Bastón de mando para las Águedas para reivindicar el papel femenino

La entrega será el próximo 9 de febrero y la 'Águeda de Honor' será Olga Cavero.

FuenteEuropa Press
Presentación 'Día De Las Águedas'. Fotografía: Ayuntamiento de León

Las Águedas cogerán el próximo 9 de febrero el bastón de mando de la ciduad para reivindicar el papel de la mujer en la sociedad y, para esta edición, la asociación ha designado como ‘Águeda de Honor’ a la patrona de la Fundación Rectora del Museo de las Alhajas en la Vía de la Plata de La Bañeza (León) Olga Cavero.

El alcalde de León, Antonio Silván, renovó este lunes su compromiso con la tradición leonesa de celebrar ‘Las Águedas’. En esta ocasión ejercerá de Águeda Mayor, Ana Villalba Jove, quien le ha entregado al alcalde el protocolo a seguir en la celebración que tendrá lugar en el Ayuntamiento de San Marcelo, en el Salón de Plenos, el sábado 9 de febrero.

Por parte de las Águedas también han estado la secretaria de la Asociación, Isabel Martínez, y la tesorera, Blanca González; y por parte municipal, la concejal Aurora Baza, que el pasado año fue Águeda de Honor, según han informado fuentes municipales a Europa Press.

La Asociación Cultural Las Águedas de León organiza un programa lleno de actos durante todo el día, como ha explicado Ana Villalba. El alcalde impondrá a la nombrada Águeda Mayor, la Banda y la Medalla de León y le cederla el Bastón de Mando de la Ciudad. Luego habrá pastas, mistela y baile en el Salón de Reyes. La asociación se creó en el año 2005 con el fin de divulgar en la ciudad el sentido de esta fiesta en la que las mujeres pasan a tener el mando sobre los hombres.

Una mártir en tiempos de decio

Santa Águeda o Ágata, celebrada el 5 de febrero, recuerda la vida de una joven y bella noble nacida en Palermo, cuando era emperador Decio y presidente de Sicilia, Quinciano. En aquel tiempo se promulgó un edicto que obligaba a los cristianos a sacrificar a los dioses y Águeda fue llevada ante Quinciano quien, prendado de ella, quiso rendirla y la entregó a la vieja Frodisia y a sus cinco hijas quienes, que era de vida disoluta, conseguirían obrar en ella un rápido cambio de opinión.

Como pasara el tiempo y Águeda persistiera en su postura fue llevada de nuevo ante Quinciano quien, que al ver a la joven firme en sus convicciones, mandó cortarle un pecho a cercén y encarcelarla sin permitir que médico ninguno la atendiese y sin comer ni beber nada.

Desde antiguo se representa a la santa con los pechos cortados sobre una bandeja en la mano izquierda y en la derecha la palma, atributo y símbolo de la pureza y del martirio. Así Santa Águeda, con sus pechos cercenados, se convirtió en “abogada de las enfermedades de las mamas y por ende de las virtudes del recato y la feminidad que éstas encarnan”.

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