El encanto de una ciudad única y espectacular como Burgos

La bella ciudad castellana y leonesa esconde rincones mágicos entre sus calles, con puntos de visita obligados como la Casa del Cordón o el Arco de Santa María y con la Catedral como centro neurálgico de un lugar mágico también por la hospitalidad de sus vecinos.

En Burgos nació el conde Fernán González, fundador del condado y posteriormente reino castellano y el Cid, un héroe a nivel nacional que se enfrentó contra los moros en plena Reconquista. Estos dos son los personajes más reconocidos y recordados de una ciudad mágica, antigua, llena de historia y en la que en cada rincón te puedes encontrar con algo maravilloso digno de ser disfrutado y apreciado.

Decir Burgos es decir, sin lugar a dudas, Catedral. Apreciar todo su encanto desde el mirador del castillo es, simplemente, una auténtica delicia. El entorno de este mirador también es digno de ser mencionado con varias fuentes y zonas verdes para respirar aire fresco desde la ciudad burgalesa y contemplar todos los detalles de su monumento más reconocido a nivel nacional e internacional.

La Catedral de Burgos comenzó a construirse en 1221 por encargo del que era por aquel entonces, el rey de Castilla, Fernando III, y se acabaría consagrando bastantes años más tarde, en 1765, con la construcción de las Torres y el Cimborrio, como la seña identidad de la capital burgalesa.

De estilo gótico, la Catedral tiene un total de cuatro puertas y su basílica alberga hasta tres naves alrededor de las cuales se añaden trece capillas y una nave de crucero de sesenta metros de largo conformando una perfecta cruz latina. Es un punto de visita clave para turistas y se pueden obtener fotografías espectaculares por la belleza del enclave.

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Cerca del punto clave de Burgos podemos disfrutar del Arco de Santa María, una de las puertas de acceso a la ciudad ubicada tras cruzar el río, en el Paseo del Espolón. Tiene forma de castillo gracias a sus almenas, torreones  y un arco del triunfo en honor a Carlos V, y su fachada alberga esculturas en hornacinas, todo un placer para la vista.

No muy lejos podemos dirigirnos a la Plaza Mayor de la capital burgalesa para disfrutar de un buen refresco en una de sus terrazas, antes de tomar un aperitivo. Esta zona peatonal tiene mucha historia ya que antes era llamada Plaza de Mercados Semanales, tras la concesión de Fernando Católico y Carlos I, convirtiéndose en la mayor zona de actividad comercial de Burgos.

Burgos-reportaje-ciudad-catedral-17De la Plaza Mayor sale la calle San Lorenzo. Una vía estrecha pero con encanto en la que se ubican diversos bares y restaurantes para tapear, y en el que el ambiente es exquisito con decenas de personas disfrutando de su pincho y también de su cañita bien tirada. La morcilla, como no podía ser de otra manera, es la estrella dentro de un amplio repertorio de productos gastronómicos.

Tras picar un poco, la Casa del Cordón puede ser otro buen destino para terminar un trayecto corto pero intenso. Es un bonito palacio que está flanqueado por dos torres de estilo renacentista y que está construido a finales del siglo XV.  Fue declarada Monumento en 1968 y destaca por sus preciosos balcones, que sobresalen de la marcada línea de la fachada, y están cerrados con ventanales de madera.

Burgos es un lugar con múltiples rincones para perderse, para disfrutar, para beber de su historia y de su encanto. Un enclave en el que evadirse del día a día para adentrarse por sus calles y enamorarse de cada uno de sus resquicios. Una de las ciudades más bellas de nuestra preciosa Castilla y León.

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