¡¡ Salud !!

Ambasaguas

A estas alturas de una legislatura con claros síntomas de agotamiento, nadie duda de que los efluvios que emanan del hemiciclo -no digamos de la tribuna de oradores- no son más que los vientos que presagian las tormentas electorales que se avecinan. Todo, o casi todo, lo que allí se dice, insinúa o se ‘escupe’ no son más que las primeras agitaciones de un tiempo que se presupone incierto e, informativamente, no menos interesante.

De interés fueron las sucesivas reuniones, en despachos, en pasillo o en rincones, de todo el staff de Sanidad. No sabemos a ciencia cierta cuál fue el motivo de la presencia de todos los integrantes del equipo Sáez Aguado en las Cortes, pero no es menos cierto que se barruntaba o se preparaba algo llamativo de cara a las fechas electorales que se aproximan. El consejero hacía corrillo -a solas- con el presidente del PP, Alfonso Fernández Mañueco, y, por cierto, también jefe del Grupo Popular en las Cortes, y alcalde de Salamanca -no debemos olvidar-. Fernández Mañueco siempre flotaba en el hemiciclo. No había un solo orador y oradora de la oposición que no se acordase de su segundo apellido. Las cosas pre electorales. Algo ‘se traen’ entre manos para contrarrestar todo ese halo de protesta y malestar en la Sanidad. Como decía un compañero en estas labores informativas cortesanas, “la Sanidad es un tema sensible en Castilla y León, pero no digamos en Salamanca, donde está el epicentro del terremoto”. Pues eso, que de salud se trataba, y mucho, en las Cortes. Esperemos acontecimientos en fechas próximas. ¿Serán inauguraciones de edificios? ¿Nuevos equipos de asistencia médica? A esperar. Lo que no esperamos es que Herrera cese al consejero, y menos en momentos tan complicados en estas vísperas electorales, cachis!

Aires que parecían más pos electorales cuando la bejarana Muñoz de la Peña le espetó a los señores del PP, “bienvenidos a la oposición”. No era más que el Grupo Popular se había adherido a una Proposición que partía de la oposición. No confundamos, por Dios! Y fue cuando también le espetó la segoviana de Carbonero el Mayor, María Ángeles García Herrero, “gracias al PP se ha recuperado el empleo femenino perdido en época de Zapatero“. Cosas del Día de la Mujer Trabajadora. Confundir, por cierto, es lo que pretendían sus señorías a la presidenta del Congreso, Silvia Clemente, quien una jornada más se mostró inflexible en tiempos, maneras y formas. Algo que con jocosos aspavientos reprochó Raúl de la Hoz a la vicepresidenta, Ana Sánchez, -que hacía de presidenta- cuando prolongó en demasié el rojo 00 a una compañera de la bancada socialista.

Buena suerte tuvimos de saludar -de la mano de nuestro amigo el alcalde de Guijuelo, Julián Ramos– al procurador popular Don Manolo, es decir, José Manuel Otero Merayo. El alcalde de Bembibre -comarca de El Bierzo– e insigne cuna del Botillo. De Don Manolo todos hablan maravillas. De buena gente. Hombre del pueblo. Eficaz y, lo más esencial en tiempos de banalidades, campechano. El político de siempre. A buen seguro que cogemos de la mano su invitación y nos acercamos a Bembibre a conocer su importante Feria del Botillo.

De banalidades también iba el día. La diferencia entre el hombre del pueblo y esas nuevas modas y modos que impregnan la ‘nueva política’. En muchos momentos venían a la mente los tirantes de Don Manuel, el otro, el gallego. Eso sí, sin los colores rojo y gualda. Pero tampoco naranjas. Y de estos modos y modas nuevos, cabe la sencillez, el trato y la discreción, con la consistencia en el pensamiento del morado castellano, digamos burgalés, llegado de las Merindades, esa estepa castellana, Félix Díez. Son la dos apuestas, contrapuestas, de la nueva política.

No dejamos pasar el momento de pedir al procurador leonesista Santos Reyero el regalo de un libro de la despoblación. Ay, que rifirrafe con el presidente en la tarde anterior por el dichoso libro. Nos dice que no tiene dinero para editar/comprar tantos volúmenes. Pero bien que frotaba los dedos por eso del dinero, porque, aseguró, “ya que Herrera hablaba de apoyo a los presupuestos, no fue menos cierto que los apoyamos a cambio de dinero para León”. Pues eso, cachis!

El día, algo anodino en el hemiciclo, no daba para más salvo los saludos, de toda la vida, del compañero Ludivino, al que conocen en las tierras del Cid como Pancho, con todo aquel que se cruzase en su camino. Hasta Luis Tudanca, y el mismo presidente Herrera, al que hoy no vimos en la cafetería, se sintieron extrañados de encontrarse a este compañero de viajes e historias mil en los pasillos de tan noble corte.

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