¡El lobo!

DE CALLE

FuenteMaría Dolores Otero

La montaña leonesa, como tantos otros territorios españoles, han sido y son invadidos por animales que, por su ferocidad y sadismo acompañando a su voracidad, siembran el pánico desde los tiempos de los grandes rebaños de ovejas, cabras y yeguas con potrillos, vacas con sus terneros, algunos recién nacidos y otros próximos a nacer, cosa que hoy a falta de piezas menores, ya casi desaparecidas, atacan a caballos y vacas, a las que devoran en el momento de parir por estar indefensas, sobre las que se abalanzan buitres, también especie protegida, acabando con la vaca y la cría en suculento banquete. Pero es que el lobo mata cuanto puede para acabar llevándose y devorando una sola pieza cobrada, es mas peligroso aún.

No se me olvida que allá por los años 70 , un experto, según el periódico ‘Proa’, Jesús Castroviejo  , aseveró que si se erradicaba al lobo y desaparecía, llegaría otra especie peor, más feroz y mas difícil de combatir. ¡Pero hombre!, con profetas así, no mates a los topillos porque vendrán los dinosaurios.

Recuerdo cuando un periódico de Orense informó de que un niño de 11 meses, José Martínez, murió por las mordidas de un lobo. Y en San Ciprián de Viñas, otro niño de tres años murió con el cuello destrozado por un lobo. Si no lo han erradicado ya, creo que hay una reserva de lobos, pero algo habrá que hacer, porque se han cargado los rebaños, los pastores, los mastines y una gran riqueza ganadera.

Cobraban entonces especial necesidad los mastines y perros adiestrados para custodiar el ganado, únicos capaces de ahuyentar al lobo, pero si aparecía más de uno, o en manada, algún perro moría atravesado por dentelladas feroces, aumentando así no solo el dolor y el miedo, sino la cuantía económica siempre amplia de los pastores, que pedían una y otra vez la erradicación del lobo, ya que no había ayudas para paliar los gastos y la pérdida de ganado. Como si eso no fuera tan desastre como una sequía para el campo, o cualquier otra desgracia.

La Consejería de “vida silvestre” era entonces quien debía tomar resoluciones, pero solo se atenía a lo que se decidía el ICONA, que venia ordenado desde Madrid.

Lo peor viene ahora, que como las cabras antes numerosas limpiaban los montes de hojarascas y todo lo que enmarañaba los senderos, hoy se queman lo montes con un soplido, cosa que hace pensar en un terrorismo ecológico, una negligencia o falta de civismo elevado a la enésima potencia, porque antes… vaya si hacia calor! y había tormentas, claro que también se invocaba a los santos que escuchaban a los españoles porque España era católica, y Dios ayuda a quien lo pide, pero ahora… ¿quién se acuerda de rezar pidiendo ayuda? ¡Pues toma lobos y toma comunismo, que ya empieza a querer quitar la religión católica. Menos mal que Pablo Iglesias, el millonario, lleva con él unas iglesias que nunca podrá quemar, que el diablo tiene cada ocurrencia…

En fin, que desde que Rodríguez de la Fuente con su exacerbado amor a los animales apadrinó al lobo, sin ser San Francisco de Asís, el lobo sigue matando ovejas y no sé qué pasará con la posible prohibición de la caza. Si es que quieren que España se llene de lobos, jabalíes, rebecos, zorros y otros animales okupas de nuestros montes y bosques o permitirán solo cazar moscas a manotazos, que es mas divertido. Es el colmo de la insensatez .

Lo cierto es que nuestra querida España está perdiendo su perfil de belleza con sus montes renegridos, sus árboles convertidos en esqueletos retorcidos clamando al azul del cielo que vista de nuevo su desnudez con el manto verde de la esperanza.

Los pastores soñaran atribulados con blancos rebaños rebuscando la hierba entre las cenizas. Y los lobos… ¿Quién sabe lo que sera de los lobos? ¿Sabemos acaso lo que será de nosotros?

No hay comentarios

Dejar respuesta