María Giménez sobre Elizabeth Siddall: “Esta mujer me ha atrapado”

La actriz leonesa regresa a su ciudad natal para el estreno de ‘Elizabeth Siddall’ en el Teatro el Albéitar los días 14 y 15 de junio. NoticiasCyL charla con María Giménez de Cala previamente antes de vivir otra época con Siddall en el escenario.

FuenteCristina Álvarez Vallejo

Estreno absoluto de ‘Elizabeth Siddall’ en León. María Giménez de Cala, actriz protagonista de esta obra, ha confesado a NoticiasCyL todos sus inquietudes e ilusiones con este personaje, la aportación de esta obra a su trayectoria profesional y su evolución desde su producción ‘Esperanza’.

Pregunta: ¿Qué es lo que más le llama la atención de la figura de Elizabeth Siddall?

Respuesta: Me llaman la atención varios hechos: que sea una mujer que ha pasado a la historia suspendida en el agua y que el mundo no sepa que, además de ser la Ofelia de Millais, fue también poeta y pintora, esa manera de ser invisible, siendo la postal más vendida de la Galería Tate de Londres. También la imagen real de ella, cómo era en realidad y cómo la pintaban me lleva a preguntarme cuál de esas era realmente Elizabeth. Ella tiene un autorretrato brutal donde plasma la realidad, que no tiene nada que ver con lo que se conoce de ella en otras obras en las que posa. Fue una mujer adelantada a su época, eso está claro. Hoy en día sucede lo mismo con la imagen que queremos contar de uno mismo y lo que somos en realidad.

P: ¿En qué se parecen María Giménez y Elizabeth Siddall?

R: Creo que ambas luchamos por el amor hasta el final y nos entregamos en cuerpo y alma. Ella se pasa toda su vida luchando por existir como artista, para que la valoren como poeta y pintora. Yo llevo muchos años formándome como actriz, con el único objetivo de trabajar en lo que amo, como ella. Este camino es una supervivencia y aguanta el que no pierde la ilusión porque es muy duro ver cómo se te pasa la vida y, a veces, no hay oportunidades, se quedan amigos por el camino porque ya están agotados o tienen que elegir. Tengo la suerte de poder trabajar en otra cosa que me permite pagarme mis facturas. Y seguiré luchando porque no encuentro otra manera de existir que la de seguir creando y siendo feliz haciéndolo, como Elizabeth, que siguió escribiendo hasta el final de sus días.

Fotografía: Julia D. Velázquez.

P: ¿Cuál ha sido el mayor reto al que se ha enfrentado con esta obra?

R: Sin duda el mayor reto ha sido imaginarlo y hacerlo real. He encontrado a un equipo maravilloso que ha creído en mí y me acompaña en este viaje de Elizabeth, que no ha sido fácil. Producir una obra de este formato en estos tiempos no es fácil. Es una obra muy intimista.

Y como actriz, entrar en la oscuridad, en las frustraciones y en el dolor de Elizabeth en ese momento de su vida. Está siendo un viaje doloroso pero placentero. Si conectas con la verdad, te das cuenta de que no somos tan diferentes de nuestros personajes aunque sean de otra época.

P: ¿Qué evolución ha experimentado desde sus comienzos como actriz hasta ahora?

R: Evaluarse a una misma no es tarea fácil. Como actriz en el escenario, siento que soy más consciente pero también siento que esto es un camino sin fin ya que siempre estás aprendiendo y piensas que todo puede estar mejor. Soy muy perfeccionista y eso, para un actor, a veces resta así que intento trabajar mucho la relajación y la conciencia corporal y desde ahí es desde donde puedes analizarme y seguir avanzando. También me he vuelto un poco más realista y a los casting voy de otra manera, más tranquila, me lo tomo como algo más natural.

Soy muy currante y cuando estoy rodando no tengo fin

P: ¿Cómo se define como actriz?

R: Me defino como una actriz en movimiento, es decir, que avanza. Siempre estoy aprendiendo y exprimiendo la vida para luego poder tener esa mochila para mis personajes. Soy muy currante y cuando estoy rodando no tengo fin. Soy feliz y el cansancio y los inconvenientes desaparecen porque es más fuerte la ilusión y las ganas. En el teatro, me pasa lo mismo; entrega total.

Fotografía: Julia D. Velázquez.

P: Después de ‘Esperanza’ vuelve a León con un nuevo estreno, ¿qué supone para usted?

R: ‘Elizabeth Siddall’ supone para mí una etapa nueva después de ‘Esperanza’, que fue un despertar tras diplomarme en Teatro Gestual. Elizabeth es mi luz, llegó a mi vida en un momento duro y me impulsó a volver a crear cuando la descubrí.

Ha surgido de una necesidad vital de existir como actriz. Siento que tenía que contar quién era Elizabeth en paralelo quizás también a contar al mundo que yo existo como artista. Es algo de lo que me he dado cuenta durante el proceso; no sabía por qué esta mujer me había atrapado pero ahora lo entiendo todo. Todo sucede por algo.

P: ¿Qué expectativas tiene de cara al estreno del próximo 14 y 15 de junio en Teatro El Albéitar?

R: Mis expectativas como actriz son que todo el mundo venga a conocer a Elizabeth, que entren en su universo y, quizás, encuentren algo familiar en el suyo propio. Si consigo eso, ese es mi objetivo. Me gusta que el espectador salga con sus propias conclusiones, no dirigir nada.

Me encantaría llevar la gira de Elizabeth a todos los pueblos de León 

Como productora Teatral, con María Jiménez Producciones, me encantaría que se llenase el teatro, que no hubiera entradas para todo el mundo y que tuviera que ampliar más días de función y una gira para poder llevar a Elizabeth a todos los pueblos de León. 

P: Una reflexión sobre el teatro y el cine en España…

R: El teatro es vida en las aulas y está unido a la educación. Si educamos a nuestros niños con la idea de que el teatro es una necesidad vital para vivir otras vidas, otras culturas y otros espacios, quizás cuando sean mayores no verán el teatro como algo ajeno a ellos. Tendría que ser una asignatura, como en otros países, para poder expresarse en público, poder hablar de sus emociones, independientemente si serás carpintero, médico o comercial. Es la base de cualquier ser humano.

«Aquí en España, nos queda mucho por aprender, sigo diciendo que la educación es la base  y la base no está»

El cine son imágenes que juntamos y muestran historias. Permanecerá siempre y estaría bien que mirásemos de cerca al cine francés; para ellos, el cine es una acción de estado y allí se promueve a nivel mundial con unos resultados ejemplares. Aquí en España, nos queda mucho por aprender, sigo diciendo que la educación es la base  y la base no está.

La sociedad tendría que ser consciente de lo que cuesta sacar adelante un proyecto y que, dentro de cada montaje, hay vidas que intentan sobrevivir y que aman lo que hacen.

En conjunto, las ayudas a los creadores son mínimas y por eso la gente no se anima a crear. Todo son impedimentos económicos y papeleos. La vida de autónomo para un artista se hace insostenible y, aún así, hay que seguir pagando. En otros países, en función de lo que produces, pagas tus impuestos. Sería algo que debemos aprender también.

Mi visión sobre el cine y el teatro es un poco pésima aunque seguiré luchando por cambiar las cosas desde mi entorno, done cada uno tiene que ser responsable.

«Aquí parece que hay que irse para ser valorado»

Lo mejor de todo es que, en España, somos muy buenos creadores, pero luego se tienen que marchar a otros países. Aquí parece que hay que irse para ser valorado. Angélica Lidell es un ejemplo para mí.

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