Asociacionismo, una heroicidad

Sobre las asociaciones

Un interés defendido y reivindicado de forma única, unitaria, sólida: el asociacionismo que busca la consecución de objetivos concretos y determinados por medio de la presión legítima al partido en el poder. No es un lobby de presión al uso en donde priman más los intereses particulares y, casi siempre, de índole económico que los aspectos puramente sociales.

En el caso de las asociaciones de carácter social, son intereses concretos y muy definidos por necesarios, que siempre se reivindican en beneficio de la comunidad, del bien común. Deficiencias estructurales de servicios y derechos no reconocidos.

El interés general por encima de todo, es el paradigma de la administración perfecta.

Pues bien, hace unos días ha fallecido otra heroína del asociacionismo: Pepita Mena. No puedo dejar de recordar, al mismo tiempo, a mi compañera Tina Martin Santos, fallecida en marzo del 2016. Sus figuras, sus capacidades de liderazgo, su esfuerzo, su trabajo por conseguir el bienestar de su comunidad debe ser puesto en valor e idolatrado.

Plinio decía que “El mortal que ayuda a otro mortal debe ser tenido como un Dios”. Lógicamente no estamos hablando de una idolatría asociada al contexto religioso cristiano. Plinio se refería a que los mortales que ayudaban a otro mortal debían ser tratados como dioses por alcanzar, con sus actos, las virtudes y cualidades propias de los dioses y, por tanto, ejemplarizantes para el resto de ciudadanos.

La modestia y desinterés con el que se han movido Pepita y Tina por la comunidad, no permitirían tal tratamiento y, aunque llegado el momento no existiese desigualdad, desprecio o desidia hacia una parte de la sociedad, la memoria y recuerdo de la labor de Pepa y Tina deberán ser tenidos en cuenta como una virtud, un ejemplo, una guía necesaria para aquellos que quieran seguir sus pasos porque sin duda son necesarios como un contrapoder reivindicativo al poder político.

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