Danza sin límites como sintonía de vida

Hablamos con el bailarín, coreógrafo y profesor leonés, Ángel Zotes, para empaparnos de su forma de entender el mundo a través de la danza. Con casi 30 años de trayectoria, Zotes demuestra que el riesgo es lo que más le motiva para crear y envolverse en el movimiento y en la escena

FuenteCristina Álvarez Vallejo
Ángel Zotes durante la entrevista en NoticiasCyL

La danza no solo es un arte, es una forma de vida y una perspectiva del mundo. El cuerpo y el alma se unen en sintonía para regalar al público una autentica vorágine de sensaciones.

NoticiasCyL charla con el bailarín y coreógrafo leonés, Ángel Zotes, para trasladar toda su experiencia en el mundo de la danza y sus perspectivas de futuro en este ámbito artístico. Su espíritu nos lleva a entender la danza como interpretación abierta para cada individuo.

Ángel Zotes, natural de Laguna de Negrillos, comenzó su formación en danza contemporánea en Madrid, donde arranca también su trayectoria profesional. Posteriormente, Zotes emprendió su vida docente en Santa Cruz de Tenerife. Años más tarde amplía su formación en Londres y participa en proyectos con las compañías internacionales. Regresa a España, concretamente a Barcelona donde empieza a trabajar como intérprete y se inicia en coreografía. En 2015, se instala en León y comienza procesos creativos con artistas procedentes de lenguajes como, Víctor M. Diez, Iván Genzo, Proyecto Sub Libina, David Martínez, Ricardo Viloria y el colectivo Piloto de Gijón. Entre sus obras se pueden destacar títulos como Animamiento, A_cercar, Ignocencia, La levedad de la euforia, Alteridad y Re_lay.

Pregunta: ¿Cuándo descubriste tu pasión por el mundo de la danza?

R: Yo creo que siempre bailé. Cuando era pequeño veía las películas de la televisión y del cine, me pregunta por qué lo hacían y los trataba de imitar. También en el pueblo somos muy bailongos y allí en las fiestas bailamos todos con todos entre pasodobles y tangos. Luego comenzamos a ir a la discotecas y hasta que me pregunté por qué no puedo dejar de bailar. En ese momento me empecé a dar cuenta de que había algo ahí como un sentimiento o una afición por el baile. Aunque como muchos, empecé tarde a bailar porque al estar en un entorno alejado de este mundo piensas que eso hay que empezar desde pequeño, pero cuando era independiente económicamente decidí formarme en la danza a los 20 años. En aquella época tenía mi trabajo en Madrid y me metí en la danza en mis ratos libres, solo para descubrir qué pasaba. No tenía mayor proyección que satisfacer mi curiosidad, encontré la academia ideal y saltó la magia.

Ángel Zotes, bailarín. Fotografía: Miriam Vega

P: Eres coreógrafo, bailarín y docente ¿En qué ámbito te sientes más cómodo?

R: Yo creo que esto va por rachas y épocas. En ocasiones siento que la parte de docencia me tira más porque descubres y aprendes tú mismo enseñando tus propuestas a otras personas. Esto a su vez también va muy ligado a la coreografía porque también tienes que observar tu trabajo personal a través de vídeos para ver la conexión. En la parte de intérprete trabajas para otras personas y tienes que estar bajo su criterio, pero también haces tus propios trabajos. Todos los ámbitos están vinculados de alguna manera, te tienes que adaptar un poco a las circunstancias con cada nuevo proyecto.

P: ¿Cómo calificarías tu danza?

R: Actualmente, estoy inmerso en un proyecto bastante abstracto. A veces, mi danza se ha ido a cosas más concretar a interpretar personajes para conseguir una narrativa, pero ahora me encuentra más bien en una fase de investigación abstracta. Todo quedaría en la FORMA, qué es la forma, cuántos tipos de forma hay y cómo se modifica. No me centro en un significado, ya que prefiero dejar espacio bastante abierto para la interpretación con propuestas libres. Aunque a la vez este tipo de expresiones pueden correr el riesgo de quedar desnudas si el público no las entiende. Pero busco mucho los límites e intentando que la gente se empape con mi obra. El riesgo es lo que más me motiva.

Fotografía: Jesús R.R

P: ¿Qué últimos proyectos has llevado a cabo?

R: Mi último proyecto lo llevé a cabo con unos colegas. Una pieza en El Albéitar que fue un experimento con el título ‘Re_lay’ para llevar el espacio radiofónico en la escena y viceversa. Mezclamos la parte plástica, figuras de barro y música en directo. Siempre jugando con la fantasía y la distopia. Podríamos decir que fue un tributo a la ‘Guerra de los Mundos’ de Orson Welles.

P: ¿Y futuros?

R: Ahora mismo no tengo nada en mente. Tengo un billete para Canarias ya que tengo contacto con dos espacios el Teatro Victoria y Espacio en Blanco y la idea es entrar en un proceso de residencia para investigar la forma.

P: ¿Has conseguido un hueco como bailarín en la ciudad de León?

R: Cada parte de mi trayectoria me ha aportado algo, todo son experiencia. Pero mi última etapa en León ha sido muy interesante al aplicar la autogestión. Hasta este momento, siempre he trabajado para otras personas y en León me he centrado más en expandirme en buscar mi hueco para dirigir u coordinar. Ha sido una etapa muy atractiva para salir de mi burbuja.

P: ¿Recomiendas hacer danza a los jóvenes?

R: Siempre que tengamos una curiosidad por intentarlo no pasa nada. Merece la pena probar nuestros sueños e ilusiones para abrir nuevas puertas. Por suerte, nada es irreversible. Después de casi 30 años de experiencia, se te puede pasar por la cabeza dedicarte a otra cosa porque piensas no hay nada más, pero de repente vuelves a encontrar otro hilo por el que tirar. Yo siempre estaré enormemente agradecido a esta profesión tan rica que esconde personas con carisma y pasión. La danza no solo se centra en el movimiento y la escena te ayuda a descubrir el mundo desde otra perspectiva como es el arte.

Aquí puedes ver el mensaje de Ángel Zotes a través de la danza:

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