Enrique de Santiago



Enrique de Santiago

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Desde el primer estado de alarma, en el que se encierra y limita la libertad del individuo, no se han estudiado protocolos de acción, de colaboración administrativa, de desarrollo de planes de intervención logística, jurídica y sanitaria, se han limitado a encerrarnos y mal gestionar las compras de material sanitario y echarse la culpa los unos a los otros.Se ha ocultado la forma de gestionar el dinero público, que se convierte en dinero opaco, se han utilizado modelos de gestión burocrática que han impedido salvar vidas, se ha negado, de forma expresa, la necesidad de utilizar mascarillas por carecer de ellas, en lugar de informar verazmente al ciudadano e indicarle cómo podían protegerse con sistemas alternativos; pero no, se nos considera estúpidos, se nos engaña y, cuando alguien lo critica, le acusan de generar bulos o ser un “fascista” al que hay que “eliminar” o “minimizar”.La actuación de nuestra clase dirigente se limita a limitar los derechos civiles de los ciudadanos, a los que se engaña o acongoja con el miedo a la covid19; pero, ellos, siguen haciendo política, luchando por sus puestos y posiciones, en un desprecio infinito no ya al “perrito sin alma” sino a cualquiera que no sea de su casta.   Yo asumo y aplico las medidas sanitarias por solidaridad con mi prójimo, por evitar su contagio, por una actuación ciudadana, pero no estoy dispuesto a asumir responsabilidad alguna, ni que nadie me exija responsabilidad, pues los responsables son nuestros mezquinos políticos (TODOS) que quieren trasladarnos su culpa.

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Del "yo no podría dormir con Pablo Iglesias en el gobierno", pasando por el "hemos vencido al virus", o el "cuántas veces tengo que decírselo: no pactaré con Bildu", o el "Sr. Rajoy tendrá que explicar esta falta absoluta de previsión" tendrá que dar explicación el Sr. Sánchez como el Sr. Iglesias de sus palabras ante el "rodeemos el congreso" o "el único que se va a sentar delante de los buitres es Pablo Iglesias", "es una vergüenza que la factura de la luz suba el día que más frío hace y el gobierno hable de la climatología y las empresas eléctricas sigan sentando a exministros, que el gobierno no intervenga", "la azotaría hasta que sangrase" o "hay que hacer política con cojones" o "cuando termines esto vamos a la caza del fascista".

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Y pasamos la línea que marca el paso de uno a otro año, lo hicimos como nunca lo habríamos hecho antes, con limitaciones que jamás hubiéramos sospechado, con el alma cansada y el corazón con jirones que no cicatrizan, como aquel guerrillero que, herido, alcanza la guarida de sus compañeros a la que ya ninguno volverá o en la que aquellos que volvieron ya jamás serán los mismos.Tras la línea, aún, como decía, con el cuerpo y el alma rotas, como el pabilo encendido, se observa una trémula lucecita de esperanza en un futuro mejor que se antoja próximo por una vacuna y algún medicamento que puedan salvar vidas; pero, temblorosos, esperamos que esa niebla se levante y, desgraciadamente, deje ver el campo de batalla, el baldío, yermo, estéril terreno que el virus y la economía dejan tras de sí, así como hercúleo trabajo que nos espera y las tiránicas condiciones de subsistencia en las que habrá de desarrollarse, por una sociedad egoísta, onanista y plegada al placer sin capacidad de sacrifico, esfuerzo y responsabilidad que, con facilidad, escuchará y consumirá, ya lo hace, la bilis falaz y miserable de presentar al empresario y a aquel que desea trabajar como un canalla explotador esclavista.El año nuevo será un año de cambios políticos, sociales y religiosos, en los que se intentará destruir al Dios de todos, del amor, de la dignidad del hombre, de la igualdad y de la semejanza del ser humano como hijo del Altísimo, para dar valor a la creencia de aquella fe en la que el varón es superior, que el cielo es una gran orgía con cuantas vírgenes precises, en la que Dios te exige matar al que no piense como tú.Un año en el que se hablará de la economía ecológica, de la transición ecológica e igualitaria de género; pero que, en lugar de apoyar a las empresas, de liberar los fondos en manos de los ciudadanos que son los que crean riqueza, se depredarán para la consecución de visiones opacas únicamente válidas para el morcón dirigente; en lugar de organizar una economía colaborativa que ponga al ser humano en el centro de la misma, se dispendiará el poco peculio que se genere en gastos superfluos, improductivos y que encubren un latrocino vital importante que nos hundirá en la miseria, como beneficio del descerebrado y miserable déspota.El futuro es ilusionante, esperanzador y claramente positivo, siempre que reconozcamos la dureza, el esfuerzo y la pasión de encarar tiempos nuevos en los que desarrollar proyectos limpios, transparentes, serios y solventes, en los que se exige trabajo y no el plexiglás de la mediocridad mediática, con poca visibilidad a corto plazo, pero que nos obliga a cumplir una misión de la que disfrutarán otros, como hizo Yavéh con Moisés y Josué, en la que al final descubramos la tierra prometidaAlgunos se reirán, otros tratarán de impedir que cumplas tu misión, otros te llamarán loco y muchos te tildarán de peligroso antisistema por pedir para el sistema: transparencia, rendición de cuentas, servir y no servirse, responsabilidad y ejemplaridad, para evitar la desafección del ciudadano de la vida política y la consideración de esta como una carcoma que nos roba, nos miente y nos utiliza en su servicio.Serán años y tiempos nuevos, repletos de sacrifico, esfuerzo, valores y revalorización del ser humano y la espiritualidad en la que, aquellos que no estén preparados, o se perderán en la maleza o se convertirán en verdugos de aquellos que luchan por los demás.Que el nuevo año lo afrontemos, desarrollemos y cerremos con salud, con fuerza para luchar contra las adversidades y cooperación, comprensión y ayuda al que tenemos más cerca; pues, si nos empeñamos en crear crispación, generar competitividad y vivir en el egocentrismo, no nos llevarán al sumidero, nos iremos nosotros solitos de cabeza.

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Tras el nacimiento del Niño Dios, los deseos sinceros de amor, paz y esperanza que ese niño tan denostado o despreciado por algunos que rechazan su presencia, no ya como Dios, sino incluso como un ser que revolucionó la historia, que cambió el rumbo de las naciones con un mensaje de no violencia, de amor al prójimo como desconocido y de transformación del ser humano como un ser con la dignidad, el valor y la igualdad con la imagen de Dios, dejando claro que su revolución no era política, sino del corazón, "dadle a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César", pero eso, exactamente eso, es lo que les duele a sus detractores.         Empezamos un nuevo momento en el que la esperanza es la única fuerza que nos queda, ante la desolación de la muerte de 70.000 vecinos de esta patria nuestra, una de las tasas más altas de muertos por millón, la ruina en la que nos encontramos, con las cifras de hundimiento económico y de paro más elevadas del mundo sólo superado por Argentina, una crispación social fruto no sólo de la crisis y de la situación, sino animada, generada y alentada por una confrontación calculada desde los sectores comunistas contra el Estado, la Jefatura del Estado, la oposición, la Justicia, los controles democráticos, con una voluntad clara de destrozar el pasado, la transición, la llegada y la construcción de la democracia para implantar su proyecto de socialismo procubano o probolivariano que tantos llantos han llevado a esos pueblos.        Claman los comunistas contra el monarca y la monarquía por haber descubierto que el anterior monarca había defraudado a hacienda y que, por tanto, es un modelo obsoleto, que no es democrático y que no nos representa, por más que fue asumido mayoritariamente por el pueblo español cuando votó la constitución; pero, si aplicamos el mismo silogismo a la clase política, llegaremos a conclusiones nada edificantes, ni aceptables, pues incluidos todos, nuestra deducción sería que no nos representan, que no creemos en ellos, que son unos corruptos y que la democracia es un sistema obsoleto y caduco que debemos superar y cambiar por otro.

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Ello nos lleva a la inexistencia política, por el momento, con la necesidad de salir y hacernos más visibles, sin perder la esencia de crecer y trabajar en silencio, tranquilamente y sólidamente, pero ello nos hace ser muy lentos y España no está para lentitudes.En esa etapa de oscurantismo u opacidad mediática hay una multitud de pequeños partidos del mismo espectro centro, derecha, liberales y conservadores, que luchan entre sí para, con una coma aquí, un detalle allá, parecer y ser diferentes del de al lado, comiéndose el nicho que les corresponde, sin más opción que la falta de visibilidad.De igual modo que PP, Vox y Cs deberían de auto inmolarse en pro de un proyecto que ofertar a los votantes que cumpla las condiciones de regenerador, limpio, nuevo, con las estructuras de los demolidos, solvente y, sobre todo, con un plan ilusionante que presentar a los españoles en el ámbito social, económico, sanitario, jurídico que, desde la constitución, proponga una nueva España que no sólo supere las dos que se construyeron en su día, fortalezca la democracia y dote de calidad, sino que nos reconstruya para un futuro más prospero.Ellos no serán capaces de hacerlo, ya en su día les tendí la mano para servir de puente, en silencio, sin publicidad, sin presencia, hacer de mamporrero que les permitiese gestionar ese proyecto y la callada fue su respuesta.Hoy, públicamente, sin miedo, traslado la idea a todos esos pequeños partidos que pululan por nuestra patria: DLP, en el que estoy, Derecha Liberal Española, Partido Liberal, Avanza, Valores, y una multitud de ellos, todos con elementos que los unifican, evidentemente con posturas encontradas, pero que deberíamos tomar una decisión unitaria de colaboración, generación de estrategias comunes y carentes de personalismos y, con el apoyo de todas las instituciones de la sociedad civil del centro derecha nacional, construir una operación que haga ver esos grandes que la política tiene ahora, un nuevo camino: la verdad, la transparencia, el trabajo, la defensa de determinados valores y principios sin miedo, presentando proyectos y formalizando promesas que no sean humo, sino una realidad, que el ciudadano quiere contratos y no farsas que le cuestan mucho dinero, que a la política se tiene que acudir a servir y no a servirse y desarrollar con trabajo y no plexiglás e imagen sin basamento.La mano de DLP está tendida, la necesidad es evidente, la inacción y/o la mimetización de la derecha democrática está claramente perdida en el vociferío, una realidad lejana de los ciudadanos y sirviéndose de la política, si queremos acabar con eso, sólo con la unión de los pequeños, la fuerza de la sociedad civil estructurada y el apoyo de los medios de comunicación, que se desarrollan por y para la libertad, podremos conseguir la unión deseada, en la que desaparezcamos todos a favor de ese nuevo proyecto de todos y cambiar el rumbo.Dejemos de crear proyectos, de generar plataformas, de buscar caminos en solitario, de enfrentamientos innecesarios, de disputas catetas y personalistas y cainismos miserables para ser capaces de trabajar para que España tenga una derecha democrática seria, firme y, sobre todo, con una hoja de ruta para alcanzar un futuro mejor.Aquellos que crean que el rumbo se puede encauzar, y que de verdad sufran por España y no por sus faltriqueras, deseen crear una hoja de ruta unitaria, seria, ilusionante y real, no tienen más que unirse al movimiento que unos y otros estamos intentando dar forma.Hoy no hay ni un solo partido político que presente a los ciudadanos una hoja de ruta primero de salvamento, luego de regeneración y transparencia y, finalmente, de proyecto de futuro común, pongámosla en marcha.