abusos sexuales

Creación de una delegación de protección y acompañamiento de los denunciantes

El Obispado de Astorga ha sido el primero de España en poner en marcha una Delegación de Protección de Menores, que se ha presentado este miércoles y que busca acompañar a las víctimas de abusos pero también “detectar y prevenir” posibles casos.

Esta Delegación, que ha presentado el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, estará integrada por una psicóloga, un experto en Derecho Canónigo y un trabajador social, además de que contarán con el asesoramiento de una víctima de abusos pero que no pertecene a la Diócesos astorgana, un vicario y una delegada de medios.

El objetivo de esta Delegación es “detectar y prevenir” posibles casos de abuso y para ello se llevarán a cabo acciones de formación dirigidas tanto a los sacerdotes de la Diócesis de Astorga, a través del Seminario Mayor y el Seminario Menor, como a quienes trabajan con los niños, como pueden ser los catequistas.

El compromiso de esta Delegación es, asimismo, prestar asesoramiento jurídico y psicológico a las víctimas y “acompañarlas y escucharlas”. tal y como ha explicado el Obispo de Astorga, quien ha defendido la necesidad de que la Diócesis “sea un espacio seguro para los jóvenes”.

De hecho, desde el Obispado ya se han puesto en contacto con cinco víctimas de la Diócesis pero ninguna ha respondido a la carta remitida, aunque el prelado astorgano ha precisado que siempre que se ha tenido conocimiento de un abuso se han presentado las denuncias y seguido los protocolos establecidos.

La coordinadora de esta delegación, María José Díez, ha subrayado la disposición de todo el equipo en “escuchar, atender y acompañar” a las víctimas en todo lo que puedan necesitar durante el proceso porque comprende su “rabia y frustración” pero tiene esperanza en poder ayudarlas

La presentación de esta primera Delegación de Protección de los Menores y Acompañamiento a las Víctimas de Abusos se presenta justo un día antes de que a partir de este jueves se celebre en el Vaticano una cumbre de cuatro días, convocada por el Papa Francisco, para abordar el problema de los abusos sexuales en la Iglesia.

Email

La diócesis de Astorga ha puesto en marcha una Delegación episcopal para la protección de los menores y acompañamiento a las víctimas de abusos que contará con una víctima de abusos externa a la diócesis que actuará como asesora de la delegación y con un email de atención a las víctimas de abusos (proteccionmenores@diocesisastorga.es).

Esta nueva delegación, coordinada por la especialista en psicología jurídica y forense María José Díez Alonso, está integrada por: la abogada en derecho civil y canónico Ana Belén Fraile y el sacerdote diocesano como padre espiritual, José Antonio Crespo. En ella actuarán también como asesores la delegada de medios de comunicación y el vicario judicial, además de una víctima de abusos de fuera de la diócesis.

Las funciones de este nuevo órgano serán: ofrecer a las víctimas la posibilidad de ser escuchadas y acompañadas; dar asesoramiento a los órganos de gobierno de la diócesis; sensibilizar, informar y formar a los sacerdotes y a todos los fieles sobre cómo prevenir los abusos y qué hacer en caso de que se detecten; asesorar a los responsables de la formación de seminaristas; acompañar a las instituciones eclesiásticas de la diócesis que trabajan con menores a que cumplan las leyes civiles y canónicas; y coordinar su acción con otras instituciones eclesiásticas y civiles.

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, ha insistido este miércoles 20 de febrero en rueda de prensa que estos hechos “execrables” no pueden volver a repetirse, y ha manifestado un profundo dolor por todo lo sucedido y el daño ocasionado a las víctimas. Sobre los objetivos de la delegación, ha indicado que el principal es asegurar que “los espacios eclesiales son espacios seguros”.

Asimismo, ha subrayado la importancia de que los protocolos y las normas que se han dado en la diócesis sobre este asunto se apliquen eficazmente, particularmente en todo lo referido a la sensibilización, formación y detección de abusos a menores.

Por su parte, la coordinadora de la nueva delegación, la psicóloga María José Díez Alonso, ha dirigido sus primeras palabras como delegada a “los supervivientes, a las víctimas” manifestándoles “la disposición del equipo “para escucharlas y atenderlas en todo aquello que puedan necesitar”. “Entendemos su rabia, su frustración y su pena y esperamos que podamos ayudarlas en la reparación del daño del que han sido víctimas y que nunca tenía que haber sucedido”, ha añadido.

Además, ha indicado que también recogerán nuevas denuncias, asesorarán a los denunciantes con criterios técnicos y les acompañarán “jurídica, psicológica y moralmente” en el proceso de instrucción. Otra labor importante será, según ha señalado, la formación de los agentes pastorales, sacerdotes, catequistas y otras personas que están en contacto directo con niños y adolescentes.

En este sentido, ha precisado que se cuidará con especial diligencia el cumplimiento del ‘Protocolo diocesano de prevención y actuación frente a abusos sexuales a menores’, de forma que estas personas presenten su certificado de antecedentes penales.

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