Okupar un piso de lujo cuesta 200 euros

Una mafia leonesa facilitó a inmigrantes okupar un edificio en el barrio leonés de La Lastra

Entrada al edificio okupado: el cristal roto y sin timbres/ MC
Bloque de viviendas donde se encuentra el edificio okupado /MC
Bloque de viviendas donde se encuentra el edificio okupado /MC

El precio es barato: 200 euros por unas llaves que facilitan la okupación de un piso de lujo en el barrio leonés de La Lastra. Y el método sencillo: una mafia leonesa, que conoce a la perfección la ciudad, entra ilegalmente en un edificio de pisos terminados pero sin ocupar. Entra por la fuerza. Revientan las cerraduras de los pisos vacíos y las cambian por otras nuevas. Seguidamente se las ofrecen a un grupo de inmigrantes, en este caso hispanoamericanos, por 200 euros. Y los inmigrantes ocupan las viviendas. Para hacerlas habitables se enganchan ilegalmente a la toma de agua y de electricidad de la comunidad. Y ya está.

Es lo que ha sucedido en el número 8 de la calle Juan Pablo II de León. Un edificio de diez pisos, terminados, pero sin vender. La promotora quebró con la crisis y un banco embargó todo el edificio. Son pisos considerados de lujo. Algunos de ellos tenían un precio sobre plano de hasta 300.000 euros. Excelentes calidades, hidromasajes, cochera, trastero y soleados.

Desde hace un mes la mayoría de los pisos de este edificio están okupados por una veintena de personas, muchas de ellos niños. Son de origen hispanoamericano. Distintas familias han okupado los pisos. Y los han adaptado a sus necesidades.

La antigua promotora y vecinos de los edificios aledaños han denunciado la okupación. Y se quejan de molestias: ruidos, riñas, suciedad, desperfectos en zonas comunes, como el garaje. Se quejan, sobre todo, de música y fiestas en horas de madrugada.

Agentes de la Policía Local y de la Policía Nacional han acudido al edificio, han identificado a los okupas, han verificado las tomas ilegales de electricidad y agua y, tras levantar las actas correspondientes, han trasladado la denuncia al Juzgado. No pueden hacer más. En un Estado tan garantista como el español, ningún okupa puede ser desalojado sin autorización judicial. Algunos vecinos se quejan de la lentitud judicial, mientras ven como se degrada la convivencia y se deterioran zonas comunes. Ha habido alguna inundación de los garajes y denuncian altos riesgos por la tomas ilegales de electricidad y agua.

EL AYUNTAMIENTO CUMPLE EL PROTOCOLO

Por su parte, desde el Ayuntamiento se cumple con el protocolo establecido en esos casos. Funcionarios de Servicios Sociales han visitado a los okupas y han comprobado que hay bastantes menores. Sus padres aseguran que están escolarizados. Pero, en cualquier caso, ninguno de los okupas ha pedido ayuda social, ya sea de alimentos o para pagar un alquiler. El Ayuntamiento dispone de hasta 700.000 euros para atender casos de extrema necesidad. No parece ser este el caso.

Por eso, los concejales Salguero y Baza manifiestan su malestar contra el PSOE por haber intentado este partido politizar el conflicto. El portavoz socialista, José Antonio Diez, acusaba a Sagredo de “lavarse las manos” y de que el Ayuntamiento no disponía de viviendas sociales para atender estos casos de necesidad.

Salguero insiste en que este caso es excepcional, que no hay solicitudes de ayuda a Servicios Sociales y que, sin duda, detrás existe una mafia que alienta estas okupaciones. ¿Cuál es el motivo último? La respuesta entra en el capítulo de las especulaciones. El objetivo puede ser económico. Es decir, forzar la entrega de una cantidad de dinero importante a cambio de abandonar los pisos okupados.

Sea como fuera, la policía está vigilante estos días para evitar que este tipo de okupación se repita. Hasta ahora este es el primer caso que se ha dado en el centro de León. De ahí la sorpresa que ello ha causado a todos los niveles. Por ahora, no hay alarma social. Pero todo dependerá de la decisión que tome el juez y, sobre todo, del tiempo que tarde en llegar esa resolución judicial.

La Lastra es un polígono urbanístico que quedó a medio construir por efectos de la crisis económica. El aspecto del polígono es desolador: solares donde sólo  crecen hierbas y edificio aislados a medio habitar. Lo curioso, en este caso, es que el edificio okupado está en la zona más cercana al centro de la ciudad y la más habitada y concurrida del polígono.

 

 

 

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